Un ce­r­ti­fi­ca­do SSL es un archivo digital que confirma la identidad de un servidor o dominio y permite una conexión cifrada entre el servidor y el navegador. Protege datos co­n­fi­de­n­cia­les como co­n­tra­se­ñas del acceso de terceros. Las páginas web con ce­r­ti­fi­ca­do SSL se reconocen por el “https” en la URL y un icono de un candado en el navegador.

Protégete y compra un ce­r­ti­fi­ca­do SSL

Evita aparecer en la barra del navegador como "página no segura" y consigue la confianza de tus clientes con una página web con en­cri­p­ta­ción SSL.

¿Qué es un ce­r­ti­fi­ca­do SSL?

Los ce­r­ti­fi­ca­dos SSL actuales, en realidad, usan TLS (Transport Layer Security), sucesor de SSL. En la práctica, sin embargo, todavía se habla de ce­r­ti­fi­ca­dos SSL cuando se trata de asegurar páginas web y se­r­vi­do­res con la técnica de cifrado. El ce­r­ti­fi­ca­do en sí es un archivo de datos que incluye numerosos detalles, como el nombre de la entidad emisora, el número de serie y la huella digital del ce­r­ti­fi­ca­do. Los ce­r­ti­fi­ca­dos existen en varios formatos de archivo. Deben ser in­s­ta­la­dos en el servidor para su uso.

Para obtener un ce­r­ti­fi­ca­do, los gestores de páginas web deben dirigirse a una autoridad de ce­r­ti­fi­ca­ción. Estas or­ga­ni­za­cio­nes están au­to­ri­za­das para emitir ce­r­ti­fi­ca­dos SSL, pero en la mayoría de los casos exigen unas tasas por ofrecer sus servicios. ¿Puede un ad­mi­ni­s­tra­dor crear su propia or­ga­ni­za­ción? No, los pro­vee­do­res de na­ve­ga­do­res como Microsoft, Mozilla o Google también tienen que aceptar los ce­r­ti­fi­ca­dos, pues de lo contrario el ce­r­ti­fi­ca­do en cuestión no tendría la menor utilidad.

¿Qué validez tiene un ce­r­ti­fi­ca­do SSL?

Un ce­r­ti­fi­ca­do aceptado por un navegador no es válido para siempre, sino que todo ce­r­ti­fi­ca­do SSL tiene una fecha de caducidad de entre 1 y 13 meses. Hasta 2029, los ce­r­ti­fi­ca­dos SSL serán válidos un máximo de 47 días. Cuando esto ocurra, los ope­ra­do­res de páginas web deberán renovar sus ce­r­ti­fi­ca­dos SSL, de lo contrario, las páginas co­rre­s­po­n­die­n­tes ya no serán co­n­si­de­ra­das es­pe­cia­l­me­n­te seguras. Aunque la re­no­va­ción regular de ce­r­ti­fi­ca­dos puede ser tanto laboriosa como costosa, sigue siendo necesaria. Solo si las au­to­ri­da­des de ce­r­ti­fi­ca­ción verifican re­gu­la­r­me­n­te la in­te­gri­dad, identidad y los me­ca­ni­s­mos de cifrado uti­li­za­dos, se puede ga­ra­n­ti­zar la seguridad de los usuarios.

Hecho

En un ce­r­ti­fi­ca­do SSL no solo está re­gi­s­tra­do hasta cuándo es válido, sino también a partir de cuándo.

Ce­r­ti­fi­ca­do SSL: ¿cómo funciona el cifrado?

Hay varias po­si­bi­li­da­des a la hora de cifrar tra­n­s­fe­re­n­cias de datos. No­r­ma­l­me­n­te se necesita una clave para el cifrado, que también servirá para que el mensaje vuelva a ser legible. Este método no resulta muy práctico en Internet, donde los usuarios se ponen en contacto con personas u or­ga­ni­za­cio­nes con las que nunca antes han tenido co­mu­ni­ca­ción más allá de Internet. Por ello, no existe po­si­bi­li­dad alguna de entregar una clave sin enviarla primero sin cifrar a través del medio público di­s­po­ni­ble, de ahí que los ce­r­ti­fi­ca­dos SSL utilicen un pro­ce­di­mie­n­to de cifrado diferente.

En una in­frae­s­tru­c­tu­ra de clave pública (PKI) no se crea una sola clave, sino dos: una co­m­ple­ta­me­n­te pública y una privada. Los mensajes se cifran con la clave pública (public key) y solo pueden de­s­ci­frar­se con la clave privada (private key). La clave pública es aquella que recibe el navegador a través del ce­r­ti­fi­ca­do y la que utiliza para el cifrado. A la hora de codificar los datos hay di­fe­re­n­tes métodos y, para ello, el servidor web entrega al navegador la in­fo­r­ma­ción que necesita por medio del ce­r­ti­fi­ca­do.

Uno de los métodos más uti­li­za­dos ac­tua­l­me­n­te para la co­di­fi­ca­ción es, por ejemplo, AES (Advanced En­cr­y­p­tion Standard) con la función hash cri­p­to­grá­fi­ca SHA256. Estos es­tá­n­da­res, sin embargo, cambian re­gu­la­r­me­n­te. Un método que hasta el año pasado resultaba infalible puede que mañana sea de­s­ci­fra­do y ya no se considere seguro.

¿Qué tipos de ce­r­ti­fi­ca­dos SSL existen?

Existen varios tipos de ce­r­ti­fi­ca­dos SSL. Aunque hay diversos ex­pe­di­do­res que utilizan di­fe­re­n­tes me­ca­ni­s­mos de ve­ri­fi­ca­ción, estos factores no son los criterios decisivos. Los ce­r­ti­fi­ca­dos SSL se di­fe­re­n­cian más bien por el grado de exhau­s­ti­vi­dad de la revisión del so­li­ci­ta­n­te y por la amplitud del alcance de los ce­r­ti­fi­ca­dos. Mientras que los ce­r­ti­fi­ca­dos SSL de la categoría va­li­da­ción de dominio pueden obtenerse gratis, los pa­r­ti­cu­la­res y las empresas de menor en­ve­r­ga­du­ra rara vez pueden hacer frente a los costes de una va­li­da­ción ampliada.

Va­li­da­ción de dominio (DV)

La va­li­da­ción de dominio (domain va­li­da­tion en inglés) co­n­s­ti­tu­ye el tipo más sencillo de ce­r­ti­fi­ca­do SSL. La va­li­da­ción de las personas en­ca­r­ga­das de la página web se realiza de forma su­pe­r­fi­cial. A menudo, la entidad emisora envía un correo ele­c­tró­ni­co a la dirección indicada en el sistema WHOIS. Al so­li­ci­ta­n­te se le pide, por ejemplo, que modifique una entrada DNS o que suba un archivo de­te­r­mi­na­do al servidor para señalizar el control del dominio.

Va­li­da­ción de or­ga­ni­za­ción (OV)

Los ce­r­ti­fi­ca­dos SSL OV están un nivel por encima de los an­te­rio­res en lo que a seguridad se refiere. En el marco de la va­li­da­ción, la autoridad de ce­r­ti­fi­ca­ción solicita do­cu­me­n­ta­ción de los pro­pie­ta­rios de las páginas web, no­r­ma­l­me­n­te una vez se haya co­m­ple­ta­do au­to­má­ti­ca­me­n­te la va­li­da­ción de dominio. El tipo de do­cu­me­n­tos ne­ce­sa­rios depende de la or­ga­ni­za­ción que concede los ce­r­ti­fi­ca­dos (a menudo se trata de un extracto del Registro Mercantil).

Algunas entidades emisoras también contactan por teléfono con los ad­mi­ni­s­tra­do­res. Los ce­r­ti­fi­ca­dos SSL OV ofrecen más seguridad a los usuarios, ya que se supervisa más de cerca a los re­s­po­n­sa­bles de las páginas web, y además tienen la ventaja de que hacen que dicha in­fo­r­ma­ción sea más visible al usuario en el propio ce­r­ti­fi­ca­do.

Va­li­da­ción extendida (EV)

Los ce­r­ti­fi­ca­dos SSL ofrecidos bajo la etiqueta de “extended va­li­da­tion” (va­li­da­ción ampliada) conforman el nivel de seguridad más elevado. En este tipo de ce­r­ti­fi­ca­dos se verifican el dominio y la or­ga­ni­za­ción asociada, así como la persona que solicita el ce­r­ti­fi­ca­do. Asimismo, también se controla si dicho so­li­ci­ta­n­te trabaja realmente para la or­ga­ni­za­ción o empresa es­pe­ci­fi­ca­das y si está au­to­ri­za­do para solicitar el ce­r­ti­fi­ca­do.

Por otro lado, la entidad emisora debe estar ca­pa­ci­ta­do para realizar esta va­li­da­ción más exhau­s­ti­va. Dicha au­to­ri­za­ción se obtiene superando un control en el CA/Browser Forum, una aso­cia­ción vo­lu­n­ta­ria de au­to­ri­da­des de ce­r­ti­fi­ca­ción y de fa­bri­ca­n­tes de na­ve­ga­do­res.

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Costes: SSL gratuito vs. SSL de pago

Un factor a tener en cuenta en la ca­te­go­ri­za­ción y selección de un ce­r­ti­fi­ca­do SSL es el coste asociado a su compra. Tomando como base los tres tipos de ce­r­ti­fi­ca­dos an­te­rio­r­me­n­te nombrados, se puede afirmar grosso modo que cuanto más exhau­s­ti­va sea la va­li­da­ción, más alto será el precio del ce­r­ti­fi­ca­do final. Sin embargo, en 2015 surgió Let’s Encrypt, una autoridad de ce­r­ti­fi­ca­ción que emite ce­r­ti­fi­ca­dos de forma gratuita.

Di­fe­re­n­cias entre los ce­r­ti­fi­ca­dos gratuitos y los de pago

Si lo que se pretende es proteger la página web para que se acceda a ella con HTTPS en vez de con HTTP, se puede recurrir tanto a un ce­r­ti­fi­ca­do gratuito como a uno de pago. Los dos im­ple­me­n­tan el protocolo de tra­n­s­mi­sión TLS (SSL está obsoleto) y, por lo tanto, ga­ra­n­ti­zan la tra­n­s­fe­re­n­cia de datos segura para los clientes y los se­r­vi­do­res.

No obstante, existen puntos que di­fe­re­n­cian de manera de­te­r­mi­na­n­te a los ce­r­ti­fi­ca­dos gratuitos de los de pago:

  • Grado de va­li­da­ción: en la emisión de un ce­r­ti­fi­ca­do, la ve­ri­fi­ca­ción del operador de la página web no es muy extensa. La va­li­da­ción de dominio es, en este caso, el nivel de control habitual. Los ce­r­ti­fi­ca­dos con un nivel de seguridad mayor están sujetos a pago.
  • Pe­r­te­ne­n­cia a dominio: un ce­r­ti­fi­ca­do SSL gratuito se puede generar a menudo sin esfuerzo técnico adicional solo para un único dominio, al cual luego está vinculado. Las so­lu­cio­nes SSL/TLS de pago generan ce­r­ti­fi­ca­dos que se puedan usar para di­fe­re­n­tes páginas web.

Las ventajas del SSL de pago

El SSL de pago ofrece varias ventajas, si bien las di­fe­re­n­cias pri­n­ci­pa­les con respecto a los ce­r­ti­fi­ca­dos gratuitos ya se han me­n­cio­na­do: los ce­r­ti­fi­ca­dos pagados se pueden usar para múltiples dominios sin mucho esfuerzo según el proveedor y el paquete. Además de ofrecer una fle­xi­bi­li­dad mayor, también requieren menos esfuerzo. En caso de que surja algún problema, las entidades de ce­r­ti­fi­ca­ción suelen ofrecer soporte in­di­vi­dual, una ventaja a la que los usuarios de ce­r­ti­fi­ca­dos gratuitos tienen que renunciar.

¿Qué modelo es el más apropiado?

El ce­r­ti­fi­ca­do SSL de pago con la etiqueta EV co­n­s­ti­tu­ye, sin duda, la solución de cifrado óptima para el proyecto web. No obstante, solo las empresas de mayor tamaño pueden pe­r­mi­ti­r­se este tipo de ce­r­ti­fi­ca­ción. Los ce­r­ti­fi­ca­dos a un precio más asequible son adecuados para los proyectos web en el sector pyme, siempre y cuando no se tengan que tra­n­s­mi­tir datos sensibles como, por ejemplo, datos bancarios. Para proyectos más pequeños en los que la tra­n­s­mi­sión de datos pe­r­so­na­les no desempeñe ninguna función de­te­r­mi­na­n­te, los ce­r­ti­fi­ca­dos SSL gratuitos presentan una buena al­te­r­na­ti­va a las ofertas de pago. En cualquier caso, al elegir tu ce­r­ti­fi­ca­do SSL, debes prestar atención a los si­guie­n­tes puntos:

  • Alcance: presta atención al alcance del ce­r­ti­fi­ca­do SSL, es decir, si abarca también su­b­do­mi­nios, por ejemplo.
  • Dominio único (single name): un ce­r­ti­fi­ca­do normal solo es válido para un único dominio. Esto significa que www.example.com y todas las su­b­pá­gi­nas asociadas están pro­te­gi­das por el ce­r­ti­fi­ca­do SSL, pero no los su­b­do­mi­nios.
  • Wildcard: estos ce­r­ti­fi­ca­dos se llaman así porque trabajan con una “wildcard” (comodín en español). En lugar de co­m­pre­n­der, por ejemplo, úni­ca­me­n­te www.example.com, estos ce­r­ti­fi­ca­dos SSL también son válidos para todos los su­b­do­mi­nios.
  • Mu­l­ti­do­mi­nio: los ce­r­ti­fi­ca­dos mu­l­ti­do­mi­nio (también llamados ce­r­ti­fi­ca­dos SAN) van más allá del alcance de los ce­r­ti­fi­ca­dos single name o wildcard. Así, muchas entidades emisoras ofrecen ce­r­ti­fi­ca­dos a sus clientes que abarcan hasta 100 dominios.

¿Cómo se ide­n­ti­fi­ca un ce­r­ti­fi­ca­do SSL?

Si se utiliza un navegador actual, es muy fácil averiguar si está vi­si­tá­n­do­se una página web protegida con SSL/TLS tan solo echando un vistazo a la barra de di­re­c­cio­nes. Esta cuenta con dos elementos que indican si está o no cifrada:

  • El símbolo del candado
  • La dirección comienza con https:// en lugar del habitual http://

Esta “s” adicional proviene de “secure” e indica a los usuarios que se ha añadido un nivel de cifrado SSL/TLS al protocolo de tra­n­s­fe­re­n­cia de hi­pe­r­te­x­to (HTTP). En la pila de pro­to­co­los TCP/IP también se añade una capa de cifrado adicional, es decir, entre TCP y HTTP.

El símbolo del candado es una señal clara del navegador que indica que la página web visitada tiene un ce­r­ti­fi­ca­do válido. Asimismo, aunque muchos usuarios no lo saben, se trata de un botón que ofrece in­fo­r­ma­ción adicional sobre la seguridad de la página web. Al pulsar en él se abre una ventana emergente con datos sobre el emisor del ce­r­ti­fi­ca­do, sobre el cifrado utilizado y sobre su validez.

Imagen: Presentación de los diferentes certificados SSL en Chrome, Firefox, Edge y Opera
La barra de di­re­c­cio­nes de los na­ve­ga­do­res indica si la página web tiene un ce­r­ti­fi­ca­do SSL válido.

Si la página visitada no tiene un ce­r­ti­fi­ca­do SSL válido, no se verá ni un candado ni https:// en la línea de di­re­c­cio­nes. Algunos na­ve­ga­do­res avisan cuando los usuarios intentan tra­n­s­mi­tir en este tipo de páginas co­n­tra­se­ñas u otros datos sensibles ad­vi­r­tie­n­do de que puede que los datos sean in­te­r­ce­p­ta­dos por de­s­co­no­ci­dos.

Hecho

El simple hecho de que una página web no tenga un ce­r­ti­fi­ca­do SSL no quiere decir que sea una página frau­du­le­n­ta. No obstante, el riesgo de que los de­li­n­cue­n­tes roben datos pe­r­so­na­les im­po­r­ta­n­tes es mayor en estas páginas que en las que cuentan con un ce­r­ti­fi­ca­do SSL. Por ello, HTTPS resulta prá­c­ti­ca­me­n­te in­di­s­pe­n­sa­ble en la tra­n­s­mi­sión de datos sensibles.

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