Un análisis de la co­m­pe­te­n­cia te facilita tener una visión general de la es­tra­te­gia que sigue cada uno de tus co­m­pe­ti­do­res y deducir qué es­tra­te­gia seguir para po­si­cio­nar­te con éxito respecto a ellos.

¿Qué es un análisis de la co­m­pe­te­n­cia?

Un análisis de la co­m­pe­te­n­cia examina los métodos, productos y el po­si­cio­na­mie­n­to es­tra­té­gi­co de otras empresas dentro de tu propio segmento de mercado. Se trata de utilizar diversos métodos ana­lí­ti­cos para evaluar el co­m­po­r­ta­mie­n­to de tus co­m­pe­ti­do­res más directos y, a partir de la in­fo­r­ma­ción obtenida, co­m­pre­n­der mejor el entorno del mercado actual para poder tomar de­ci­sio­nes es­tra­té­gi­cas.

Un análisis de los co­m­pe­ti­do­res también te sirve para descubrir tus puntos fuertes y débiles, así como el potencial que estás des­apro­ve­cha­n­do. Al mismo tiempo de­te­c­ta­rás antes cualquier novedad en el mercado, así como posibles co­m­pe­ti­do­res nuevos.

Un análisis de la co­m­pe­te­n­cia no es algo que vayas a hacer una sola vez, debes hacerlo pe­rió­di­ca­me­n­te para de­te­r­mi­nar, y si es necesario modificar, tu posición en el mercado.

¿Cómo se puede hacer un análisis de la co­m­pe­te­n­cia?

A la hora de hacer un análisis de la co­m­pe­te­n­cia, existen métodos probados con los que puedes de­te­r­mi­nar paso a paso la posición de tu empresa, descubrir qué te di­fe­re­n­cia de tus co­m­pe­ti­do­res y obtener re­co­me­n­da­cio­nes de actuación.

Los si­guie­n­tes pasos co­n­s­ti­tu­yen el esquema de un análisis de la co­m­pe­te­n­cia clásico:

Ide­n­ti­fi­car a los co­m­pe­ti­do­res directos

Lo primero que debes hacer es una lista de tus co­m­pe­ti­do­res directos. Suele ser la parte más fácil, ya que la mayoría de las empresas saben ide­n­ti­fi­car a sus co­m­pe­ti­do­res directos. Bien sea el segundo negocio artesanal de la ciudad, la mediana empresa líder en el mercado del sector sanitario o la pe­lu­que­ría ubicada en el centro de la ciudad, toda empresa conoce a sus co­m­pe­ti­do­res directos.

Los co­m­pe­ti­do­res directos son empresas o autónomos que ofrecen un producto o servicio similar destinado al mismo colectivo de personas. A la hora de ide­n­ti­fi­car a tus co­m­pe­ti­do­res directos, si tu empresa tiene es­ta­ble­ci­mie­n­tos co­me­r­cia­les fijos, es im­po­r­ta­n­te que cla­si­fi­ques a tus co­m­pe­ti­do­res en función de la distancia a la que se en­cue­n­tran de tu negocio. Lo más práctico es di­vi­di­r­los por zonas de­li­mi­ta­das por radios de 10 km, 20 km y 50 km a partir de tu es­ta­ble­ci­mie­n­to.

Si vendes productos o prestas un servicio a través de Internet, la forma más fácil de ide­n­ti­fi­car a tus co­m­pe­ti­do­res directos es haciendo búsquedas en Internet, en las páginas amarillas o en los di­re­c­to­rios de gremios.

Ide­n­ti­fi­car a los co­m­pe­ti­do­res in­di­re­c­tos

Los co­m­pe­ti­do­res in­di­re­c­tos son más difíciles de ide­n­ti­fi­car porque no tienen una gama de productos similar y no pe­r­te­ne­cen ne­ce­sa­ria­me­n­te al mismo sector.

El peligro que presentan los co­m­pe­ti­do­res in­di­re­c­tos es que compiten por recursos como el tiempo o el dinero de tu mismo público objetivo. Sin embargo, los so­la­pa­mie­n­tos no suelen ser tan evidentes. Por ejemplo, para un proveedor de servicio de streaming, los vi­deo­jue­gos son un factor co­m­pe­ti­ti­vo relevante, ya que también captan y consumen el tiempo que los co­n­su­mi­do­res pasan frente a la pantalla.

Por lo tanto, para ide­n­ti­fi­car a tus co­m­pe­ti­do­res in­di­re­c­tos, es im­po­r­ta­n­te que tengas claro por qué tu público objetivo consume el producto o servicio que ofrece tu empresa. Partiendo de esta base, es posible de­te­r­mi­nar qué empresas compiten por ese mismo público objetivo.

Priorizar a los co­m­pe­ti­do­res

Una vez hayas definido tus co­m­pe­ti­do­res directos e in­di­re­c­tos, debes ponerlos por orden de prioridad. Puedes darles una prioridad en función de di­fe­re­n­tes factores como, por ejemplo, la pro­xi­mi­dad geo­grá­fi­ca que tienen a un grupo de clientes po­te­n­cia­les, los precios de sus productos o su posición general en el mercado. Los ciclos de in­no­va­ción y las posibles fusiones dentro de un mercado también te pueden influir a la hora de definir tus prio­ri­da­des.

Analizar puntos fuertes y débiles

Al hacer un análisis de puntos fuertes y débiles obtendrás una imagen clara de tu situación frente a la co­m­pe­te­n­cia. Debes centrar tu atención en el grado de ace­p­ta­ción y consumo de los productos o servicios que ofreces a una clientela concreta.

Las si­guie­n­tes pueden ser algunas de las preguntas que te pueden servir para analizar tus puntos fuertes y débiles:

  • ¿Cuál es la situación de los pro­vee­do­res de mis co­m­pe­ti­do­res?
  • ¿Cuáles son las barreras de entrada del sector para los co­m­pe­ti­do­res in­di­re­c­tos po­te­n­cia­les? ¿Ofrecen ya productos su­s­ti­tu­ti­vos?
  • ¿Cuáles son las políticas de precios de mi co­m­pe­te­n­cia? ¿Tienden a centrarse en la calidad o en el liderazgo de precios dentro del segmento de mercado?
  • ¿Mis co­m­pe­ti­do­res tienen una propuesta única de venta debido a co­m­pe­te­n­cias clave u otros factores?
  • ¿En qué medida se ven afectados mis co­m­pe­ti­do­res por factores externos como no­r­ma­ti­vas o exi­ge­n­cias de la UE?
  • ¿Qué canales de di­s­tri­bu­ción utilizan las demás empresas? ¿es posible sacar co­n­clu­sio­nes sobre los pre­su­pue­s­tos de marketing que emplean?
  • ¿Se han re­gi­s­tra­do informes negativos u oleadas de ca­n­ce­la­cio­nes re­cie­n­te­me­n­te entre mis co­m­pe­ti­do­res? Por ejemplo, como co­n­se­cue­n­cia del análisis de los portales de empleo.
  • ¿Sa­ti­s­fa­cen mis co­m­pe­ti­do­res las ne­ce­si­da­des de los clientes? ¿Cuáles son las ca­li­fi­ca­cio­nes o reseñas de las ofertas de mis co­m­pe­ti­do­res en los pri­n­ci­pa­les portales de ca­li­fi­ca­ción?

Priorizar los puntos fuertes

El último paso del análisis de la co­m­pe­te­n­cia consiste en destacar los puntos fuertes de tu empresa y los de tus co­m­pe­ti­do­res. Puedes aplicar di­fe­re­n­tes po­n­de­ra­cio­nes, por ejemplo, si vas a realizar una campaña de marketing a corto plazo, debes centrar tu atención en las ac­ti­vi­da­des más recientes de tus co­m­pe­ti­do­res y darles un mayor peso en la po­n­de­ra­ción.

Al priorizar los puntos fuertes te pueden surgir opo­r­tu­ni­da­des en nuevos campos de acción como, por ejemplo, la de crear nuevas re­la­cio­nes con pro­vee­do­res, ya que debes reforzar la posición de tu proveedor actual respecto al de tus co­m­pe­ti­do­res.

¿Cómo se hace un análisis de la co­m­pe­te­n­cia?

El análisis de la co­m­pe­te­n­cia tiene muchos sinónimos, pero todos consisten en ide­n­ti­fi­car a tus co­m­pe­ti­do­res pri­n­ci­pa­les, ya sean co­m­pe­te­n­cia directa o indirecta, y analizar los datos obtenidos para descubrir sus fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des en co­m­pa­ra­ción con las tuyas.

Un análisis de la co­m­pe­te­n­cia tiene por objeto facilitar la pla­ni­fi­ca­ción de las in­ve­r­sio­nes, ide­n­ti­fi­car opo­r­tu­ni­da­des en las que se pueda colaborar y facilitar los cambios a corto plazo. También supone una opo­r­tu­ni­dad para reevaluar de­ci­sio­nes es­tra­té­gi­cas y ope­ra­ti­vas.

¿Qué in­fo­r­ma­ción se necesita para hacer un análisis de la co­m­pe­te­n­cia?

La siguiente in­fo­r­ma­ción puede ofrecer una buena visión de conjunto durante el análisis:

  • Situación económica de los demás pro­vee­do­res que operan en el mercado
  • Es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va en áreas como ventas, marketing o co­n­tra­ta­ción de personal
  • Po­si­cio­na­mie­n­to en el mercado: líder en precios, líder en calidad o proveedor de productos de un nicho
  • Es­tru­c­tu­ra de la oferta
  • Re­la­cio­nes con los pro­vee­do­res

¿Cuál es el objetivo del análisis de la co­m­pe­te­n­cia?

Hacer un análisis de la situación co­m­pe­ti­ti­va o un análisis de mercado tiene por objeto de­te­r­mi­nar el propio po­si­cio­na­mie­n­to en el mercado y extraer de él re­co­me­n­da­cio­nes de actuación a corto y largo plazo, es­pe­cia­l­me­n­te para la situación de inversión que tiene prevista la empresa en ámbitos como la di­s­tri­bu­ción y la te­c­no­lo­gía o la entrada en el mercado de nuevos productos.

Un análisis fo­ca­li­za­do en los puntos fuertes y débiles de las empresas que sean co­m­pe­te­n­cia directa e indirecta también genera opo­r­tu­ni­da­des que pueden dividirse en acciones a corto y largo plazo. Entre ellas figuran, por ejemplo, una amplia campaña de co­n­cie­n­cia­ción en la región o el la­n­za­mie­n­to de un nuevo producto para captar clientes de otros segmentos de mercado.

¿Qué he­rra­mie­n­tas hay para hacer un análisis de la co­m­pe­te­n­cia?

Hay varias he­rra­mie­n­tas y métodos clásicos que se utilizan para la gestión es­tra­té­gi­ca que también se pueden utilizar para hacer un análisis de la co­m­pe­te­n­cia. He aquí algunas:

Análisis DAFO

El análisis DAFO clásico ide­n­ti­fi­ca las de­bi­li­da­des, amenazas, fo­r­ta­le­zas y opo­r­tu­ni­da­des de una empresa, así como su situación co­m­pe­ti­ti­va. Con ello se puede de­te­r­mi­nar con precisión tanto la posición actual en el mercado, como las opo­r­tu­ni­da­des de di­fe­re­n­cia­ción o expansión. El análisis DAFO es uno de los métodos de análisis de la co­m­pe­te­n­cia más uti­li­za­dos.

Análisis PESTEL

El análisis PESTEL ide­n­ti­fi­ca los factores del entorno que afectan a una empresa. Son 6 factores en total: políticos, eco­nó­mi­cos, sociales, te­c­no­ló­gi­cos, me­dioa­m­bie­n­ta­les y legales.

Las 5 fuerzas de Porter

El análisis de mercado de Porter examina las cinco fuerzas co­m­pe­ti­ti­vas dentro de una industria:

  • In­te­n­si­dad de la co­m­pe­te­n­cia actual
  • Amenaza de entrada de nuevos co­m­pe­ti­do­res
  • Poder de ne­go­cia­ción de los pro­vee­do­res
  • Poder de ne­go­cia­ción de los clientes
  • Amenaza de productos su­s­ti­tu­ti­vos

¿Qué factores debe tener en cuenta un análisis de la co­m­pe­te­n­cia?

Un análisis de la co­m­pe­te­n­cia puede de­s­glo­sar­se en factores internos y externos. Es im­po­r­ta­n­te hacer la su­b­di­vi­sión para no perder de vista la evolución interna de nuestra propia empresa y poder tener una visión de conjunto. De este modo, puedes hacerte una idea más precisa de la situación pa­r­ti­cu­lar de tu empresa y tus ámbitos de actuación en co­m­pa­ra­ción con tus co­m­pe­ti­do­res en el mercado.

Factores externos: la situación que envuelve a una empresa

Entre los factores externos se en­cue­n­tran los si­guie­n­tes:

  • Factores re­la­cio­na­dos con el Estado: la normativa o le­gi­s­la­ción vigente suele afectar a segmentos enteros del mercado, por ejemplo, las di­re­c­tri­ces sobre precios o las re­s­tri­c­cio­nes de licencias.
  • Grupos de clientes: las empresas deben tener en mente a sus clientes cuando analizan a la co­m­pe­te­n­cia. ¿Cómo se comportan con respecto al precio, la calidad y la oferta? ¿Qué canales de di­s­tri­bu­ción están uti­li­za­n­do?
  • Factor de su­s­ti­tu­ción: ¿hay productos o servicios en el mercado que no estén di­re­c­ta­me­n­te re­la­cio­na­dos con los tuyos pero que los clientes utilicen en su lugar?
  • Pro­vee­do­res: ¿cómo son las cadenas de di­s­tri­bu­ción en el mercado y hasta dónde llega la cadena de valor? ¿Los pro­vee­do­res son factores críticos en ámbitos como la pro­du­c­ción, de modo que los cuellos de botella en el su­mi­ni­s­tro generan problemas?
  • Factores de entrada en el mercado: ¿las barreras de entrada al mercado, como el caso de contar con el know-how necesario, hacen que los nuevos pro­vee­do­res tengan difícil afia­n­zar­se en el mercado, o la entrada es fácil?

Factores internos: ubi­ca­cio­nes, cultura em­pre­sa­rial y demás factores

Una buena cultura em­pre­sa­rial es la piedra angular para conseguir el éxito em­pre­sa­rial a largo plazo, pero hay otros factores que también influyen en la dirección y las opo­r­tu­ni­da­des de de­sa­rro­llo futuro de una empresa. Cambiar los factores internos suele requerir grandes proyectos de gestión de cambios.

  • Ubi­ca­cio­nes: ¿dónde se en­cue­n­tran los centros de pro­du­c­ción, las sedes centrales y los centros lo­gí­s­ti­cos? ¿Están bien co­mu­ni­ca­dos con el resto de la in­frae­s­tru­c­tu­ra? No solo se aplica al tra­n­s­po­r­te de me­r­ca­n­cías, sino también a la ac­ce­si­bi­li­dad a los lugares de trabajo, así como al atractivo para los nuevos tra­ba­ja­do­res de la empresa.
  • Número de empleados: ¿cómo de grande es la plantilla y qué rango de acción tienen los de­pa­r­ta­me­n­tos de marketing y ventas?
  • Es­pe­cia­li­za­ción del personal cua­li­fi­ca­do: ¿los empleados tienen las co­m­pe­te­n­cias ne­ce­sa­rias en, por ejemplo, el ámbito de pro­gra­ma­ción y software, o hace falta in­co­r­po­rar nuevo talento a la empresa?
  • Cultura em­pre­sa­rial, así como di­ve­r­si­dad e inclusión: ¿los tra­ba­ja­do­res pe­r­ma­ne­cen más tiempo en la empresa y se de­sa­rro­llan cada vez más en puestos de liderazgo?

¿Cuándo y con qué fre­cue­n­cia se debe realizar un análisis de la co­m­pe­te­n­cia?

El análisis de la co­m­pe­te­n­cia es fu­n­da­me­n­tal en el éxito em­pre­sa­rial al poner en marcha o re­orie­n­tar una empresa y debe ser la base de todas las acciones po­s­te­rio­res.

Hace falta tener in­fo­r­ma­ción básica sobre el mercado actual, incluso cuando se lanzan nuevos productos o cuando se quiere ac­tua­li­zar la página web. Para ello, las empresas necesitan hacer un análisis de la co­m­pe­te­n­cia.

No es necesario que haya un nuevo producto en de­sa­rro­llo para ju­s­ti­fi­car un nuevo análisis de la co­m­pe­te­n­cia, debería rea­li­zar­se pe­rió­di­ca­me­n­te para comprobar co­n­ti­nua­me­n­te la posición de nuestra propia empresa y, si es necesario, ajustarla en base a los re­su­l­ta­dos del análisis.

De este modo, las empresas ya es­ta­ble­ci­das ga­ra­n­ti­zan un constante avance del know-how necesario en el sector y están pre­pa­ra­das para afrontar nuevos co­m­pe­ti­do­res que entren en el mercado. Es im­po­r­ta­n­te hacer una monitoreo de la co­m­pe­te­n­cia para ma­n­te­ne­r­se al día por medio de, por ejemplo, noticias de prensa.

¿Cuáles son las ventajas de hacer un análisis de la co­m­pe­te­n­cia?

Un análisis exhau­s­ti­vo de la co­m­pe­te­n­cia pro­po­r­cio­na a las empresas una imagen interna y externa clara, así como una mayor co­m­pre­n­sión de los re­qui­si­tos de un segmento de mercado. En función de la he­rra­mie­n­ta de análisis que se utilice, también pueden haber otras im­pli­ca­cio­nes para las empresas como, por ejemplo, la inclusión de co­n­di­cio­na­n­tes políticos.

Todo ello va aco­m­pa­ña­do de una mayor capacidad para trazar una dirección es­tra­té­gi­ca y una revisión constante de de­pe­n­de­n­cias como las re­la­cio­nes con los pro­vee­do­res, la situación de los ma­te­ria­les o la repu­tación de la empresa en el mercado laboral.

Un análisis de la co­m­pe­te­n­cia dota a las empresas de un sistema de alerta temprana que les permite reac­cio­nar mejor ante los cambios que se producen tanto dentro como fuera de un mercado. Al mismo tiempo, permite a las empresas ocupar puestos de liderazgo en el mercado, apro­ve­char el potencial del mercado e ide­n­ti­fi­car a tiempo posibles nuevos co­m­pe­ti­do­res.

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