Por ac­ce­si­bi­li­dad web se entiende que las páginas web, las apli­ca­cio­nes y los do­cu­me­n­tos digitales sean ac­ce­si­bles para todas las personas, in­de­pe­n­die­n­te­me­n­te de sus di­s­ca­pa­ci­da­des. Es una base fu­n­da­me­n­tal para la pa­r­ti­ci­pa­ción digital y la igualdad de opo­r­tu­ni­da­des.

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¿Qué es la ac­ce­si­bi­li­dad web?

La ac­ce­si­bi­li­dad web comprende el diseño de ofertas digitales para que las personas con li­mi­ta­cio­nes físicas, se­n­so­ria­les o co­g­ni­ti­vas puedan uti­li­zar­las sin ayuda externa. Esto incluye, por ejemplo, que las páginas web sean operables con lectores de pantalla, que los co­n­te­ni­dos tengan un buen contraste y que los vídeos estén su­b­ti­tu­la­dos. La ac­ce­si­bi­li­dad web no es una tendencia de diseño web, sino un requisito para páginas web so­s­te­ni­bles a largo plazo. No solo afecta a personas con di­s­ca­pa­ci­da­des, sino también a personas mayores o con li­mi­ta­cio­nes te­m­po­ra­les. Incluso las personas con conexión a Internet lenta o di­s­po­si­ti­vos móviles se be­ne­fi­cian del diseño web accesible, ya que mejora la usa­bi­li­dad.

La ac­ce­si­bi­li­dad web abarca tanto aspectos técnicos, como de contenido y diseño. Es im­po­r­ta­n­te, por ejemplo, la na­ve­ga­bi­li­dad mediante el teclado y evitar elementos in­te­r­mi­te­n­tes en el diseño web. La ac­ce­si­bi­li­dad comienza desde la co­n­ce­p­ción de una página web o software y debe ser co­n­si­de­ra­da a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto. Es una ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca central de calidad y, además, cada vez más obli­ga­to­ria por ley.

Mientras que la Unión Europea ha in­tro­du­ci­do re­gu­la­cio­nes de ac­ce­si­bi­li­dad digital como el Acta de Ac­ce­si­bi­li­dad Europea (EAA), los Estados Unidos siguen su propio marco legal:

Ley de Es­ta­dou­ni­de­n­ses con Di­s­ca­pa­ci­da­des (Americans with Di­sa­bi­li­ties Act)

La Ley de Es­ta­dou­ni­de­n­ses con Di­s­ca­pa­ci­da­des (ADA) es una ley fu­n­da­me­n­tal de derechos civiles pro­mu­l­ga­da en 1990. Prohíbe la di­s­cri­mi­na­ción contra las personas con di­s­ca­pa­ci­da­des en todas las áreas de la vida pública, incluidos el empleo, la educación, el tra­n­s­po­r­te y el acceso a servicios públicos y privados. Aunque la ADA no hace re­fe­re­n­cia explícita a los entornos digitales, los tri­bu­na­les de EE. UU. la han in­te­r­pre­ta­do cada vez más para aplicarla a páginas web, apli­ca­cio­nes móviles y otros servicios en línea — es­pe­cia­l­me­n­te cuando sirven como ex­te­n­sio­nes de negocios físicos como tiendas, re­s­tau­ra­n­tes o pro­vee­do­res de servicios.

Como resultado, las empresas que ofrecen productos o servicios al público pueden verse obligadas a hacer que sus pla­ta­fo­r­mas digitales sean ac­ce­si­bles. Numerosas demandas han reforzado esta in­te­r­pre­ta­ción, empujando a las empresas a seguir prácticas de ac­ce­si­bi­li­dad alineadas con las Di­re­c­tri­ces de Ac­ce­si­bi­li­dad para el Contenido Web (WCAG). Aunque la ADA no establece un estándar técnico es­pe­cí­fi­co, las WCAG son fre­cue­n­te­me­n­te uti­li­za­das en de­ci­sio­nes legales y acuerdos como punto de re­fe­re­n­cia.

Sección 508 de la Ley de Reha­bi­li­ta­ción (Reha­bi­li­ta­tion Act)

La Sección 508 de la Ley de Reha­bi­li­ta­ción (Reha­bi­li­ta­tion Act) fue enmendada en 1998 para exigir que todas las agencias federales de EE. UU. hagan su te­c­no­lo­gía ele­c­tró­ni­ca e in­fo­r­ma­ción accesible para las personas con di­s­ca­pa­ci­da­des. Esto incluye no solo páginas web, sino también do­cu­me­n­tos digitales, apli­ca­cio­nes de software y sistemas internos. El objetivo es ga­ra­n­ti­zar que las personas con di­s­ca­pa­ci­da­des, ya sean empleados o miembros del público, puedan acceder y utilizar la in­fo­r­ma­ción y los servicios del gobierno de manera equi­ta­ti­va.

Los es­tá­n­da­res de la Sección 508 fueron ac­tua­li­za­dos en 2017 para alinearse más es­tre­cha­me­n­te con las WCAG 2.0 Nivel AA, lo que hace de estas di­re­c­tri­ces un referente clave para el cu­m­pli­mie­n­to federal. Aunque la Sección 508 se aplica es­pe­cí­fi­ca­me­n­te a las agencias federales y co­n­tra­ti­s­tas, muchos gobiernos estatales y locales, así como or­ga­ni­za­cio­nes privadas, han adoptado sus es­tá­n­da­res como una buena práctica. La ley ha de­sem­pe­ña­do un papel im­po­r­ta­n­te en el avance de la ac­ce­si­bi­li­dad digital en los servicios gu­be­r­na­me­n­ta­les y ha influido en la adopción más amplia de normas de ac­ce­si­bi­li­dad en todo el panorama te­c­no­ló­gi­co de EE. UU.

WCAG (Web Content Ac­ce­s­si­bi­li­ty Gui­de­li­nes)

Las Di­re­c­tri­ces de Ac­ce­si­bi­li­dad para el Contenido Web (WCAG) son di­re­c­tri­ces in­te­r­na­cio­na­les para la ac­ce­si­bi­li­dad del contenido web. Aunque no son le­ga­l­me­n­te vi­n­cu­la­n­tes por sí solas, las WCAG son am­plia­me­n­te re­co­no­ci­das en los Estados Unidos como el estándar de facto para la ac­ce­si­bi­li­dad digital. Como se mencionó an­te­rio­r­me­n­te, se hace frecuente re­fe­re­n­cia a ellas en demandas, acuerdos y di­re­c­tri­ces de cu­m­pli­mie­n­to federal.

Las di­re­c­tri­ces son pu­bli­ca­das por la Ini­cia­ti­va de Ac­ce­si­bi­li­dad Web (WAI) del Consorcio W3C. In­tro­du­ci­das ori­gi­na­l­me­n­te en 1999, están di­s­po­ni­bles en la versión 2.2 desde 2023. Las propias di­re­c­tri­ces delinean los pri­n­ci­pios clave para lograr la ac­ce­si­bi­li­dad y ofrecen re­co­me­n­da­cio­nes claras y apli­ca­bles. Además, las WCAG definen tres niveles de co­n­fo­r­mi­dad uti­li­za­dos para evaluar la ac­ce­si­bi­li­dad digital: A (mínimo), AA (re­co­me­n­da­do) y AAA (óptimo).

Resumen de las pri­n­ci­pa­les re­gu­la­cio­nes

Re­gu­la­ción Apli­ca­bi­li­dad Ámbito Estándar mínimo
ADA Desde 1990 Entidades públicas/privadas (EE. UU.) Varía según el caso
Sección 508 Desde 1998 Agencias federales de EE. UU. WCAG 2.0 AA (nivel base)
WCAG In­te­r­na­cio­nal Global WCAG 2.2 AA (2023)

Cómo entender las di­re­c­tri­ces WCAG

Las WCAG se basan en cuatro pri­n­ci­pios fu­n­da­me­n­ta­les que se resumen bajo el acrónimo POUR:

  • Per­cei­va­ble (pe­r­ce­p­ti­ble): los co­n­te­ni­dos deben ser ac­ce­si­bles para todos los sentidos.
  • Operable (operable): todas las funciones deben poder uti­li­zar­se con el teclado.
  • Unde­r­s­ta­n­da­ble (co­m­pre­n­si­ble): los co­n­te­ni­dos y la na­ve­ga­ción deben ser claros y co­m­pre­n­si­bles.
  • Robust (robusto): los co­n­te­ni­dos digitales deben ser co­m­pa­ti­bles con diversas te­c­no­lo­gías.

Estos aspectos son ese­n­cia­les, ya que describen los cuatro re­qui­si­tos fu­n­da­me­n­ta­les que los co­n­te­ni­dos digitales deben cumplir para ser ac­ce­si­bles para todas las personas. Desde el punto de vista técnico, abarcan aspectos como el marcado HTML es­tru­c­tu­ra­do, la na­ve­ga­ción con teclado, co­n­tra­s­tes de color adecuados, textos al­te­r­na­ti­vos, fo­r­mu­la­rios co­m­pre­n­si­bles y la co­m­pa­ti­bi­li­dad con te­c­no­lo­gías de asi­s­te­n­cia.

Nota

Si deseas obtener una visión más detallada sobre las di­re­c­tri­ces WCAG, echa un vistazo a nuestro artículo in­fo­r­ma­ti­vo sobre las WCAG.

¿Qué co­n­te­ni­dos digitales deben ser ac­ce­si­bles?

La ac­ce­si­bi­li­dad web afecta a una amplia gama de co­n­te­ni­dos en línea, no solo en el sector público, sino cada vez más en el sector privado.

Entre los pri­n­ci­pa­les ámbitos que deben cumplir con los re­qui­si­tos de ac­ce­si­bi­li­dad se incluyen:

  • Páginas web, incluidas la na­ve­ga­ción, la es­tru­c­tu­ra, los textos al­te­r­na­ti­vos y la ope­ra­bi­li­dad mediante teclado
  • Apli­ca­cio­nes móviles
  • Do­cu­me­n­tos en PDF y Office, como fo­r­mu­la­rios o folletos in­fo­r­ma­ti­vos, que deben estar co­rre­c­ta­me­n­te eti­que­ta­dos y ser legibles
  • Pla­ta­fo­r­mas de e-learning
  • Ofertas de comercio ele­c­tró­ni­co, como tiendas en línea y pla­ta­fo­r­mas de reservas, que deben cumplir con la ley de ac­ce­si­bi­li­dad a partir de 2025
  • Co­mu­ni­ca­ción digital
  • Te­r­mi­na­les de au­to­se­r­vi­cio, como máquinas ex­pe­n­de­do­ras de boletos o di­s­po­si­ti­vos de check-in, también deben cumplir con los re­qui­si­tos de ac­ce­si­bi­li­dad
  • Co­n­te­ni­dos mu­l­ti­me­dia ac­ce­si­bles mediante vídeos y audios con su­b­tí­tu­los, tra­n­s­cri­p­cio­nes y de­s­cri­p­cio­nes auditivas
  • Fo­r­mu­la­rios y so­li­ci­tu­des en línea que deben tener una es­tru­c­tu­ra clara, textos de ayuda y ser operables mediante teclado

Ventajas de la ac­ce­si­bi­li­dad web

La ac­ce­si­bi­li­dad web es mucho más que un requisito legal, ya que ofrece una serie de be­ne­fi­cios tanto para las or­ga­ni­za­cio­nes y empresas como para los usuarios.

Mayor alcance: las ofertas ac­ce­si­bles llegan a personas con di­s­ca­pa­ci­da­des, usuarios mayores y a todos aquellos que tienen li­mi­ta­cio­nes te­m­po­ra­les (por ejemplo, debido a lesiones o entornos es­tre­sa­n­tes). Esto aumenta co­n­si­de­ra­ble­me­n­te el público potencial.

Mejor usa­bi­li­dad: las páginas web ac­ce­si­bles y las apli­ca­cio­nes están mejor es­tru­c­tu­ra­das, son más in­tui­ti­vas de usar y más fáciles de entender. Esto beneficia a todos los usuarios, in­de­pe­n­die­n­te­me­n­te de sus ha­bi­li­da­des in­di­vi­dua­les.

Op­ti­mi­za­ción para motores de búsqueda (SEO): muchas de las medidas de ac­ce­si­bi­li­dad web, como una es­tru­c­tu­ra de en­ca­be­za­dos clara, textos al­te­r­na­ti­vos y HTML se­má­n­ti­ca­me­n­te correcto, mejoran la vi­si­bi­li­dad en los motores de búsqueda.

Mejora de imagen y re­s­po­n­sa­bi­li­dad social: el contenido accesible demuestra que una empresa u or­ga­ni­za­ción piensa de manera inclusiva y asume su re­s­po­n­sa­bi­li­dad social.

Futuro asegurado y cu­m­pli­mie­n­to legal: quien ya de­sa­rro­lle de forma accesible, estará bien preparado para los re­qui­si­tos legales futuros y reducirá el riesgo de demandas o multas.

Cómo im­ple­me­n­tar la ac­ce­si­bi­li­dad web paso a paso

Im­ple­me­n­tar con éxito la ac­ce­si­bi­li­dad web requiere un enfoque es­tru­c­tu­ra­do y global. Los si­guie­n­tes pasos te ayudarán a cumplir con los re­qui­si­tos legales y, al mismo tiempo, a crear una ex­pe­rie­n­cia inclusiva para el usuario:

Paso 1: se­n­si­bi­li­za­ción y de­fi­ni­ción de objetivos

Fa­mi­lia­rí­za­te con los fu­n­da­me­n­tos de la ac­ce­si­bi­li­dad web. Aclara in­te­r­na­me­n­te qué re­qui­si­tos legales son apli­ca­bles a tu or­ga­ni­za­ción y qué objetivos deseas alcanzar, como, por ejemplo, tener una tienda online accesible o una página web em­pre­sa­rial to­ta­l­me­n­te accesible.

Paso 2: pla­ni­fi­ca­ción y co­n­ce­p­tua­li­za­ción

Planifica nuevos proyectos digitales desde el principio de manera accesible. Ten en cuenta el diseño web accesible en la fase de co­n­ce­p­tua­li­za­ción. Esto incluye, por ejemplo, una na­ve­ga­ción clara, lenguaje co­m­pre­n­si­ble y un diseño re­s­po­n­si­vo. La elección de un CMS accesible adecuado, como Plone, Contao, papaya CMS o una co­n­fi­gu­ra­ción bien ajustada de WordPress accesible, puede ser de gran ayuda.

Paso 3: im­ple­me­n­ta­ción técnica

La im­ple­me­n­ta­ción debe basarse en las WCAG 2.1 (al menos nivel AA). Utiliza HTML semántico limpio, roles ARIA correctos, campos de fo­r­mu­la­rio ac­ce­si­bles (por ejemplo, con la etiqueta <label>) y asegúrate de que la na­ve­ga­ción con teclado esté co­m­ple­ta­me­n­te ha­bi­li­ta­da. Presta atención a la ac­ce­si­bi­li­dad en todos los co­m­po­ne­n­tes.

Paso 4: prueba y eva­lua­ción

Realiza tanto pruebas au­to­ma­ti­za­das como pruebas manuales. Utiliza lectores de pantalla o simula de­fi­cie­n­cias visuales. Aún mejor: involucra ac­ti­va­me­n­te a personas con di­s­ca­pa­ci­dad en el proceso de prueba. También se deben probar he­rra­mie­n­tas como el software OCR para la detección de texto o he­rra­mie­n­tas para leer códigos QR en PC.

Paso 5: ma­n­te­ni­mie­n­to continuo y monitoreo

La ac­ce­si­bi­li­dad no termina con el la­n­za­mie­n­to. Actualiza los co­n­te­ni­dos, realiza nuevas pruebas re­gu­la­r­me­n­te y ten en cuenta los plazos legales. Solo con un ma­n­te­ni­mie­n­to continuo tu página web pe­r­ma­ne­ce­rá accesible a largo plazo.

Errores comunes a evitar

Muchas páginas web y apli­ca­cio­nes no cumplen con los re­qui­si­tos básicos de ac­ce­si­bi­li­dad web. Algunos de los errores más comunes son, por ejemplo, la falta de textos al­te­r­na­ti­vos en las imágenes, fo­r­mu­la­rios que no se pueden utilizar mediante teclado, o co­n­tra­s­tes in­su­fi­cie­n­tes. También es frecuente encontrar do­cu­me­n­tos PDF des­es­tru­c­tu­ra­dos que no pueden ser leídos por los lectores de pantalla. Otro error común son los vídeos sin su­b­tí­tu­los ni de­s­cri­p­cio­nes auditivas. La falta de textos de­s­cri­p­ti­vos en los enlaces (por ejemplo, “haz clic aquí”) o una na­ve­ga­ción confusa también dificulta el uso de la página.

La ac­ce­si­bi­li­dad web debe tenerse en cuenta desde el de­sa­rro­llo, ya que las co­rre­c­cio­nes po­s­te­rio­res suelen ser más costosas y co­m­pli­ca­das. Además, es im­po­r­ta­n­te verificar la ac­ce­si­bi­li­dad de los co­n­te­ni­dos externos, como he­rra­mie­n­tas in­te­gra­das.

Co­n­clu­sión

La ac­ce­si­bi­li­dad web es un elemento central para la inclusión y una condición necesaria para la pa­r­ti­ci­pa­ción equi­ta­ti­va en la vida digital. Es un requisito legal y mejora la usa­bi­li­dad para todos los usuarios. Las empresas y ad­mi­ni­s­tra­cio­nes se be­ne­fi­cian a largo plazo de un mayor alcance, una mejor imagen y menores riesgos legales.

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