El contenido generado por IA se refiere a la creación au­to­ma­ti­za­da de textos, imágenes o vídeos mediante el uso de la in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial (IA). Este enfoque permite producir contenido de manera eficiente para páginas web, sin depender de procesos manuales.

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¿Qué es el AI Generated Content?

El término “AI Generated Content”, esto es, el contenido generado con IA, engloba todos los co­n­te­ni­dos creados mediante in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial. Modelos como GPT o DALL·E utilizan al­go­ri­t­mos y grandes volúmenes de datos para generar textos, imágenes o incluso vídeos según las ne­ce­si­da­des del usuario, tra­n­s­fo­r­ma­n­do así la es­tra­te­gia de co­n­te­ni­dos de muchas empresas.

La IA aprende de millones de ejemplos y, con esta base, puede crear nuevos co­n­te­ni­dos que se acerquen mucho a las crea­cio­nes humanas. Por ello, crear contenido con in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial es cada vez más común en marketing, en el diseño de páginas web y en la pro­du­c­ción de co­n­te­ni­dos en general. Gracias a la au­to­ma­ti­za­ción, la creación de co­n­te­ni­dos con IA se presenta como una al­te­r­na­ti­va eficiente y económica frente a la creación manual.

¿Qué co­n­te­ni­dos con IA se pueden generar?

El contenido generado con in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial es ex­tre­ma­da­me­n­te versátil y puede generarse en varios formatos.

Textos

Con IA, se pueden crear di­fe­re­n­tes tipos de contenido textual. Los modelos de lenguaje extensos permiten generar entradas de blog sobre distintos temas, re­co­pi­la­n­do in­fo­r­ma­ción de numerosas fuentes y tra­n­s­fo­r­má­n­do­la en textos op­ti­mi­za­dos para SEO. También es útil para de­s­cri­p­cio­nes de productos, pe­r­mi­tie­n­do a los comercios ele­c­tró­ni­cos crear au­to­má­ti­ca­me­n­te de­s­cri­p­cio­nes basadas en las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas de los productos. Además, la IA puede generar correos de marketing pe­r­so­na­li­za­dos, adaptados a los co­m­po­r­ta­mie­n­tos y pre­fe­re­n­cias de los clientes.

Imágenes

Otro ámbito de la ge­ne­ra­ción de contenido con IA es la creación de imágenes. Los ge­ne­ra­do­res de imágenes con IA como DALL·E, Mi­d­jou­r­ney o Stable Diffusion permiten a los usuarios crear imágenes y gráficos de calidad a partir de de­s­cri­p­cio­nes textuales. Esto resulta es­pe­cia­l­me­n­te útil cuando las empresas necesitan contenido visual con rapidez. También pueden generarse logotipos u otros elementos gráficos de­fi­nie­n­do pre­via­me­n­te pautas es­pe­cí­fi­cas de diseño.

Vídeos

El contenido generado con IA también incluye vídeos. Algunas he­rra­mie­n­tas de IA como Synthesia o Google Veo pueden generar au­to­má­ti­ca­me­n­te vídeos ex­pli­ca­ti­vos o ani­ma­cio­nes que las empresas pueden utilizar en sus páginas web o redes sociales. Además, la edición au­to­ma­ti­za­da de vídeos permite recortar, añadir tra­n­si­cio­nes o generar su­b­tí­tu­los de forma au­to­má­ti­ca, lo que agiliza el trabajo con material au­dio­vi­sual.

Co­n­te­ni­dos de audio

La síntesis de voz basada en IA po­si­bi­li­ta crear voces realistas para vídeos, podcasts u otros co­n­te­ni­dos de audio uti­li­za­dos en páginas web. He­rra­mie­n­tas como Ele­ve­n­La­bs generan voces que resultan casi in­di­s­ti­n­gui­bles de las humanas.

Consejo

La in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial no solo puede ayudarte en la creación de co­n­te­ni­dos. Visitar con re­gu­la­ri­dad las mejores páginas web de IA para empresas te permitirá descubrir otros ámbitos de apli­ca­ción útiles.

¿Cuáles son las ventajas y de­s­ve­n­ta­jas de la creación de contenido con IA?

El uso de contenido creado con IA tiene numerosos be­ne­fi­cios, pero también plantea desafíos que deben co­n­si­de­rar­se.

Ventajas

Es­ca­la­bi­li­dad: con IA es posible crear grandes volúmenes de contenido, lo cual resulta es­pe­cia­l­me­n­te be­ne­fi­cio­so para empresas con amplias ne­ce­si­da­des de contenido. Ahorro de tiempo: uno de los mayores be­ne­fi­cios es la rapidez con la que se puede generar contenido. Lo que podría tomar horas o días a autores o di­se­ña­do­res humanos, la in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial lo completa en pocos minutos. Efi­cie­n­cia económica: al requerir menos in­te­r­ve­n­ción humana, el uso de contenido IA permite a las empresas reducir costes, es­pe­cia­l­me­n­te en la pro­du­c­ción masiva de co­n­te­ni­dos. Pe­r­so­na­li­za­ción: la IA puede generar contenido pe­r­so­na­li­za­do basado en las pre­fe­re­n­cias y el co­m­po­r­ta­mie­n­to de los usuarios y mejorar así su ex­pe­rie­n­cia.

De­s­ve­n­ta­jas

Calidad: aunque la in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial puede generar contenido de forma rápida y eficiente, rara vez alcanza la calidad que ofrecen autores o di­se­ña­do­res humanos, incluso con un buen prompting. Esto es es­pe­cia­l­me­n­te evidente en los ámbitos creativos, donde pueden surgir de­fi­cie­n­cias. Además, dado que la IA se basa en co­n­te­ni­dos exi­s­te­n­tes, el riesgo de contenido duplicado no debe su­b­e­s­ti­mar­se. Sesgos y alu­ci­na­cio­nes: los modelos de IA pueden contener sesgos si­s­te­má­ti­cos porque se entrenan con conjuntos de datos que reflejan es­te­reo­ti­pos sociales o que están in­co­m­ple­tos. Además, pueden generar alu­ci­na­cio­nes, es decir, co­n­te­ni­dos apa­re­n­te­me­n­te plau­si­bles pero in­co­rre­c­tos o in­ve­n­ta­dos, que pueden inducirte a error y reducir la fia­bi­li­dad de los re­su­l­ta­dos. Cue­s­tio­nes éticas: dado que los modelos de IA y sus al­go­ri­t­mos de apre­n­di­za­je au­to­má­ti­co se entrenan con contenido existente, surge la pregunta de hasta qué punto el contenido con IA es realmente original o si es una re­in­te­r­pre­ta­ción de ma­te­ria­les ya exi­s­te­n­tes. Derechos de autor: la situación jurídica en torno a los co­n­te­ni­dos generados por IA sigue siendo, en muchos casos, poco clara. Según la le­gi­s­la­ción española y el marco europeo en materia de propiedad in­te­le­c­tual, solo se co­n­si­de­ran obras pro­te­gi­das aquellas que implican una creación original con in­te­r­ve­n­ción humana. Los co­n­te­ni­dos generados de forma ex­clu­si­va­me­n­te au­to­má­ti­ca, sin pa­r­ti­ci­pa­ción humana relevante, por lo general no disfrutan de pro­te­c­ción por derechos de autor.

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He­rra­mie­n­tas para crear contenido con IA

Algunas he­rra­mie­n­tas populares para crear contenido con in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial incluyen:

  • ChatGPT: ChatGPT es pro­ba­ble­me­n­te la apli­ca­ción de IA para crear contenido más conocida. Basado en el algoritmo GPT, crea textos que a menudo son difíciles de di­s­ti­n­guir de los escritos por autores humanos.
  • Jasper AI: Jasper es una he­rra­mie­n­ta de IA diseñada es­pe­cí­fi­ca­me­n­te para la creación de contenido de marketing. Genera correos ele­c­tró­ni­cos, pu­bli­ca­cio­nes en redes sociales, artículos y otros tipos de contenido.
  • Wri­te­so­nic: otra he­rra­mie­n­ta para la creación de contenido con IA es Wri­te­so­nic, que es es­pe­cia­l­me­n­te útil para textos pu­bli­ci­ta­rios, pu­bli­ca­cio­nes de blog y contenido para redes sociales.
  • DALL·E: DALL·E es un modelo de IA de­sa­rro­lla­do por OpenAI que genera imágenes a partir de de­s­cri­p­cio­nes textuales. Las empresas pueden usar DALL·E para crear rá­pi­da­me­n­te contenido visual como ilu­s­tra­cio­nes.
  • Pictory: Pictory es una he­rra­mie­n­ta de in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial que crea vídeos au­to­má­ti­ca­me­n­te a partir de de­s­cri­p­cio­nes de texto. Es es­pe­cia­l­me­n­te adecuada para la creación de vídeos ex­pli­ca­ti­vos y clips de marketing.

IA y derechos de autor

Más allá de las cue­s­tio­nes técnicas y creativas, también debes tener en cuenta el marco legal. Dado que el contenido generado con in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial es una te­c­no­lo­gía re­la­ti­va­me­n­te reciente, la cuestión de los derechos de autor sigue pla­n­tean­do im­po­r­ta­n­tes dudas jurídicas en España y en la Unión Europea. Ac­tua­l­me­n­te, la in­ce­r­ti­du­m­bre se centra es­pe­cia­l­me­n­te en los si­guie­n­tes aspectos:

  • Datos de en­tre­na­mie­n­to: en qué medida es lícito utilizar obras pro­te­gi­das para entrenar modelos de IA. En la Unión Europea existen ex­ce­p­cio­nes para la minería de textos y datos (text and data mining, TDM), reguladas en la Directiva (UE) 2019/790 y tra­n­s­pue­s­tas al or­de­na­mie­n­to español, pero su apli­ca­ción concreta depende del caso y de si los titulares de derechos han reservado el uso de sus obras.
  • Re­s­po­n­sa­bi­li­dad: quién responde si un contenido generado por IA infringe derechos de terceros: el proveedor de la he­rra­mie­n­ta, la empresa que la integra o tú como usuario que publica el contenido.
  • Di­fe­re­n­cias in­te­r­na­cio­na­les: la re­gu­la­ción varía según el país, lo que resulta es­pe­cia­l­me­n­te relevante si tu página web se dirige a un público in­te­r­na­cio­nal.

En España, el Texto Refundido de la Ley de Propiedad In­te­le­c­tual (TRLPI) establece que solo están pro­te­gi­das las obras que co­n­s­ti­tu­yen una creación original fruto de la in­te­r­ve­n­ción humana. Cuando el contenido se genera de forma ex­clu­si­va­me­n­te au­to­má­ti­ca, sin apo­r­ta­ción creativa relevante por parte de una persona, en principio no puede co­n­si­de­rar­se obra protegida por derechos de autor.

Esto significa que el contenido generado ín­te­gra­me­n­te por IA no­r­ma­l­me­n­te no disfruta de pro­te­c­ción propia como obra original. Sin embargo, eso no implica que puedas utilizar cualquier resultado sin cautela. Por un lado, pueden existir derechos sobre los datos de en­tre­na­mie­n­to; por otro, el contenido generado podría re­pro­du­cir o imitar de forma demasiado cercana obras pro­te­gi­das, lo que daría lugar a posibles re­cla­ma­cio­nes.

Para ti como titular de una página web, esto supone que:

  • los derechos de uso del contenido generado dependen en gran medida de las co­n­di­cio­nes co­n­tra­c­tua­les y licencias del proveedor de la he­rra­mie­n­ta de IA;
  • sigues siendo re­s­po­n­sa­ble del contenido que publiques, incluso si ha sido generado au­to­má­ti­ca­me­n­te;
  • en usos co­me­r­cia­les sensibles (por ejemplo, campañas pu­bli­ci­ta­rias o logotipos), es re­co­me­n­da­ble realizar una revisión adicional y, en caso de duda, solicitar ase­so­ra­mie­n­to jurídico.
Nota

A partir del 2 de agosto de 2026, el Re­gla­me­n­to (UE) 2024/1689 sobre in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial (EU AI Act) establece obli­ga­cio­nes de tra­n­s­pa­re­n­cia para de­te­r­mi­na­dos co­n­te­ni­dos generados o ma­ni­pu­la­dos mediante IA. En algunos casos, deberás indicar de forma clara y co­m­pre­n­si­ble que un contenido ha sido creado o mo­di­fi­ca­do con in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial, es­pe­cia­l­me­n­te cuando pueda resultar engañoso por su realismo, como ocurre con los deepfakes o con textos, imágenes, vídeos o voces que imitan de manera co­n­vi­n­ce­n­te a personas reales. La obli­ga­ción concreta depende del contexto y del uso del contenido.

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