Ya son escasas las ocasiones en las que los usuarios de Windows tienen que preo­cu­par­se por el formateo de un disco duro. Hoy en día, tanto los discos internos como los externos ya vienen fo­r­ma­tea­dos de fábrica y disponen de un sistema de archivos como, por ejemplo, NTFS. Sin embargo, aún es posible toparse con si­tua­cio­nes que hacen co­n­ve­nie­n­te, o incluso necesario, formatear un disco duro.

Formatear un disco duro: ¿cuándo es necesario?

En principio, se requiere un formateo siempre que se quiera utilizar un disco duro que aún no disponga de un sistema de archivos. Tampoco puedes ahorrarte la tarea si quieres cambiar el sistema de archivos instalado. Si, por ejemplo, se sustituye el sistema FAT32 de un disco por un sistema NTFS, el soporte será capaz de albergar archivos más grandes, de más de 4 GB, y los archivos al­ma­ce­na­dos gozarán también de mayor seguridad, entre otras ventajas.

Por el contrario, cambiar de NTFS a FAT32 puede ser buena idea cuando se trata de alcanzar mayor movilidad y co­m­pa­ti­bi­li­dad entre pla­ta­fo­r­mas para el in­te­r­ca­m­bio de datos. Un disco duro con FAT32, por ejemplo, puede leerse ge­ne­ra­l­me­n­te desde di­s­po­si­ti­vos do­mé­s­ti­cos como los lectores mu­l­ti­me­dia y las smart TV. Este sistema evita cualquier problema al tra­n­s­fe­rir de datos entre pla­ta­fo­r­mas, ya que incluso los or­de­na­do­res Mac son co­m­pa­ti­bles, sin necesidad de he­rra­mie­n­tas externas, con discos duros fo­r­ma­tea­dos con el sistema FAT32.

Un disco duro recién fo­r­ma­tea­do es una buena base en la que re­in­s­ta­lar un sistema operativo para ase­gu­rar­se de que esté libre de virus y funcione sin problemas. Las ac­tua­li­za­cio­nes, de Windows 7 a Windows 10, por ejemplo, también son una buena ocasión para instalar desde cero el nuevo sistema operativo en un disco que acabe de ser fo­r­ma­tea­do.

En lo que respecta a la seguridad de los datos, formatear el disco no basta, ya que existe software especial capaz de restaurar, en ciertas ci­r­cu­n­s­ta­n­cias, archivos que tras el formateo ya no se muestran a los usuarios co­n­ve­n­cio­na­les. Por eso, si se quiere revender un disco duro que aún contenga datos sensibles (por ejemplo, datos pe­r­so­na­les de clientes o de online banking), tendrá que hacerse uso de he­rra­mie­n­tas es­pe­cia­les de eli­mi­na­ción de archivos, que so­bre­s­cri­ben los archivos repetidas veces y suelen cumplir con los es­tá­n­da­res de seguridad obli­ga­to­rios.

Con las he­rra­mie­n­tas estándar de Windows se pueden formatear discos duros internos y externos. A co­n­ti­nua­ción, ex­pli­ca­mos paso a paso cómo formatear un disco duro en Windows 10, pero el proceso en Windows 7 y 8 es muy similar. Si quieres in­fo­r­mar­te sobre los sistemas de archivos co­n­ve­n­cio­na­les antes de formatear un soporte de datos, en nuestro resumen de sistemas de archivos en­co­n­tra­rás la in­fo­r­ma­ción clave.

Formatear desde el Ex­plo­ra­dor de Windows

Nota

Al formatear un soporte se pierden los archivos guardados, de manera que para el usuario habitual ya no es posible acceder a ellos.

Tras abrir el Ex­plo­ra­dor de Windows mediante la co­m­bi­na­ción de teclas [Windows] + [E], sigue los si­guie­n­tes pasos:

  1. En la barra de na­ve­ga­ción de la izquierda, haz clic en la rúbrica “Este equipo”.
  2. Se mostrará la lista de discos duros co­ne­c­ta­dos: haz clic con el botón derecho en el símbolo del soporte que quieras formatear.
  3. Cuando se abra el menú co­n­te­x­tual, vuelve a hacer clic derecho en “Formatear”.
  4. Se­le­c­cio­na el sistema de archivos que prefieras y haz clic en “Iniciar” para que el formateo comience.

Por defecto, Windows activa la casilla de “Formato rápido”, que si­m­ple­me­n­te reinstala el sistema de archivos. Si se desactiva la casilla, se realizará un formateo más complejo: se buscarán, además, posibles sectores de­fe­c­tuo­sos en el disco duro, algo es­pe­cia­l­me­n­te aco­n­se­ja­ble si el hardware es antiguo o se está usando por primera vez. Con el formato completo, además, la partición del disco se so­bre­s­cri­be a base de ceros, lo cual dificulta que se puedan restaurar los archivos borrados.

Formatear desde la Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos

La he­rra­mie­n­ta “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos” es un asistente de Windows que permite, entre otras cosas, formatear discos duros y dividir unidades en pa­r­ti­cio­nes. Puedes acceder a ella de la siguiente manera:

  1. Usa la co­m­bi­na­ción de teclas [Windows] + [R].
  2. Introduce “diskmgmt.msc” en el campo de búsqueda.
  3. Haz clic en “Aceptar”.

Los usuarios de Windows 10 también pueden llegar a la Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos a través del símbolo de Windows, ubicado en el extremo izquierdo de la barra de tareas. Al hacer clic derecho en él, se abre un menú en el que debes se­le­c­cio­nar la opción “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos”:

En cuanto el equipo reconozca los discos duros co­ne­c­ta­dos, se abrirá la Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos:

Desde la Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos puede fo­r­ma­tear­se un disco duro de la siguiente manera:

  1. Se­le­c­cio­na el soporte de datos en cuestión y haz clic derecho en él.
  2. Clica en “Formatear”.
  3. Se­le­c­cio­na un sistema de archivos y haz clic en “Aceptar”.

En el paso 3 también puedes elegir entre realizar un formato rápido (casilla activada) o un formato completo, que incluye tanto la eli­mi­na­ción como la so­bre­s­cri­tu­ra de los datos (casilla des­ac­ti­va­da).

Formatear un disco duro de sistema

Un caso especial de formateo, diferente a los descritos hasta ahora, es el de un disco duro de sistema, que suele estar integrado en el interior de un ordenador. Este tipo de formateo permite convertir discos duros, fo­r­ma­tea­dos o sin formatear, en di­s­po­si­ti­vos de inicio, dotarlos de un nuevo sistema de archivos y luego instalar en ellos el sistema operativo elegido.

Para hacerlo se necesita un medio especial de in­s­ta­la­ción, como puede ser un DVD o una unidad USB booteable, es decir, au­to­arra­n­ca­ble con Windows. El formateo funciona también con la he­rra­mie­n­ta Media Creation Tool de Windows, capaz de crear un medio de in­s­ta­la­ción para Windows 10. El proceso de formateo en sí es muy similar en todos los medios de in­s­ta­la­ción.

Formatear un disco duro de sistema en Windows (7, 8 y 10)

El formateo de un disco duro de sistema se realiza durante la fase de arranque o de boot. El orden de arranque del BIOS, por lo tanto, debe estar co­n­fi­gu­ra­do de manera que el medio de in­s­ta­la­ción se active en primer lugar al arrancar, de forma que el ordenador se inicie desde allí. Si se dan las co­n­di­cio­nes ne­ce­sa­rias, el formateo se realiza en varias fases.

Cuando el medio de in­s­ta­la­ción está activo, se realizan en primer lugar algunas tareas in­te­r­me­dias (por ejemplo, la in­tro­du­c­ción de la clave de licencia de Windows y la de­cla­ra­ción de co­n­fo­r­mi­dad con las co­n­di­cio­nes de la licencia). A co­n­ti­nua­ción, el Programa de in­s­ta­la­ción de Windows (o Windows Setup) inicia un asistente de in­s­ta­la­ción y formateo. En el menú “¿Qué tipo de in­s­ta­la­ción quieres?”, se­le­c­cio­na la opción “Pe­r­so­na­li­za­da: Instalar solo Windows (Avanzado)”:

Se abrirá entonces una nueva ventana. Si el disco duro aún no se ha usado ni ha sido fo­r­ma­tea­do pre­via­me­n­te, debe crearse una partición primaria haciendo clic en “Nuevo”.

Si el disco ya ha sido fo­r­ma­tea­do y pueden verse pa­r­ti­cio­nes, puedes hacer clic di­re­c­ta­me­n­te en “Formatear”:

Al instalar el sistema en el disco duro, Windows reserva siempre un área de al­ma­ce­na­mie­n­to (“Unidad 0; Partición 1; Tipo: Sistema”) a la que el usuario no puede acceder. El formateo pe­r­so­na­li­za­do se realiza en la unidad marcada en azul: “Unidad 0; Partición 2; Tipo: Principal”.

Si el sistema está conectado a más de un disco duro, debe se­le­c­cio­nar­se uno. El disco duro de sistema suele ser la “Unidad 0”. Luego solo te quedará responder la pregunta de seguridad final para que comience el formateo. Cuando acabe el proceso, puedes si­m­ple­me­n­te apagar el ordenador o re­ini­ciar­lo (pulsando la tecla [Reset], por ejemplo).

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