El object storage y el block storage son dos ar­qui­te­c­tu­ras de al­ma­ce­na­mie­n­to que se di­fe­re­n­cian cla­ra­me­n­te por su es­tru­c­tu­ra, forma de acceso y propósito de uso. La di­fe­re­n­cia principal es que el object storage almacena los datos como objetos con metadatos ac­ce­si­bles mediante una API, mientras que el block storage divide la in­fo­r­ma­ción en bloques di­re­c­cio­na­bles que gestiona di­re­c­ta­me­n­te el sistema operativo.

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¿Qué son los al­ma­ce­na­mie­n­tos object storage y block storage?

El object storage es una ar­qui­te­c­tu­ra de al­ma­ce­na­mie­n­to moderna en la que los datos se guardan como objetos. Cada objeto está compuesto por los propios datos, los metadatos y un ide­n­ti­fi­ca­dor único. Estos objetos se almacenan en un espacio de nombres plano, lo que significa que todos los objetos se organizan en un mismo nivel. No existe, por tanto, una es­tru­c­tu­ra je­rá­r­qui­ca de carpetas o di­re­c­to­rios como en los sistemas de archivos tra­di­cio­na­les. Los datos en un object storage suelen estar ac­ce­si­bles a través de una API basada en HTTP.

Por el contrario, el block storage, como su nombre indica, divide la in­fo­r­ma­ción en bloques de tamaño fijo a los que se asigna una dirección única. Cada bloque contiene úni­ca­me­n­te los datos en bruto, sin metadatos adi­cio­na­les ni contexto. El sistema que accede a estos datos —no­r­ma­l­me­n­te un sistema operativo o una pla­ta­fo­r­ma de vi­r­tua­li­za­ción— es el re­s­po­n­sa­ble de in­te­r­pre­tar la es­tru­c­tu­ra y el si­g­ni­fi­ca­do de los datos al­ma­ce­na­dos. Desde el punto de vista del sistema operativo, un block storage se comporta como un disco físico o una SSD, por lo que se puede pa­r­ti­cio­nar, formatear y utilizar para di­fe­re­n­tes apli­ca­cio­nes.

Object storage vs. block storage de un vistazo

La siguiente tabla resume las pri­n­ci­pa­les di­fe­re­n­cias en la co­m­pa­ra­ti­va “object storage vs. block storage”:

Ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca Object storage Block storage
Es­tru­c­tu­ra de datos Objetos con metadatos Bloques de datos sin contexto
Acceso HTTP(S) (REST API) Acceso directo por el sistema operativo
Latencia Alta Baja
Es­ca­la­bi­li­dad Alta (ideal para la nube) Limitada, ge­ne­ra­l­me­n­te local o mediante SAN
Metadatos Amplios, definidos por el usuario Escasos o in­e­xi­s­te­n­tes
Casos de uso Copias de seguridad, mu­l­ti­me­dia, big data Bases de datos, sistemas ope­ra­ti­vos, discos de VM
Coste Más económico por TB en grandes volúmenes Más caro, sobre todo en sistemas de alto re­n­di­mie­n­to
Fle­xi­bi­li­dad Ideal para datos no es­tru­c­tu­ra­dos y poco usados Ideal para datos es­tru­c­tu­ra­dos y de uso frecuente

Fu­n­cio­na­mie­n­to

El object storage guarda los datos como objetos co­m­pue­s­tos por tres elementos:

  • los datos pro­pia­me­n­te dichos (por ejemplo, una imagen o un vídeo)
  • los metadatos (in­fo­r­ma­ción adicional como fecha de creación, tipo de archivo o etiquetas pe­r­so­na­li­za­das)
  • una clave única que actúa como dirección

Estos objetos se almacenan en un espacio de nombres plano, lo que resulta más simple y escalable, ya que no es necesario gestionar es­tru­c­tu­ras de di­re­c­to­rios complejas. El acceso se realiza mediante el protocolo HTTP, ge­ne­ra­l­me­n­te a través de REST. Las apli­ca­cio­nes acceden al al­ma­ce­na­mie­n­to como si fuera un servicio web. Muchos servicios cloud, como Amazon S3 o Google Cloud Storage, utilizan esta te­c­no­lo­gía. El object storage puede di­s­tri­bui­r­se a nivel global, de modo que los datos se almacenen en múltiples ubi­ca­cio­nes si­mu­l­tá­nea­me­n­te, lo que mejora tanto la to­le­ra­n­cia a fallos como la di­s­po­ni­bi­li­dad.

El block storage, por su parte, funciona más como un disco clásico o un di­s­po­si­ti­vo de al­ma­ce­na­mie­n­to físico. Los datos se dividen en bloques de tamaño fijo con una dirección es­pe­cí­fi­ca. Estos bloques no contienen metadatos, por lo que el sistema operativo o la apli­ca­ción superior (como un sistema de archivos o una base de datos) es el que determina qué bloques están re­la­cio­na­dos entre sí. El block storage suele ofrecerse a través de una red de al­ma­ce­na­mie­n­to (SAN) o mediante el protocolo de red iSCSI. El al­ma­ce­na­mie­n­to se presenta al sistema operativo como si fuera un disco local, que se puede pa­r­ti­cio­nar, formatear y utilizar con no­r­ma­li­dad.

Object storage vs. block storage: di­fe­re­n­cias y si­mi­li­tu­des

Aunque tanto el object storage como el block storage se utilizan para almacenar datos, sus di­fe­re­n­cias son fu­n­da­me­n­ta­les en cuanto a es­tru­c­tu­ra, forma de acceso y casos de uso. La clave está en cómo se organizan los datos: el block storage ofrece menor latencia y un acceso rápido y directo por bloques, mientras que el object storage destaca por su gran es­ca­la­bi­li­dad y por estar orientado a la co­n­se­r­va­ción de datos a largo plazo.

Ambos tipos de al­ma­ce­na­mie­n­to se usan con fre­cue­n­cia en entornos cloud y, gracias a su es­pe­cia­li­za­ción, pueden gestionar con efi­cie­n­cia cargas de trabajo muy di­fe­re­n­tes. También pueden in­te­grar­se en una es­tra­te­gia de al­ma­ce­na­mie­n­to híbrido. En cuanto a la fia­bi­li­dad y la to­le­ra­n­cia a fallos, las im­ple­me­n­ta­cio­nes modernas de ambas te­c­no­lo­gías incluyen me­ca­ni­s­mos clave como la re­pli­ca­ción y la re­du­n­da­n­cia. Mientras que el block storage está más enfocado en el re­n­di­mie­n­to y el control directo, el object storage destaca por ser una solución flexible y rentable para manejar grandes volúmenes de datos. Por ello, en muchos entornos de TI actuales se combinan ambos modelos para apro­ve­char al máximo sus ventajas.

Casos de uso ha­bi­tua­les

Usos de object storage

El object storage se emplea ha­bi­tua­l­me­n­te en so­lu­cio­nes de backup y archivo, ya que su gran es­ca­la­bi­li­dad y su bajo coste lo co­n­vie­r­ten en una opción ideal para conservar datos a largo plazo. También es muy popular en las Content Delivery Networks (CDN), porque permite di­s­tri­buir grandes archivos mu­l­ti­me­dia de forma sencilla y eficiente.

Otro uso im­po­r­ta­n­te es el al­ma­ce­na­mie­n­to de big data, como registros de sistemas, datos de sensores o gra­ba­cio­nes de vídeo, ya que los objetos pueden al­ma­ce­nar­se y pro­ce­sar­se de manera in­de­pe­n­die­n­te. Además, muchas apli­ca­cio­nes web modernas y apps móviles recurren al object storage para guardar archivos de usuario, imágenes y do­cu­me­n­tos.

Usos de block storage

El block storage es la solución preferida para bases de datos y sistemas tra­n­sac­cio­na­les, ya que su acceso directo a los bloques ofrece un re­n­di­mie­n­to muy alto y una latencia muy baja. Estas ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas resultan es­pe­cia­l­me­n­te im­po­r­ta­n­tes en cargas de trabajo con numerosos accesos si­mu­l­tá­neos de lectura y escritura.

Las máquinas virtuales y los sistemas ope­ra­ti­vos también se be­ne­fi­cian del uso de block storage, pues requieren un al­ma­ce­na­mie­n­to rápido y fiable. Incluso en centros de datos tra­di­cio­na­les, donde se necesita un re­n­di­mie­n­to pre­de­ci­ble, el block storage sigue siendo una opción am­plia­me­n­te utilizada.

Nota

Además del object storage y el block storage, existe otra ar­qui­te­c­tu­ra de al­ma­ce­na­mie­n­to llamada file storage. En este modelo, los datos se organizan de manera clásica en carpetas y archivos, lo que lo hace es­pe­cia­l­me­n­te adecuado para unidades de red co­m­pa­r­ti­das o sistemas de archivos tra­di­cio­na­les.

Ventajas y de­s­ve­n­ta­jas

En la co­m­pa­ra­ción directa entre object storage y block storage entran en juego sus re­s­pe­c­ti­vas ventajas e in­co­n­ve­nie­n­tes.

El object storage destaca por su alta es­ca­la­bi­li­dad, su sencilla in­te­gra­ción mediante API web y la capacidad de almacenar gran cantidad de metadatos en cada objeto. Estas ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas lo hacen ideal para datos no es­tru­c­tu­ra­dos y apli­ca­cio­nes nativas en la nube. Sin embargo, su acceso es re­la­ti­va­me­n­te más lento, por lo que no resulta la mejor opción cuando la baja latencia es un requisito esencial.

Por su parte, el block storage ofrece una latencia mucho menor y un re­n­di­mie­n­to so­bre­sa­lie­n­te. Además, su conexión directa con máquinas virtuales o co­n­te­ne­do­res lo convierte en la opción preferida para in­frae­s­tru­c­tu­ras TI tra­di­cio­na­les. No obstante, presenta como de­s­ve­n­ta­jas un mayor coste y una fle­xi­bi­li­dad más limitada para gestionar grandes volúmenes de datos di­s­tri­bui­dos.

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