Android e iOS se incluyen entre los sistemas ope­ra­ti­vos más uti­li­za­dos en todo el mundo, ya que vienen in­s­ta­la­dos de serie en la mayoría de modelos de sma­r­t­pho­ne y tablet. Estos dos sistemas tipo Unix son ra­di­ca­l­me­n­te distintos en términos de fu­n­cio­na­mie­n­to, aunque presentan algunas si­mi­li­tu­des básicas. Sin duda, una de las más im­po­r­ta­n­tes es la de limitar el acceso del usuario al sistema de archivos por defecto, ante todo por motivos de seguridad. Si quieres eliminar estas re­s­tri­c­cio­nes, tienes que rootear el móvil o la tablet, como se denomina a este proceso a nivel coloquial, bajo tu propia re­s­po­n­sa­bi­li­dad, ya que muchos fa­bri­ca­n­tes no ven con buenos ojos esta mo­di­fi­ca­ción del sistema operativo.

En este artículo, te contamos las ventajas e in­co­n­ve­nie­n­tes de rootear un di­s­po­si­ti­vo móvil, qué significa exac­ta­me­n­te y qué pasos hay que seguir para hacerlo.

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Rootear tablets y sma­r­t­pho­nes: ¿qué es el acceso root?

Rootear (del inglés rooting) se refiere a la obtención de derechos de acceso avanzados en los di­s­po­si­ti­vos con sistemas ope­ra­ti­vos tipo Unix por parte del propio usuario. El término procede del nombre que recibe la cuenta de ad­mi­ni­s­tra­dor principal, llamada “Root” (en español, “raíz”), en Unix y sistemas similares. En los di­s­po­si­ti­vos rooteados, esta cuenta es accesible para el usuario, lo que le permite acceder a todo el sistema y realizar cambios que no serían posibles con la cuenta de usuario normal: por ejemplo, eliminar apli­ca­cio­nes prei­n­s­ta­la­das o ac­tua­li­zar el sistema de forma manual.

La cuestión del rooting guarda sobre todo relación con los di­s­po­si­ti­vos móviles. El principal motivo es que la mayoría de di­s­po­si­ti­vos móviles tiene in­s­ta­la­dos por defecto los sistemas ope­ra­ti­vos Android (basado en Linux) o iOS (basado en BSD), cuya co­n­fi­gu­ra­ción limita el acceso del usuario per se. En co­m­pa­ra­ción con el root de Android, el de iOS es aún más difícil de habilitar, porque está protegido con re­s­tri­c­cio­nes adi­cio­na­les. Por esta razón, para iPhone, iPad y el resto de di­s­po­si­ti­vos con este sistema, este pro­ce­di­mie­n­to de rooteo se suele denominar jailbreak (en inglés, “fuga de prisión”).

¿Por qué y cuándo conviene rootear Android?

Si rooteas el móvil o la tablet, estás mo­di­fi­ca­n­do el sistema operativo su­b­ya­ce­n­te, lo cual, en teoría, no está previsto por el fa­bri­ca­n­te del di­s­po­si­ti­vo. Con el modo re­s­tri­n­gi­do, su prioridad es la de proteger al usuario y evitar que realice cambios que pongan en peligro la es­ta­bi­li­dad y la seguridad del sistema, lo cual no sería raro en caso de que un usuario sin co­no­ci­mie­n­tos in­fo­r­má­ti­cos tuviera acceso libre al software.

Sin embargo, existen varias razones de peso para rootear Android, porque un mayor nivel de seguridad siempre conlleva una fu­n­cio­na­li­dad limitada. A di­fe­re­n­cia de un sma­r­t­pho­ne o tablet estándar, un di­s­po­si­ti­vo liberado ofrece, entre otras, las si­guie­n­tes ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas y opciones de co­n­fi­gu­ra­ción adi­cio­na­les:

  • Re­cu­pe­ra­ción pe­r­so­na­li­za­da del sistema: si quieres restaurar el sistema operativo, puedes hacer una copia de seguridad de Android a través del root. Para ello, como usuario, debes es­ta­ble­cer un mecanismo de respaldo.
  • Ac­tua­li­za­cio­nes del sistema e in­s­ta­la­ción de apli­ca­cio­nes de forma manual: gracias a los derechos de ad­mi­ni­s­tra­dor, es posible ac­tua­li­zar Android pe­r­so­na­l­me­n­te mediante las llamadas custom ROM, lo que conviene es­pe­cia­l­me­n­te cuando las últimas versiones del sistema operativo no están di­s­po­ni­bles para el di­s­po­si­ti­vo. También es posible instalar apli­ca­cio­nes de terceros que no están di­s­po­ni­bles en Google Play Store.
  • Pe­r­so­na­li­za­ción de archivos del sistema: de manera pre­de­te­r­mi­na­da, el usuario del sistema Android no puede vi­sua­li­zar ni modificar estos archivos. Esta opción está di­s­po­ni­ble después de rootear el móvil o la tablet.
  • Eliminar apli­ca­cio­nes prei­n­s­ta­la­das: los fa­bri­ca­n­tes y pro­vee­do­res di­s­tri­bu­yen los di­s­po­si­ti­vos móviles con un sistema operativo listo para instalar que incluye varias apli­ca­cio­nes estándar. Por lo general, estas solo pueden des­ha­bi­li­tar­se. En cambio, con acceso root a Android también es posible des­in­s­ta­lar­las.
  • Mover las apli­ca­cio­nes a una tarjeta SD: mover las apli­ca­cio­nes a tarjetas SD externas puede ahorrar mucho espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to. No­r­ma­l­me­n­te, el usuario solo puede hacerlo tras liberar su terminal.
  • Cambiar la animación de inicio del di­s­po­si­ti­vo y el tipo de fuente del sistema: el acceso raíz te permite sustituir la animación que aparece al encender el di­s­po­si­ti­vo móvil, así como el tipo de letra general del sistema, por elementos de tu propia elección. Además, es posible ajustar el volumen.
  • Ove­r­clo­c­ki­ng y su­b­clo­c­ki­ng de la CPU: si el usuario dispone de pri­vi­le­gios de ad­mi­ni­s­tra­dor, puede llevar a cabo el ove­r­clo­c­ki­ng de la CPU del di­s­po­si­ti­vo móvil para mejorar su re­n­di­mie­n­to o el su­b­clo­c­ki­ng para preservar la vida útil de la batería durante más tiempo.

¿Qué riesgos o in­co­n­ve­nie­n­tes conlleva rootear Android?

Si siempre has deseado tener más libertad a la hora de co­n­fi­gu­rar el sistema Android, quizás debas pla­n­tear­te rootear tu di­s­po­si­ti­vo móvil. Sin embargo, activar la cuenta de ad­mi­ni­s­tra­dor también implica una serie de riesgos. Por ejemplo, instalar y ac­tua­li­zar pe­r­so­na­l­me­n­te Android y las apli­ca­cio­nes puede provocar que el di­s­po­si­ti­vo deje de funcionar como de costumbre. En este caso, diremos que ha entrado en estado brick (en inglés, “ladrillo”), que, a su vez, puede derivar en un estado de soft brick o semibrick (para un daño reparable) y hard o full brick (si el di­s­po­si­ti­vo ha quedado in­se­r­vi­ble).

Nota

El término brick hace alusión a la típica forma cua­dra­n­gu­lar de muchos di­s­po­si­ti­vos ele­c­tró­ni­cos: si están en modo brick, es­pe­cia­l­me­n­te hard brick, los sma­r­t­pho­nes, tablets y el resto de di­s­po­si­ti­vos solo sirven, como mucho, de pi­sa­pa­pe­les.

Además, habilitar el acceso root en Android puede dar lugar a que el software espía o malicioso hagan más daño. Si algún atacante accede al di­s­po­si­ti­vo, podrá también controlar las opciones de ad­mi­ni­s­tra­ción avanzadas con total libertad.

Por último, rootear te­r­mi­na­les móviles también te puede hacer perder los derechos de garantía del producto en mayor o menor medida de­pe­n­die­n­do del fa­bri­ca­n­te. No obstante, en la mayoría de los casos, el proveedor deberá demostrar que el defecto del di­s­po­si­ti­vo se debe realmente al rooteo de Android. De este modo, por ejemplo, si has liberado tu móvil y el di­s­po­si­ti­vo se enciende o se apaga por sí solo debido a un defecto del hardware que no ha sido provocado por un mal uso del di­s­po­si­ti­vo, la garantía no­r­ma­l­me­n­te se aplicará a pesar de la mo­di­fi­ca­ción del software.

En resumen, estos serían los pri­n­ci­pa­les riesgos o de­s­ve­n­ta­jas de liberar di­s­po­si­ti­vos móviles:

  • Rootear Android para instalar o ac­tua­li­zar software por tu cuenta siempre conlleva el riesgo de que el di­s­po­si­ti­vo entre en modo soft o hard brick.
  • Los ci­be­r­de­li­n­cue­n­tes pueden ocasionar más daños al inyectar software espía en el di­s­po­si­ti­vo, ya que acceden a las opciones de co­n­fi­gu­ra­ción avanzadas.
  • En caso de fallo del di­s­po­si­ti­vo debido a la ac­ti­va­ción de la cuenta “Root” o a una co­n­fi­gu­ra­ción posterior re­la­cio­na­da con esta, como el ove­r­clo­c­ki­ng de la CPU, se pierde el derecho de garantía en la mayoría de los casos.

Cómo rootear Android

¿Quieres rootear tu di­s­po­si­ti­vo móvil para pe­r­so­na­li­zar el sistema con total libertad? En Internet en­co­n­tra­rás una gran variedad de he­rra­mie­n­tas, que sirven ex­clu­si­va­me­n­te para de­s­blo­quear el sistema operativo. De forma estándar, la mayor parte de estas apli­ca­cio­nes requieren conectar el di­s­po­si­ti­vo móvil a un ordenador de mesa para activar el acceso root, aunque también hay programas que permiten hacerlo sin co­ne­c­tar­los a un PC. Si lo prefieres, también puedes rootear ma­nua­l­me­n­te el sistema operativo, lo que quizás sea la opción más fiable, aunque, para ello, ne­ce­si­ta­rás tener ciertos co­no­ci­mie­n­tos sobre el modelo del di­s­po­si­ti­vo.

A co­n­ti­nua­ción, te ex­pli­ca­mos en qué consiste cada método y cuáles son las pre­cau­cio­nes básicas que debes tomar, con in­de­pe­n­de­n­cia de la solución que elijas, antes de rootear Android.

Co­n­di­cio­nes básicas

En primer lugar, antes de rootear tu móvil o tablet, tienes que hacer una copia de seguridad de tus archivos pe­r­so­na­les, como fotos o vídeos, en un servicio de al­ma­ce­na­mie­n­to en la nube o en otro di­s­po­si­ti­vo, porque estos archivos podrían perderse al habilitar la cuenta de ad­mi­ni­s­tra­dor. Como todo el proceso consume mucha batería, también debes ase­gu­rar­te de que la batería del di­s­po­si­ti­vo esté bien cargada; por supuesto, también puedes conectar la tablet o el sma­r­t­pho­ne a la red eléctrica durante el proceso.

Si quieres habilitar la cuenta “Root” en Android con un ordenador, también hay un requisito previo: poner el di­s­po­si­ti­vo móvil en modo de de­pu­ra­ción (que pro­po­r­cio­na acceso a ciertos co­m­po­ne­n­tes del sistema) antes de rootearlo, nada más co­ne­c­tar­lo al ordenador mediante un cable USB. Para ello, activa la opción “De­pu­ra­ción USB” o “De­pu­ra­ción Android”, ubicada en las opciones de de­sa­rro­llo de Android, que figuran en el menú de “Ajustes”, bajo la categoría “Sistema”.

Consejo

Las opciones de de­sa­rro­llo están ocultas en Android por defecto. Si no en­cue­n­tras este elemento de menú en los ajustes del sistema, debes ha­bi­li­tar­lo primero. Para ello, se­le­c­cio­na “Acerca del di­s­po­si­ti­vo” (en algunas versiones, “In­fo­r­ma­ción del di­s­po­si­ti­vo”) y, a co­n­ti­nua­ción, pulsa siete veces la opción “Número de co­m­pi­la­ción”.

Cómo rootear Android con el PC

Para proceder con el ordenador, debes habilitar, en primer lugar, la opción de de­pu­ra­ción descrita más arriba y, después, conectar el di­s­po­si­ti­vo al ordenador con un cable USB. En algunos casos, es posible que también debas instalar unos co­n­tro­la­do­res adi­cio­na­les en el PC para que este reconozca la interfaz de Android Debug Bridge (ADB), que se utiliza para in­te­r­ca­m­biar datos en modo de de­pu­ra­ción. Para obtener una lista con los co­n­tro­la­do­res adecuados para cada tipo de di­s­po­si­ti­vo, puedes visitar el foro oficial de de­sa­rro­lla­do­res de Android.

Una vez que has conectado co­rre­c­ta­me­n­te los di­s­po­si­ti­vos, todo lo que necesitas es el software adecuado. Entre la variedad de apli­ca­cio­nes root di­s­po­ni­bles, podríamos re­co­me­n­dar, por ejemplo, WinDroid Toolkit, VRoot o wugfresh.com: Nexus Root Toolkit, diseñado es­pe­cia­l­me­n­te para di­s­po­si­ti­vos Nexus. Después de descargar e instalar la apli­ca­ción que hayas elegido, no tienes más que seguir las in­s­tru­c­cio­nes del programa.

Cómo rootear el móvil sin ordenador

Del mismo modo que hay programas para habilitar la cuenta de ad­mi­ni­s­tra­dor mediante el ordenador, también existen varias apli­ca­cio­nes para activarla di­re­c­ta­me­n­te en el di­s­po­si­ti­vo móvil con un solo clic. Por supuesto, no las en­co­n­tra­rás en Google Play Store: estos prácticos programas pueden de­s­ca­r­gar­se en la propia página de la apli­ca­ción o del proveedor como un archivo APK (Android Package) que, a co­n­ti­nua­ción, debe in­s­ta­lar­se ma­nua­l­me­n­te.

Como Android bloquea estas apli­ca­cio­nes de terceros por defecto, primero debes co­n­fi­gu­rar­lo para que las autorice. En la versión Android 8 y an­te­rio­res, esta opción figura en los ajustes de seguridad del sistema, donde debes marcar la casilla de “Fuentes de­s­co­no­ci­das” o “Instalar apli­ca­cio­nes de­s­co­no­ci­das”. En versiones más recientes del sistema, debes permitir que cada apli­ca­ción concreta ―en este caso, el navegador co­rre­s­po­n­die­n­te― permita instalar apli­ca­cio­nes que no procedan de Play Store. Por ejemplo, para el navegador Google Chrome, se realiza de la siguiente manera:

  1. Accede a los “Ajustes” del di­s­po­si­ti­vo móvil.
  2. Se­le­c­cio­na “Apli­ca­cio­nes y no­ti­fi­ca­cio­nes”.
  3. Busca Chrome en la lista de apli­ca­cio­nes (“Todas las apli­ca­cio­nes”) y se­le­c­ció­na­lo.
  4. De­s­plá­za­te a “Acceso especial” y pulsa “Instalar otras apli­ca­cio­nes”.
  5. Desliza el control de la opción “Confiar en las apli­ca­cio­nes de esta fuente” hacia la derecha.
Nota

Por lo general, una vez activada la opción para permitir apli­ca­cio­nes de fuentes de­s­co­no­ci­das, las podrás instalar sin problemas, aunque, en algunos casos, puede que tengas que co­n­fi­r­mar­lo de nuevo haciendo clic en “Instalar de todos modos”.

La variedad de apli­ca­cio­nes para rootear tablets y sma­r­t­pho­nes sin ordenador es inmensa. En cualquier caso, asegúrate de que la apli­ca­ción sea co­m­pa­ti­ble tanto con el di­s­po­si­ti­vo como con la versión de Android que tengas instalada ac­tua­l­me­n­te. Dos de las apli­ca­cio­nes más populares para activar el acceso root en Android son las si­guie­n­tes:

  • KingoRoot: desde su la­n­za­mie­n­to en 2013, KingoRoot ha sido una de las apli­ca­cio­nes de rooteo más populares para todos los sistemas Android. Además de la versión APK, también hay una edición para Windows que permite rootear con el ordenador.
  • One Click Root: en la apli­ca­ción One Click Root, el nombre lo dice todo. Según el de­sa­rro­lla­dor, se pueden rootear más de 1000 modelos de di­s­po­si­ti­vos di­fe­re­n­tes con un solo clic, así como de­s­roo­tear­los.

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