Las imágenes en Internet no son au­to­má­ti­ca­me­n­te de uso libre. Sin una licencia o el co­n­se­n­ti­mie­n­to del autor, existe el riesgo de recibir re­que­ri­mie­n­tos legales o re­cla­ma­cio­nes por in­fra­c­ción de derechos de autor. Incluso las fotos propias pueden estar sujetas a límites jurídicos, por ejemplo por la libertad de panorama o el derecho a la propia imagen.

Resumen

  • Comprueba los derechos: Una imagen di­s­po­ni­ble online no es de uso libre; verifica la licencia, el dominio público o una excepción aplicable en Estados Unidos.
  • Evalúa el fair use caso por caso: Dar crédito o usar una foto con fines edu­ca­ti­vos no autoriza au­to­má­ti­ca­me­n­te su pu­bli­ca­ción.
  • Revisa tus propias fo­to­gra­fías: La excepción para edificios no cubre en general obras de arte in­de­pe­n­die­n­tes; también importan la pri­va­ci­dad y los derechos de imagen.
  • Verifica las imágenes con IA: Revisa las co­n­di­cio­nes del proveedor y los derechos de terceros; la pro­te­c­ción por derechos de autor requiere apo­r­ta­cio­nes humanas.
  • Conserva pruebas y busca ase­so­ra­mie­n­to: Documenta permisos y re­s­po­n­sa­bi­li­da­des co­n­tra­c­tua­les; las in­de­m­ni­za­cio­nes legales por obra están sujetas a re­qui­si­tos es­pe­cí­fi­cos.

¿Qué protegen los derechos de autor?

Una vez que una imagen está en Internet, no existe una forma to­ta­l­me­n­te infalible de impedir que se reutilice. Los datos ya se han co­m­pa­r­ti­do y, té­c­ni­ca­me­n­te, cua­l­quie­ra puede copiarlos. Sin embargo, eso no significa que su uso esté permitido. A menos que el titular de los derechos haya colocado cla­ra­me­n­te la imagen en el dominio público o haya concedido una licencia que cubra tu uso, tomar esa “foto bonita del atardecer” para un blog o una página web comercial puede co­n­s­ti­tuir una in­fra­c­ción de derechos de autor.

En la mayoría de los países, incluidos Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y los Estados miembros de la UE, la mayoría de las imágenes quedan pro­te­gi­das au­to­má­ti­ca­me­n­te por derechos de autor en el momento en que se crean y se fijan en un soporte. Por tanto, el simple hecho de encontrar una foto en Internet no la convierte en libre de uso.

Una imagen no necesita llevar un símbolo “©” ni una marca de agua para estar protegida. En Estados Unidos, esto es así desde 1989, cuando la le­gi­s­la­ción es­ta­dou­ni­de­n­se se armonizó con el Convenio de Berna, un acuerdo in­te­r­na­cio­nal que protege las obras li­te­ra­rias y ar­tí­s­ti­cas en casi todo el mundo. En la práctica, esto significa que las obras actuales están pro­te­gi­das sin necesidad de registro ni aviso, y que los usuarios deben asumir que existen derechos de autor salvo que se indique cla­ra­me­n­te lo contrario, por ejemplo, mediante una cesión al dominio público o una licencia explícita de uso libre.

La in­fra­c­ción de derechos de autor no se limita a copiar y volver a publicar una imagen completa. También puede pro­du­ci­r­se cuando:

  • Se utilizan partes de una imagen sin permiso, si el fragmento usado es original y el uso no está cubierto por una excepción como el fair use.
  • No se respetan los términos de uso o la licencia bajo la que se facilitó la imagen, por ejemplo, usar una imagen “no comercial” en un anuncio.
  • Se adapta o edita una imagen sin au­to­ri­za­ción de forma que se crea una obra derivada no au­to­ri­za­da.
  • Se encarga o se paga a otra persona para recrear una versión su­s­ta­n­cia­l­me­n­te similar de una imagen protegida, cuando el resultado se reconoce cla­ra­me­n­te como basado en la original.

En Estados Unidos, que un uso concreto sea fi­na­l­me­n­te legal puede depender de ex­ce­p­cio­nes como el fair use. El fair use (uso legítimo) permite utilizar obras pro­te­gi­das sin au­to­ri­za­ción en de­te­r­mi­na­dos supuestos, como la crítica, el co­me­n­ta­rio, la in­fo­r­ma­ción, la enseñanza o la in­ve­s­ti­ga­ción. Para valorarlo, se analizan caso por caso factores como la finalidad del uso, la na­tu­ra­le­za de la obra, la cantidad utilizada y el posible impacto en el valor comercial de la obra original. Por ello, los casos límite requieren una eva­lua­ción jurídica y no pueden re­so­l­ve­r­se úni­ca­me­n­te con reglas generales.

Crear una página web con IA
Crear una página web con IA

Aprovecha el poder de la in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial (IA) en tu página web.

  • Genera páginas web fá­ci­l­me­n­te
  • Obtén im­pre­sio­na­n­tes imágenes y textos en segundos
  • Útiles he­rra­mie­n­tas de op­ti­mi­za­ción con IA incluidas

¿Cuándo se vulneran los derechos de autor sobre imágenes en Internet?

En Estados Unidos, los derechos de autor sobre fo­to­gra­fías y otras imágenes surgen au­to­má­ti­ca­me­n­te en el momento en que se crean y se fijan en un soporte. El titular de los derechos cuenta con fa­cu­l­ta­des ex­clu­si­vas para re­pro­du­cir, di­s­tri­buir, mostrar pú­bli­ca­me­n­te la obra y crear obras derivadas. Cuando alguien publica una imagen en una página web o en una red social, esto suele co­n­si­de­rar­se una co­mu­ni­ca­ción pública y, en muchos casos, también una di­s­tri­bu­ción, por lo que no­r­ma­l­me­n­te se requiere el permiso del titular de los derechos o una licencia válida, con in­de­pe­n­de­n­cia de que el uso sea personal o comercial.

Subir imágenes a redes sociales también implica, por lo general, conceder a la pla­ta­fo­r­ma amplios derechos de uso conforme a sus co­n­di­cio­nes de servicio. Estos derechos solo pueden co­n­ce­de­r­se si la persona que sube la imagen es realmente la titular de los derechos o dispone de la licencia co­rre­s­po­n­die­n­te. En Estados Unidos no existe una excepción general de “uso privado”, a di­fe­re­n­cia de lo que ocurre en algunos países como Alemania. Incluso compartir imágenes en espacios online “cerrados” puede co­n­s­ti­tuir una in­fra­c­ción de derechos de autor si se hace sin au­to­ri­za­ción, aunque las prio­ri­da­des de apli­ca­ción puedan variar.

Las ex­ce­p­cio­nes se dan pri­n­ci­pa­l­me­n­te a través de la doctrina del fair use, que puede permitir un uso limitado y, a menudo, tra­n­s­fo­r­ma­dor de imágenes con fines como el co­me­n­ta­rio, la crítica, la in­fo­r­ma­ción pe­rio­dí­s­ti­ca, la enseñanza, la in­ve­s­ti­ga­ción académica o la parodia. No obstante, el fair use se evalúa caso por caso y no puede darse por supuesto en usos meramente ilu­s­tra­ti­vos.

¿Qué ocurre si te descubren?

Aunque tu blog solo tenga unos pocos se­gui­do­res, pueden ponerse en contacto contigo igua­l­me­n­te si utilizas una imagen sin permiso. Las grandes agencias fo­to­grá­fi­cas y muchos fo­tó­gra­fos in­di­vi­dua­les recurren cada vez más a he­rra­mie­n­tas au­to­ma­ti­za­das y a la búsqueda inversa de imágenes para detectar dónde aparecen sus obras en Internet. Estos sistemas suelen reconocer las fotos incluso cuando se han recortado, re­di­me­n­sio­na­do o editado li­ge­ra­me­n­te.

Si el titular de los derechos descubre que estás uti­li­za­n­do su obra sin licencia, puede pedirte que retires la imagen, exigir el pago de una licencia o de una in­de­m­ni­za­ción por daños y pe­r­jui­cios, o, en casos más graves, iniciar una demanda civil. Para evitar este tipo de problemas, lo más seguro es utilizar úni­ca­me­n­te imágenes creadas por ti, de­bi­da­me­n­te li­ce­n­cia­das, o que estén cla­ra­me­n­te en el dominio público o pu­bli­ca­das bajo una licencia abierta adecuada.

Cómo usar imágenes co­rre­c­ta­me­n­te

Obtener permiso

Una forma sencilla de evitar problemas de derechos de autor es utilizar imágenes solo cuando exista un permiso claro o una licencia. Muchos creadores permiten de­te­r­mi­na­dos usos de sus obras de forma gratuita, por ejemplo, bajo una licencia Creative Commons de uso no comercial, mientras que otros cobran una tarifa, es­pe­cia­l­me­n­te para usos co­me­r­cia­les o con fines lu­cra­ti­vos. Incluir un enlace al creador es una buena práctica y, en algunos casos, un requisito de la licencia, pero la atri­bu­ción por sí sola no sustituye la obtención de permiso.

Otra opción segura es utilizar imágenes que estén cla­ra­me­n­te en el dominio público, es decir, que ya no estén pro­te­gi­das por derechos de autor, por ejemplo porque el plazo de pro­te­c­ción ha expirado, o que hayan sido cedidas ex­pre­sa­me­n­te al dominio público por el titular de los derechos. Incluso si editas o recortas una imagen, los titulares pueden seguir de­te­c­tá­n­do­la mediante metadatos in­te­gra­dos, marcas de agua o he­rra­mie­n­tas de co­m­pa­ra­ción de imágenes, por lo que la edición no “oculta” de forma fiable un uso no au­to­ri­za­do. Además, omitir un enlace o una atri­bu­ción no reduce el riesgo, presentar una imagen sin indicar su origen incluso puede dar la impresión de que reclamas la autoría.

Usar bancos de imágenes

Existen muchas páginas de confianza donde puedes obtener fotos de stock con licencia que son gratuitas bajo de­te­r­mi­na­das co­n­di­cio­nes o están di­s­po­ni­bles por una tarifa re­la­ti­va­me­n­te baja. Pla­ta­fo­r­mas como Shu­t­te­r­s­to­ck ofrecen bi­blio­te­cas muy amplias de fo­to­gra­fías, vectores, vídeos, ilu­s­tra­cio­nes, iconos y música bajo licencias libres de regalías (royalty free). Este tipo de licencia suele permitir múltiples usos en distintos medios a cambio de un único pago, siempre de acuerdo con los términos de la licencia de la pla­ta­fo­r­ma y los límites de uso que se es­pe­ci­fi­quen. En cambio, las licencias de gestión de derechos (rights managed) re­s­tri­n­gen el uso de un recurso a de­te­r­mi­na­dos medios, te­rri­to­rios, sectores o periodos de tiempo y, a menudo, exigen una licencia in­de­pe­n­die­n­te para cada nuevo uso. El modelo estándar de Shu­t­te­r­s­to­ck es el de licencia royalty free y puede incluir in­de­m­ni­za­ción (dentro de los importes y co­n­di­cio­nes es­ta­ble­ci­dos en sus acuerdos de licencia vigentes) si un tercero reclama que el contenido con licencia infringe sus derechos.

Servicios como Flickr funcionan pri­n­ci­pa­l­me­n­te como pla­ta­fo­r­mas de alo­ja­mie­n­to de imágenes y vídeos en las que los propios usuarios deciden cómo licenciar sus co­n­te­ni­dos. Los vi­si­ta­n­tes pueden acceder a una enorme variedad de imágenes amateur y pro­fe­sio­na­les, pero solo algunas pueden re­uti­li­zar­se li­bre­me­n­te. Quienes suben contenido pueden marcar sus obras como “All Rights Reserved” (co­n­se­r­va­n­do todos los derechos de autor) o aplicar distintas licencias Creative Commons, que es­pe­ci­fi­can qué usos están pe­r­mi­ti­dos, por ejemplo, si se autoriza el uso comercial o si es obli­ga­to­rio atribuir la autoría o compartir bajo las mismas co­n­di­cio­nes. La interfaz de Flickr muestra cla­ra­me­n­te la licencia asociada a cada foto, por lo que antes de utilizar cualquier imagen es im­pre­s­ci­n­di­ble comprobar los términos indicados y cu­m­pli­r­los exac­ta­me­n­te.

Licencia Creative Commons

Creative Commons (CC) es una or­ga­ni­za­ción sin ánimo de lucro fundada en Estados Unidos que ofrece licencias públicas es­ta­n­da­ri­za­das para fo­to­gra­fías, textos, música, vídeos y otras obras creativas. Estas licencias permiten a los creadores compartir sus obras de forma gratuita, al tiempo que definen con precisión qué pueden hacer otras personas con ellas.

Las pri­n­ci­pa­les licencias CC son:

  • CC BY: permite usar, modificar y compartir, incluso con fines co­me­r­cia­les, con atri­bu­ción.
  • CC BY-SA: permite usar y modificar, incluso con fines co­me­r­cia­les, con atri­bu­ción; las ada­p­ta­cio­nes deben co­m­pa­r­ti­r­se bajo la misma licencia.
  • CC BY-NC: permite usar y modificar solo con fines no co­me­r­cia­les y con atri­bu­ción.
  • CC BY-NC-SA: permite ada­p­ta­cio­nes no co­me­r­cia­les con atri­bu­ción y obliga a co­m­pa­r­ti­r­las bajo la misma licencia.
  • CC BY-ND: permite compartir material sin adaptar, incluso co­me­r­cia­l­me­n­te, con atri­bu­ción.
  • CC BY-NC-ND: permite compartir material sin adaptar úni­ca­me­n­te con fines no co­me­r­cia­les y con atri­bu­ción.

CC0 es una he­rra­mie­n­ta de de­di­ca­ción al dominio público con una licencia su­b­si­dia­ria cuando no es posible renunciar a los derechos. No elimina los derechos de imagen, pri­va­ci­dad, marcas u otros derechos de terceros.

Pla­ta­fo­r­mas como Flickr y Wikimedia Commons permiten filtrar por licencias CC. Cumple todas las co­n­di­cio­nes apli­ca­bles, incluida la atri­bu­ción, la in­di­ca­ción de la licencia y los enlaces a la fuente. Si modificas contenido CC con IA, comprueba si la licencia permite la ada­p­ta­ción y su difusión; informa del uso de IA cuando sea obli­ga­to­rio o necesario para no inducir a error.

Nota

Do­cu­mé­n­ta­lo todo: guarda capturas de pantalla de las licencias, co­n­fi­r­ma­cio­nes de descarga y detalles de atri­bu­ción en una carpeta co­m­pa­r­ti­da (por ejemplo, en Google Drive). Estos registros ayudan a demostrar el permiso, pero no ga­ra­n­ti­zan que quien subió la imagen tuviera todos los derechos ne­ce­sa­rios; también hay que comprobar las imágenes CC o de stock gratuitas.

Generador de páginas web
De tu idea a la página web en tiempo récord con la IA
  • Generador de páginas web intuitivo con ayuda de IA
  • Crea imágenes y textos cau­ti­va­do­res en segundos
  • Dominio, SSL y correo ele­c­tró­ni­co incluidos

Uso de imágenes propias

Para evitar costes de licencia y no depender de agencias ni de terceros, puedes crear las imágenes para tu propia página web. Sin embargo, ser el autor de una fo­to­gra­fía no implica tener siempre derechos ili­mi­ta­dos sobre ella. La elección del motivo puede imponer límites legales, por ejemplo cuando se retratan obras pro­te­gi­das, personas o pro­pie­da­des ajenas. A co­n­ti­nua­ción, te pre­se­n­ta­mos un resumen de los aspectos más im­po­r­ta­n­tes que deben tener en cuenta los fo­tó­gra­fos:

Edificios

Según 17 U.S.C. § 120(a), los derechos de autor sobre una obra ar­qui­te­c­tó­ni­ca no impiden crear, di­s­tri­buir o mostrar pú­bli­ca­me­n­te fo­to­gra­fías del edificio cuando este se encuentra en un lugar público o es no­r­ma­l­me­n­te visible desde él. La excepción no se limita a elementos del fondo, pero no cubre de forma general las es­cu­l­tu­ras, pinturas u otras obras in­de­pe­n­die­n­tes. Los pro­pie­ta­rios y gestores pueden re­s­tri­n­gir las fo­to­gra­fías mediante co­n­di­cio­nes de acceso. También deben re­s­pe­tar­se las normas de seguridad, pri­va­ci­dad y otras re­s­tri­c­cio­nes apli­ca­bles.

Obras pro­te­gi­das

Una obra de arte visible en público puede seguir protegida. Fo­to­gra­fiar y publicar una escultura o una pintura puede requerir au­to­ri­za­ción salvo que se aplique una excepción, como el fair use; aparecer en segundo plano no garantiza que el uso sea legal. Comprueba el dominio público de cada obra según su autoría, pu­bli­ca­ción y reglas hi­s­tó­ri­cas apli­ca­bles, en lugar de usar una fecha de creación fija. Los museos pueden imponer además re­s­tri­c­cio­nes. Tus fo­to­gra­fías ori­gi­na­les de productos pueden estar pro­te­gi­das, pero los diseños, obras o marcas re­pre­se­n­ta­dos pueden requerir una eva­lua­ción in­de­pe­n­die­n­te; las fotos del fa­bri­ca­n­te necesitan una licencia adecuada.

Personas

En Estados Unidos suele ser posible fo­to­gra­fiar en espacios públicos, pero las leyes estatales de pri­va­ci­dad y derechos de imagen, las normas contra el acoso y las co­n­di­cio­nes de acceso pueden imponer límites. Estar en público no permite cualquier toma o pu­bli­ca­ción. Para pu­bli­ci­dad o usos que sugieran el respaldo de una persona ide­n­ti­fi­ca­ble, obtén una au­to­ri­za­ción escrita adecuada; en el caso de menores, verifica quién puede otorgarla como pro­ge­ni­tor o re­pre­se­n­ta­n­te legal. El uso editorial puede recibir un tra­ta­mie­n­to distinto, pero las mu­l­ti­tu­des o personas de fondo no co­n­s­ti­tu­yen una excepción general.

Contratos con agencias y ediciones con IA

Si contratas a pro­fe­sio­na­les freelance o agencias, exige pruebas de los derechos de uso, una cláusula de in­de­m­ni­za­ción con un alcance definido, revisión de co­n­te­ni­dos generados por IA y de­cla­ra­ción del uso de estas he­rra­mie­n­tas. El titular de la web puede recibir re­cla­ma­cio­nes, pero la agencia o el creador también pueden responder según su actuación. La in­de­m­ni­za­ción permite reclamar co­n­tra­c­tua­l­me­n­te, no elimina los derechos de terceros. El retoque con IA no suele eliminar los derechos sobre tu foto original; la pro­te­c­ción de elementos nuevos depende de la autoría humana. Revisa las co­n­di­cio­nes vigentes de Mi­d­jou­r­ney y de las he­rra­mie­n­tas de ge­ne­ra­ción de imágenes de OpenAI. La Oficina de Derechos de Autor de EE. UU. no registra material puramente generado por IA sin autoría humana, aunque puede proteger apo­r­ta­cio­nes humanas ori­gi­na­les. Informa de las al­te­ra­cio­nes cuando lo exija la ley, el contrato o la necesidad de evitar engaños; no existe una obli­ga­ción federal general de etiquetar vi­si­ble­me­n­te todo retoque con IA.

Nota

Checklist de imágenes con IA: revisa las co­n­di­cio­nes de subida y de los re­su­l­ta­dos, verifica derechos de terceros, documenta las apo­r­ta­cio­nes humanas y declara el uso relevante de IA cuando sea obli­ga­to­rio o necesario para evitar engaños. Que el proveedor te atribuya derechos sobre el resultado no garantiza su pro­te­c­ción por derechos de autor ni la ausencia de re­cla­ma­cio­nes.

Cómo usar imágenes en Internet de forma segura

Respeta las licencias y conserva pruebas de los permisos. Si trabajas con agencias o pro­fe­sio­na­les freelance, acuerda la acre­di­ta­ción de derechos, la in­de­m­ni­za­ción y la de­cla­ra­ción del uso de IA. La re­s­po­n­sa­bi­li­dad depende del caso y no co­rre­s­po­n­de ne­ce­sa­ria­me­n­te solo al titular de la web. Evita imágenes de origen de­s­co­no­ci­do o re­su­l­ta­dos de IA sin revisar y comprueba también los derechos de pri­va­ci­dad, imagen y marcas cuando uses fotos propias.

Según 17 U.S.C. § 504, cuando proceden las in­de­m­ni­za­cio­nes legales pre­de­te­r­mi­na­das, su importe general es de 750 a 30,000 dólares por obra, y puede alcanzar 150,000 dólares por obra en caso de in­fra­c­ción dolosa. Puede reducirse para in­fra­c­cio­nes inocentes. Su di­s­po­ni­bi­li­dad está sujeta a re­qui­si­tos legales, incluidos los plazos de registro del § 412. También pueden re­cla­mar­se daños reales, be­ne­fi­cios, medidas de cesación y de­te­r­mi­na­dos gastos legales. Si recibes una re­cla­ma­ción, consulta cuanto antes a un abogado es­pe­cia­li­za­do.

Ten en cuenta el aviso legal relativo a este artículo.

Ir al menú principal