Instagram es la red social de fo­to­gra­fía por ex­ce­le­n­cia. Ninguna otra permite a los fo­tó­gra­fos de sma­r­t­pho­ne compartir en Internet las in­s­ta­n­tá­neas tomadas de su vida cotidiana tan rápida y fá­ci­l­me­n­te. Además, la apli­ca­ción es la favorita absoluta de las empresas y de los in­flue­n­ce­rs en lo que a re­la­cio­nes públicas se refiere. Su éxito es imparable: en junio de 2018, los de­sa­rro­lla­do­res re­gi­s­tra­ron mil millones de usuarios activos, unos 14 de ellos solo en España, y hasta ahora se han subido más de 40 000 millones de fotos.

A pesar del éxito, Instagram también puede ser una fuente de fru­s­tra­ción para algunos: puede que lo de conseguir se­gui­do­res no haya fu­n­cio­na­do o que ya no sea lo mismo desde que in­tro­du­je­ron el nuevo algoritmo de la cro­no­lo­gía. Si decides hacer de tripas corazón y eliminar tu cuenta de Instagram, no por ello has de renunciar del todo a compartir fotos en las redes sociales. Al fin y al cabo, existen al­te­r­na­ti­vas a Instagram que merecen más que un vistazo.

Tumblr: red de blogueros de gran alcance

Aunque en España esta comunidad de blogueros no sea tan popular como a nivel mundial, Tumblr es co­n­si­de­ra­da, junto con Reddit y 4chan, como el crisol del Internet moderno del que han nacido tantas modas online y de donde surgieron los memes. Los pro­ta­go­ni­s­tas de Tumblr son blogs to­ta­l­me­n­te pe­r­so­na­li­za­dos y, en parte, altamente es­pe­cia­li­za­dos (mi­cro­blo­gs) sobre cualquier tema que se pueda imaginar, con tonos que van desde lo serio hasta lo cómico. Los eje­m­pla­res más bizarros explican en parte por qué la mitad de los usuarios tiene menos de 25 años. En abril de 2019 había más de 460 millones de blogs en Tumblr.

Echando un vistazo a los re­su­l­ta­dos de búsqueda en Tumblr, se puede ver una clara tendencia hacia los memes y los GIF que se re­pro­du­cen au­to­má­ti­ca­me­n­te. Los blogs también pueden verse en un práctico formato de archivos desde el que se puede abrir cada una de las entradas. La red permite compartir textos, vídeos, re­tra­n­s­mi­sio­nes en directo e incluso archivos de audio. Al igual que en Instagram, los hashtags se emplean para atraer a otros usuarios hacia el contenido y los blogs pueden guardarse como favoritos en el panel de control (el equi­va­le­n­te a la cro­no­lo­gía o timeline en Tumblr) para estar siempre al día de las nuevas pu­bli­ca­cio­nes.

En Tumblr tiene un rol especial el re­blo­g­gi­ng de entradas: algunos blogs, incluso, se dedican ex­clu­si­va­me­n­te a reunir contenido de un tema concreto re­pu­bli­cá­n­do­lo. Así, el contenido más popular va saltando (de ahí la relación con “to tumble”) a gran velocidad y llega a toda la comunidad de usuarios e incluso más allá. En este punto, hay que tener en cuenta la precaria situación de los derechos de autor. No hace falta ser blogger para poder surfear por Tumblr tanto como se quiera, pero hay que tener cuidado: hasta hace poco, si cu­rio­sea­bas por los más de 460 millones de blogs, aún podías toparte sin querer con contenido prohibido en otras pla­ta­fo­r­mas (po­r­no­gra­fía explícita, por ejemplo).

Pinterest: fuente de in­s­pi­ra­ción para muchos

Pinterest se compara a menudo con Instagram, pero ambos servicios se di­fe­re­n­cian en muchos sentidos. En Pinterest (nombre inventado a partir de los términos ingleses “pin” e “interest”) no se trata si­m­ple­me­n­te de consumir fotos y oto­r­gar­les un “Me gusta”, sino más bien de usarlas como fuente de in­s­pi­ra­ción. Cualquier tema vale, desde los viajes a la cocina, a la de­co­ra­ción, al lifestyle o a las ma­nua­li­da­des. Basta con iniciar sesión en Pinterest e in­tro­du­cir tus intereses para ver ideas ori­gi­na­les y factibles. A partir de ahí, la apli­ca­ción crea au­to­má­ti­ca­me­n­te una “pin wall” pe­r­so­na­li­za­da con su­ge­re­n­cias de cada tema elegido.

Al igual que su versión física, el tablón o pin wall virtual sirve para reunir ideas, recetas e in­s­tru­c­cio­nes que son más atra­c­ti­vas en forma de foto que como texto o vídeo. Estos co­n­te­ni­dos pueden buscarse mediante “pins” (su propia versión del “hashtag”) y guardarse en galerías temáticas. Se pueden incluso pegar (“to pin”) fotos desde webs externas. Para hacerlo, basta con in­tro­du­cir el URL y la app muestra au­to­má­ti­ca­me­n­te el contenido que se puede guardar.

Lo curioso es que Pinterest no ofrece filtros ni efectos de fo­to­gra­fía, a di­fe­re­n­cia de Instagram, re­qui­rie­n­do así pre­via­me­n­te cierta calidad en las fotos que se suben. Este enfoque de calidad y pro­fe­sio­na­li­dad ofrece muchas ventajas para aquellas empresas que quieran usar Pinterest para dar vi­si­bi­li­dad a su contenido y a sus productos. Por eso, muchas fotos están enlazadas a tiendas online: si un cliente hace clic en un mueble o una idea de ma­qui­lla­je que le interesa, por ejemplo, es conducido a la web que oferta el producto, generando así tráfico y quizá incluso alguna co­n­ve­r­sión en forma de compra. Pinterest sigue ampliando sus funciones para insertar pu­bli­ci­dad con programas de marketing para in­flue­n­ce­rs o funciones para dirigirse de forma más es­pe­cí­fi­ca a los usuarios.

Flickr: para los en­tu­sia­s­tas de la fo­to­gra­fía

Con Flickr pueden editarse online tanto fotos digitales como videos y fotos di­gi­ta­li­za­dos, que también se pueden compartir con algunos usuarios o con el gran público. Otros usuarios pueden hojear (“to flick”) tu colección de fotos y co­me­n­tar­las, eva­luar­las y re­co­me­n­dar­las a otros. Las fotos se cla­si­fi­can en ca­te­go­rías mediante etiquetas para poder en­co­n­trar­las fá­ci­l­me­n­te, una función que se revela muy práctica cuando se buscan imágenes para el siguiente proyecto.

Muchas de las fotos que se suben a la pla­ta­fo­r­ma son de dominio público o pueden usarse y editarse para fines co­me­r­cia­les de acuerdo con una licencia de Creative Commons (que se explicita en cada foto). Toda esta variedad realmente merece ser vista, ya que Flickr es un punto de encuentro para ve­r­da­de­ros amantes de la fo­to­gra­fía que cuidan sus trabajos y que no se contentan con publicar in­s­ta­n­tá­neas hechas con un sma­r­t­pho­ne. El aspecto técnico de la fo­to­gra­fía está es­pe­cia­l­me­n­te presente: se puede subir el contenido visual junto con todos los datos de la cámara, de manera que otros usuarios también pueden apreciar la manera en la que se ha realizado el trabajo.

La crítica llega con el nuevo dueño de Flickr, SmugMug, que desde enero de 2019 ha reducido el espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to gratuito en la nube de 1 TB a solo 1000 fotos y vídeos. El precio de una cuenta sin pu­bli­ci­dad y sin límite de al­ma­ce­na­mie­n­to, así como con funciones ampliadas, es de 50 dólares (unos 44 euros) anuales.

EyeEm: mercado de fo­to­gra­fía como modelo de negocio

Editar fotos en tiempo real y co­m­pa­r­ti­r­las con el resto de usuarios: la app de la startup berlinesa EyeEm (pro­nu­n­cia­do “I am”) tiene mucho en común con otras redes sociales de fo­to­gra­fía, pero, a di­fe­re­n­cia de su rival es­ta­dou­ni­de­n­se, se ajusta a los altos es­tá­n­da­res de la le­gi­s­la­ción alemana en términos de pro­te­c­ción de datos. Sin embargo, esta no es la única ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca que la di­fe­re­n­cia de otras, y es que la apli­ca­ción permite vender fotos a agencias de fo­to­gra­fía como Getty Images a través del EyeEm Market. De esta manera, EyeEm se ha co­n­ve­r­ti­do, tras algunos altibajos desde su creación en 2011, en un aclamado mercado fo­to­grá­fi­co con más de 100 millones de fotos de 2 millones de usuarios y con 22 millones de usuarios totales (en noviembre de 2018).

Las licencias estándar para usar una foto digital a nivel mundial cuestan desde 20 dólares (unos 18 euros) hasta 50 dólares (44 euros) o 250 dólares (220 euros), según las co­n­di­cio­nes. Con una comisión ga­ra­n­ti­za­da del 50 % del precio de venta y desafíos temáticos semanales (EyeEm Missions), los de­sa­rro­lla­do­res animan a los usuarios a subir fotos de alta calidad sobre temas como na­tu­ra­le­za, viajes o personas, con lo que te ahorras tener que descartar a blogueros de moda poniendo morritos.

El in­te­li­ge­n­te software de re­co­no­ci­mie­n­to de imágenes de EyeEm, llamado The Roll, ayuda a se­le­c­cio­nar las mejores fotos para la venta, cla­si­fi­cá­n­do­las au­to­má­ti­ca­me­n­te en la galería del móvil por temas y re­le­va­n­cia. Además, al mismo tiempo muestra datos técnicos como la velocidad de ob­tu­ra­ción, la apertura y el valor ISO. Los pri­n­ci­pa­les clientes de EyeEm son fa­bri­ca­n­tes de productos, canales de te­le­vi­sión y casas edi­to­ria­les. Entre ellos los hay muy conocidos: Lufthansa, Airbnb y el Hu­f­fi­n­g­ton Post, por ejemplo. Este mercado de fo­to­gra­fía se ha vuelto así un co­m­pe­ti­dor directo de bancos de imágenes como Fotolia y es una buena al­te­r­na­ti­va al modelo de negocio de los in­flue­n­ce­rs.

Vero: querer hacer mejor las cosas

Vero existe desde 2015, pero hasta hace poco solo lo conocían algunos en­te­n­di­dos. Eso cambió en 2018, cuando varios in­flue­n­ce­rs se crearon perfiles en la hasta entonces casi de­s­co­no­ci­da red de fo­to­gra­fía y el número de usuarios aumentó sú­bi­ta­me­n­te a un millón, pro­vo­ca­n­do incluso fallos en el servicio por el rápido in­cre­me­n­to del tráfico. En sus funciones, Vero se parece mucho a sus co­m­pe­ti­do­res: usa hashtags, permite enviar mensajes y también se­le­c­cio­nar si se quiere compartir contenido solo con ciertos grupos de usuarios.

Los in­flue­n­ce­rs parecen haberse dejado seducir por la idea de los de­sa­rro­lla­do­res de hacer de Vero un digno co­m­pe­ti­dor del gran Instagram y del resto de añejas redes sociales: de ahí su nombre (“vero” significa “verdadero” en italiano) y su eslogan “True Social”, con el que hacen re­fe­re­n­cia a las pro­ble­má­ti­cas típicas del sector. En otras palabras: nada de pu­bli­ci­dad, de almacenar datos de usuarios ni de ningún odioso algoritmo que organice pre­via­me­n­te el contenido. Esta promesa ha hecho que Vero ya sea co­n­si­de­ra­do en algunos ámbitos como el nuevo Instagram. Pero ¿realmente está la app a la altura de su repu­tación?

De todas formas, los actuales gigantes de las redes sociales también empezaron sin al­go­ri­t­mos ni pu­bli­ci­dad. Se tacha de una cierta hi­po­cre­sía que sea obli­ga­to­rio dar un número de teléfono para crear una cuenta. Además, al parecer Vero no va a ser gratis para siempre: las cuentas de pago, aunque ase­qui­bles, se en­ca­r­ga­rán de financiar la apli­ca­ción en el futuro, pero aún no se conoce ni el precio ni cómo se in­tro­du­ci­rán. A pesar de ello, y en vista de los fre­cue­n­tes problemas técnicos, los de­sa­rro­lla­do­res han decidido ampliar hasta nuevo aviso su oferta Free for life, que, en un principio, solo iba a ser válida para el primer millón de usuarios. Tras esta de­cla­ra­ción, vale la pena apro­ve­char la opo­r­tu­ni­dad y quizá co­n­ve­r­ti­r­se en un early adopter de una nueva red de fo­to­gra­fía emergente.

Co­m­pa­ra­ción de las cinco mejores al­te­r­na­ti­vas a Instagram

La siguiente tabla resume todas las di­fe­re­n­cias y puntos en común de las cinco mejores al­te­r­na­ti­vas a Instagram:

  Instagram Tumblr Pinterest Flickr EyeEm Vero
Creación 2010 2007 2010 2004 2011 2015
Pro­pie­ta­rio Facebook Yahoo! Cold Brew Labs, Inc. SmugMug EyeEm Vero Labs, Inc.
Usuarios 1000 mill. (06/2018) 335 mill. (04/2017) 250 mill. (09/2018) 90 mill. (09/2018) 22 mill. (11/2018) 1 mill. (02/2018)
Al­ma­ce­na­mie­n­to ilimitado ilimitado ilimitado 1000 fotos/vídeos (una cuenta “Pro” con al­ma­ce­na­mie­n­to ilimitado cuesta unos 50 dólares anuales) ilimitado ilimitado
Pu­bli­ci­dad ✓ ✓ ✓ ✓ ✗ ✗
Gratis ✓ ✓ ✓ ✓ ✓ ✓ (de momento, en el futuro con cuentas de pago)
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