La or­ga­ni­za­ción de los archivos digitales (texto, imágenes, vídeos, música, etc.) se parece a la de los do­cu­me­n­tos en papel: con unas carpetas con nombres claros se consigue una es­tru­c­tu­ra ordenada muy útil a la hora de buscar do­cu­me­n­tos es­pe­cí­fi­cos. Cuantas más carpetas existan, más estantes se necesitan. Cuando se trata del archivo de una empresa, por ejemplo, este puede estar repartido por di­fe­re­n­tes espacios. En el caso de los do­cu­me­n­tos digitales, los ar­chi­va­do­res se co­n­vie­r­ten en carpetas de archivos, los estantes en di­re­c­to­rios y los espacios para archivos en medios de al­ma­ce­na­mie­n­to como discos duros (internos y externos), memorias USB, tarjetas SD, CD o se­r­vi­do­res en la nube.

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Consejo

En el curso de la di­gi­ta­li­za­ción, las oficinas sin papel o los archivos digitales han ido ganando im­po­r­ta­n­cia no solo para las empresas, sino también en los or­de­na­do­res do­mé­s­ti­cos. Así, es re­co­me­n­da­ble recurrir a tiempo a so­lu­cio­nes prácticas para organizar los propios do­cu­me­n­tos digitales.

En ambos casos, la labor de búsqueda depende sobre todo del número de lugares en que se guardan los di­fe­re­n­tes do­cu­me­n­tos, un problema que apenas ocurre con los do­cu­me­n­tos en papel. El flujo de datos digital puede co­n­tro­lar­se mediante sistemas de al­ma­ce­na­mie­n­to dedicados como se­r­vi­do­res de archivos, redes de al­ma­ce­na­mie­n­to o sistemas NAS (Network-Attached Storage). Estos últimos son cada vez más populares en el plano privado pro­ba­ble­me­n­te porque los se­r­vi­do­res NAS pueden co­n­fi­gu­rar­se con un Raspberry Pi con algo de paciencia y a un precio más asequible.

Raspberry Pi como servidor NAS: ¿una buena elección?

Hay muchos motivos para co­n­fi­gu­rar un servidor NAS con un Raspberry Pi. Gestionar un servidor propio basado en el mi­nio­r­de­na­dor resulta más asequible que un sistema NAS prei­n­s­ta­la­do. Co­n­cre­ta­me­n­te, los costes ene­r­gé­ti­cos son bastante más bajos debido a que Raspberry no exige muchos re­qui­si­tos. Además es más compacto y portable. Si no hay ninguna otra fuente de ali­me­n­ta­ción, utilizar un Raspberry Pi como servidor NAS solo necesita un paquete de pilas. No obstante, el al­ma­ce­na­mie­n­to de red de Raspberry Pi es frente al de sus homólogos co­me­r­cia­les algo inferior en algunos aspectos –algunos de ellos cuentan con un mayor re­n­di­mie­n­to del pro­ce­sa­dor y ofrecen una mejor velocidad de tra­n­s­mi­sión. A la hora de cambiar a un al­ma­ce­na­mie­n­to de archivos ce­n­tra­li­za­do en el sector privado, este proyecto DIY se convierte en una buena solución.

¿Qué se necesita para montar un servidor NAS con Raspberry Pi?

Para poder convertir a Raspberry Pi en un servidor NAS hay que adquirir, en primer lugar, el equipo adecuado, donde lo más im­po­r­ta­n­te es el mi­nio­r­de­na­dor. Para ello existen dos opciones, Raspberry Pi 2 o el nuevo Raspberry Pi 3, pues ambos tienen potencia su­fi­cie­n­te para que el servidor funcione.

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Además del mi­nio­r­de­na­dor, se necesitan, al menos, dos medios de al­ma­ce­na­mie­n­to, que pueden ser memorias USB con 100 o más gigabytes de al­ma­ce­na­mie­n­to que reciben energía di­re­c­ta­me­n­te de Raspberry Pi. Sin embargo, es más frecuente utilizar discos duros externos –2,5 pulgadas vía hub USB o 3,5 pulgadas con una red eléctrica propia. Se re­co­mie­n­da la uti­li­za­ción de WD PiDrives nativos, di­s­po­ni­bles en los tamaños de 250 gigabytes, 375 gigabytes (WD PiDrive Fou­n­da­tion Edition) y 1 terabyte (WD PiDrive BerryBoot Edition). El fa­bri­ca­n­te re­co­mie­n­da, además, el kit de fuente de ali­me­n­ta­ción adecuado, que cubre las ne­ce­si­da­des ene­r­gé­ti­cas de manera óptima con PiDrives co­ne­c­ta­dos.

Tutorial: co­n­fi­gu­ra­ción de un Raspberry Pi como NAS

Si ya has adquirido todas las piezas de hardware ne­ce­sa­rias para tu propio servidor NAS, ya puedes empezar a instalar y co­n­fi­gu­rar el software requerido para su fu­n­cio­na­mie­n­to. Para ello hay di­fe­re­n­tes po­si­bi­li­da­des, pero la apli­ca­ción Ope­n­Me­dia­Vau­lt, con licencia GPLv3, se ha es­ta­ble­ci­do prá­c­ti­ca­me­n­te como estándar. La di­s­tri­bu­ción Linux/Raspberry Pi basada en Debian contiene, entre otros, sistemas como SSH, (S)FTP, RSync y un cliente de Bi­t­To­rre­nt y puede manejarse a través de una interfaz web, eri­gié­n­do­se así como una solución out of the box perfecta para la co­n­fi­gu­ra­ción de Raspberry Pi como servidor NAS. Gracias a su es­tru­c­tu­ra modular, la gama de funciones puede ampliarse en cualquier momento con plugins.

En el siguiente tutorial te mostramos cómo instalar Ope­n­Me­dia­Vau­lt y qué pasos son ne­ce­sa­rios para crear tu propio servidor NAS con Raspberry PI.

Paso 1: descargar e instalar Ope­n­Me­dia­Vau­lt

Al igual que en Raspbian o en otras di­s­tri­bu­cio­nes de Raspberry Pi, para descargar e instalar Ope­n­Me­dia­Vau­lt se necesita un ordenador externo desde el que visitar el di­re­c­to­rio oficial de Sou­r­ce­Fo­r­ge para el software open source, que contiene el archivo de imagen co­rre­s­po­n­die­n­te para los modelos 2 y 3 de Raspberry Pi. Descarga el archivo de más de 300 megabytes y escríbelo de la manera habitual mediante un imaging software como Etcher en una tarjeta microSD.

Consejo

Antes de iniciar el proceso de in­s­ta­la­ción au­to­má­ti­co, es necesario co­n­fi­gu­rar el router para que con cada inicio asigne la misma IP al mi­nio­r­de­na­dor. De no ser así, esta se mo­di­fi­ca­rá con cada reinicio.

Paso 2: iniciar el Raspberry Pi como NAS y modificar el formato del teclado

Para el siguiente paso es necesario, en la mayoría de los casos, conectar el Raspberry Pi a un monitor y a un teclado. Una vez hecho esto, inicia el proceso de arranque e in­s­ta­la­ción con ayuda de la tarjeta microSD hasta que puedas iniciar sesión por primera vez a través del shell en el programa NAS. Esto se logra con ayuda de los si­guie­n­tes datos de acceso es­tá­n­da­res:

Nombre de usuario: root
Contraseña: openmediavault
Nota

La necesidad de controlar de manera directa el Raspberry mediante un teclado y un monitor des­apa­re­ce cuando el router emite au­to­má­ti­ca­me­n­te la dirección IP que el mi­nio­r­de­na­dor utiliza para la di­s­tri­bu­ción NAS. En este caso es posible gestionar un segundo ordenador desde el principio por medio de la interfaz web.

Dado que en Ope­n­Me­dia­Vau­lt está pre­de­te­r­mi­na­do el teclado es­ta­dou­ni­de­n­se, el primer paso es cambiarlo al teclado español. Para ello, introduce el siguiente comando:

dpkg-reconfigure keyboard-configuration

A co­n­ti­nua­ción se­le­c­cio­na con el cursor el modelo de teclado (no­r­ma­l­me­n­te 105 teclas). Para ello ve al menú de di­s­tri­bu­ción de teclado (“Keyboard layout”), se­le­c­cio­na la opción “Other” (“Otro”) y a co­n­ti­nua­ción “Spanish”. En los si­guie­n­tes diálogos se puede aceptar la co­n­fi­gu­ra­ción pre­de­te­r­mi­na­da o es­ta­ble­cer una propia para las teclas AltGr y Compose (“Compose key”).

Comprueba si todos los cambios se han aplicado de manera deseada. En caso negativo, ge­ne­ra­l­me­n­te suele ser útil reiniciar el mi­nio­r­de­na­dor:

shutdown -r now

Paso 3: cambiar la co­n­tra­se­ña y mostrar la dirección IP

Tras cambiar al idioma de teclado adecuado, el siguiente paso consiste en adjudicar una nueva co­n­tra­se­ña root para el acceso shell al servidor NAS con Raspberry Pi y así evitar el inicio de sesión de personas ajenas o no au­to­ri­za­das con la conocida co­n­tra­se­ña estándar. El comando necesario para ello es el siguiente:

passwd

Introduce la nueva co­n­tra­se­ña dos veces y co­n­fí­r­ma­la con la tecla Enter. Si el cambio se lleva a cabo con éxito, la línea de comandos mostrará co­n­si­guie­n­te­me­n­te el mensaje “password updated su­c­ce­s­s­fu­lly” (“co­n­tra­se­ña mo­di­fi­ca­da con éxito”).

Por último, con el comando “ifconfig” inicia el programa de líneas de comando homónimo que pro­po­r­cio­na toda la in­fo­r­ma­ción de red relevante. Para seguir co­n­fi­gu­ra­n­do tu Raspberry Pi como servidor NAS, es im­po­r­ta­n­te que tengas en cuenta la dirección IP (“inet addr”) re­gi­s­tra­da bajo “eth0”, pues se trata de la dirección que el router ha asignado al servidor NAS.

Paso 4: re­gi­s­trar­se en la interfaz web

Tras haber sentado las bases para la uti­li­za­ción del Raspberry Pi como NAS en los pasos an­te­rio­res, a co­n­ti­nua­ción puedes iniciar sesión en el frontend web en el que tiene lugar la verdadera co­n­fi­gu­ra­ción. Para ello, utiliza un ordenador diferente a Raspberry Pi que se encuentre en la misma red y que cuente con un navegador habitual. Inicia dicho navegador y en la barra de di­re­c­cio­nes introduce la dirección IP que el router ha asignado a Raspberry Pi como NAS. En este caso, el inicio de sesión para la di­s­tri­bu­ción NAS también funciona de la manera habitual:

Nombre de usuario: admin
Contraseña: openmediavault

Tras realizar el registro co­rre­c­ta­me­n­te, se abrirá el menú de inicio de Ope­n­Me­dia­Vau­lt, que ofrece una visión general sobre los servicios di­s­po­ni­bles así como variada in­fo­r­ma­ción de sistema. Un posible primer paso de co­n­fi­gu­ra­ción es el ajuste de la fecha y hora del sistema (“Fecha y hora”). Si tu red está conectada a Internet, marca la casilla “Usar servidor NTP”; si no, introduce el horario co­rre­s­po­n­die­n­te ma­nua­l­me­n­te.

Paso 5: asegurar la interfaz web

Dado que los ajustes más im­po­r­ta­n­tes del servidor NAS en Raspberry Pi se realizan a través de la interfaz web, es co­n­ve­nie­n­te proteger el es­ta­ble­ci­mie­n­to de la conexión de la mejor manera posible. No­r­ma­l­me­n­te esto tiene lugar a través de un protocolo HTTP no cifrado, por lo que es co­n­ve­nie­n­te activar el equi­va­le­n­te cifrado HTTPS. Para ello se­le­c­cio­na la opción de menú “Co­n­fi­gu­ra­ción general” en el apartado “Sistema” y mueve el cursor hasta la opción “Conexión segura”. Para poder utilizar TLS/SSL se necesita un ce­r­ti­fi­ca­do que puede crearse siguiendo la ruta “Sistema”> “Ce­r­ti­fi­ca­dos”> “SSL”. Tras ello haz clic en “Añadir” y en “Guardar” en la su­b­si­guie­n­te ventana emergente.

Nota

Si así lo deseas, también puedes cu­m­pli­me­n­tar los campos in­fo­r­ma­ti­vos para el ce­r­ti­fi­ca­do y así es­ta­ble­cer tanto la longitud de clave como la validez del mismo.

Introduce el ce­r­ti­fi­ca­do en la co­n­fi­gu­ra­ción general, haz clic en “Guardar” y confirma el cambio. A co­n­ti­nua­ción, en el símbolo de los tres puntos cancela la conexión actual con la interfaz web para sustituir HTTP en la línea de di­re­c­cio­nes por HTTPS e iniciar una nueva conexión (esta vez a través TLS/SSL). Dado que el navegador todavía no conoce el ce­r­ti­fi­ca­do, este mostrará un aviso hasta que se incluya el ce­r­ti­fi­ca­do como excepción. Vuelve a iniciar sesión con tus datos ha­bi­tua­les y, po­s­te­rio­r­me­n­te, adjudica una co­n­tra­se­ña propia siguiendo la ruta “Sistema”> “Co­n­fi­gu­ra­ción general”> “Co­n­tra­se­ña de ad­mi­ni­s­tra­dor web”.

Paso 6: conectar los medios de al­ma­ce­na­mie­n­to con el NAS en Raspberry Pi

Para que el servidor NAS cumpla su función como ubicación central de archivos, los medios de al­ma­ce­na­mie­n­to deben co­ne­c­tar­se al Raspberry Pi y co­n­fi­gu­rar­se en la interfaz web. Si el mi­nio­r­de­na­dor ya cuenta con una fuente de ali­me­n­ta­ción y con una conexión física, los soportes de al­ma­ce­na­mie­n­to pueden vi­sua­li­zar­se a través del menú en la entrada “Discos duros reales” en el apartado “Al­ma­ce­na­mie­n­to de datos”. Si Ope­n­Me­dia­Vau­lt no reconoce au­to­má­ti­ca­me­n­te un medio de al­ma­ce­na­mie­n­to, puedes recurrir al botón “Buscar” para obtener ayuda. Las pa­r­ti­cio­nes de todos los medios co­ne­c­ta­dos se en­cue­n­tran en el punto “Sistemas de archivos”. Si no existe la partición de un medio de al­ma­ce­na­mie­n­to añadido, agrégala mediante el botón “Crear”, marca a co­n­ti­nua­ción cada una de las pa­r­ti­cio­nes y añádelas al sistema Raspberry Pi-NAS con la opción “Añadir”.

Nota

Las pa­r­ti­cio­nes “boot” y “omv” son parte de la di­s­tri­bu­ción NAS en la tarjeta microSD. Estas, al igual que la partición de datos de la tarjeta, que se organiza por separado, no deben alterarse.

Paso 7: co­n­fi­gu­rar el in­te­r­ca­m­bio de archivos en las pa­r­ti­cio­nes im­pli­ca­das

Para que los usuarios puedan po­s­te­rio­r­me­n­te archivar ficheros en las unidades co­ne­c­ta­das, de­s­blo­quea la carpeta co­rre­s­po­n­die­n­te en la entrada “Control de acceso”. Para ello, haz clic en el apartado “Carpetas co­m­pa­r­ti­das” y después en “Añadir”. Comienza por el di­re­c­to­rio de usuarios (también conocido como di­re­c­to­rio “Home”), para el que tienes que in­tro­du­cir la ruta homes/. En el resto de carpetas, puedes dar rienda suelta a tu ima­gi­na­ción para crear el nombre y la ruta co­rre­s­po­n­die­n­tes.

Consejo

Ope­n­Me­dia­Vau­lt ofrece la po­si­bi­li­dad de aunar varios medios ex­traí­bles en un mismo grupo RAID. En ello, los depósitos in­di­vi­dua­les se co­n­vie­r­ten en unidades in­di­vi­dua­les que permiten un mayor re­n­di­mie­n­to o un nivel de seguridad más alto. En función del nivel RAID se­le­c­cio­na­do, se requiere una cantidad mínima de­te­r­mi­na­da de soportes de datos.

Paso 8: crear un perfil de usuario para acceder al Raspberry Pi-NAS

Si has aumentado la memoria de tu Raspberry Pi como servidor NAS y lo has es­tru­c­tu­ra­do de la manera deseada, el siguiente paso será crear el perfil de usuario para acceder a él. Esto se logra con la función “Usuario”, que se encuentra bajo el apartado “Control de acceso”. Haz clic en el botón “Añadir” y escribe los datos de usuario co­rre­s­po­n­die­n­tes (nombre y co­n­tra­se­ña). Mueve el cursor hasta la opción “Modificar acceso” si quieres permitir que los usuarios cambien los datos de inicio de sesión tras el registro. A co­n­ti­nua­ción vuelve a vi­sua­li­zar las carpetas co­m­pa­r­ti­das, se­le­c­cio­na las que sean re­le­va­n­tes para el acceso y otorga los derechos co­rre­s­po­n­die­n­tes (leer/escribir, solo leer o ningún acceso).

Consejo

Al activar la opción “Di­re­c­to­rio principal del usuario” en las opciones de usuario, los usuarios recién creados obtienen au­to­má­ti­ca­me­n­te una carpeta nueva en el di­re­c­to­rio de usuarios creado en el paso 7.

Paso 9: co­n­fi­gu­rar los servicios de acceso para el Raspberry Pi como servidor NAS

En último lugar es necesario explicar cómo los usuarios pueden in­te­r­ca­m­biar datos con el servidor NAS. SSH (Secure Shell) está no­r­ma­l­me­n­te activado, pero solo está di­s­po­ni­ble sin necesidad de software adicional para usuarios Linux (a través del terminal). Los usuarios de Windows precisan de apli­ca­cio­nes cliente como PuTTY o WinSCP para la tra­n­s­fe­re­n­cia de datos a través del protocolo de red.

Una solución algo más cómoda es la que ofrece el protocolo SMB (Server Message Block), que es apto para cualquier pla­ta­fo­r­ma y puede activarse mediante la ruta “Servicios”>”SMB/CIFS”. Windows soporta este protocolo de manera estándar desde hace años. Además, gran parte de las di­s­tri­bu­cio­nes de Linux y macOS tienen con el software Samba la solución adecuada para utilizar SMB. Marca la casilla “Activar di­re­c­to­rio principal para el usuario” al activar el servicio antes de añadir, en la pestaña “Compartir”, las carpetas que deben estar di­s­po­ni­bles a través del protocolo.

Paso 10: acceder al Raspberry Pi-NAS

Todos los puntos decisivos para el fu­n­cio­na­mie­n­to y uti­li­za­ción del servidor NAS con Raspberry Pi ya se han definido, con lo que ya está listo para comenzar a funcionar como archivo central. El paso siguiente es que los usuarios se conecten al servidor. En Linux, por ejemplo, en Ubuntu, es necesario abrir el ad­mi­ni­s­tra­dor de archivos y se­le­c­cio­nar la opción “Conectar con el servidor”. A co­n­ti­nua­ción, introduce la dirección del servidor incluido el prefijo smb://, con lo que se inicia el es­ta­ble­ci­mie­n­to de la conexión.

Los usuarios de Windows crean la conexión SMB con el servidor NAS en Raspberry, que está listo para usarse, a través de Windows Explorer. Para ello es su­fi­cie­n­te con in­tro­du­cir la dirección IP tras una doble barra invertida (“\\”).

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