Una y otra vez sucede que un disco duro interno o externo no aparece en Windows, es decir, que el ex­plo­ra­dor de Windows no lo muestra. Las razones pueden ser muchas: por un lado, es posible que algunos ajustes del sistema operativo Windows impidan vi­sua­li­zar el disco. Por el otro, puede que el error se origine en el propio disco duro que no se reconoce.

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Comprobar cables y enchufes

Aunque suene banal, en ocasiones, el origen del problema es un simple cable de­fe­c­tuo­so o un enchufe dañado. Si el disco duro (externo) no aparece en el ad­mi­ni­s­tra­dor de discos, comprueba primero que todos los cables y co­ne­c­to­res estén bien en­chu­fa­dos. Muchos discos duros y di­s­po­si­ti­vos externos in­co­r­po­ran pilotos luminosos que, al menos, indican que reciben corriente eléctrica. No obstante, eso no significa que el cable de datos no esté dañado. Empieza por sustituir los cables SATA, USB o la fuente de ali­me­n­ta­ción para ir de­s­ca­r­ta­n­do posibles fallos.

Nota

Al igual que los discos duros co­n­ve­n­cio­na­les, los discos SATA y SSD necesitan una fuente de ali­me­n­ta­ción aparte. En los ada­p­ta­do­res de SATA a USB, esta viene integrada.

Asimismo, es posible que el disco duro que no se visualiza esté de­fe­c­tuo­so. Lo puedes comprobar fá­ci­l­me­n­te co­ne­c­tá­n­do­lo a otro puerto SATA o USB, o a otro equipo. La mejor forma de comprobar si un disco duro interno funciona es uti­li­za­n­do un cable adaptador SATA-USB. Si el disco duro no detectado está efe­c­ti­va­me­n­te es­tro­pea­do, no te quedará otra opción que su­s­ti­tui­r­lo por otro que funcione. Comprueba si la unidad de­fe­c­tuo­sa todavía se encuentra dentro del período de garantía.

Nota

Además de realizar una copia de seguridad re­gu­la­r­me­n­te, te re­co­me­n­da­mos que guardes una copia de todos tus datos antes de intentar reparar los fallos del disco duro.

Comprobar el co­n­tro­la­dor de Windows

En el sistema operativo, los di­s­po­si­ti­vos para ad­mi­ni­s­trar los discos utilizan unos archivos de co­n­tro­la­dor pro­po­r­cio­na­dos por el propio sistema o por el proveedor. Si los co­n­tro­la­do­res están obsoletos o dañados, es posible que el disco duro no sea re­co­no­ci­do por el puerto SATA o USB. ¿Qué hay que hacer? Aquí entra en juego el ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos de Windows.

Puedes abrir el ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos de Windows de las si­guie­n­tes maneras:

  • Haz clic derecho en el icono de Windows en la barra de tareas y, a co­n­ti­nua­ción, se­le­c­cio­na “Ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos”.
  • En el ex­plo­ra­dor de Windows, haz clic derecho en “Este equipo” > “Ad­mi­ni­s­trar” > “He­rra­mie­n­tas del sistema” > “Ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos”.
  • En el cuadro de búsqueda de Windows, introduce “Ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos”.

Esta he­rra­mie­n­ta de Windows muestra todos los di­s­po­si­ti­vos co­ne­c­ta­dos al ordenador. Al hacer clic derecho en uno de los di­s­po­si­ti­vos, accederás a un menú co­n­te­x­tual con distintas opciones para co­n­fi­gu­rar­lo. Si haces clic en “Pro­pie­da­des”, se abre un cuadro de diálogo donde se visualiza el estado del di­s­po­si­ti­vo en la opción “General”. Si está todo bien, en el estado aparecerá: “Este di­s­po­si­ti­vo funciona co­rre­c­ta­me­n­te”.

Para reparar o ac­tua­li­zar un co­n­tro­la­dor, haz clic derecho sobre el co­n­tro­la­dor y se­le­c­cio­na “Ac­tua­li­zar co­n­tro­la­dor” en el menú co­n­te­x­tual.

Con la opción que se muestra, Windows comprueba au­to­má­ti­ca­me­n­te el co­n­tro­la­dor instalado y busca las versiones más recientes del mismo si es necesario, incluso en línea.

Si el disco duro sigue sin aparecer después de la ac­tua­li­za­ción au­to­má­ti­ca del co­n­tro­la­dor, existe la po­si­bi­li­dad de buscar co­n­tro­la­do­res ac­tua­li­za­dos en el sitio web del proveedor del co­n­tro­la­dor.

En el caso de los co­n­tro­la­do­res de­s­ca­r­ga­dos de sitios web, el archivo debe guardarse en el PC e in­s­ta­lar­se de forma manual. El proceso, por tanto, tra­n­s­cu­rre de forma casi idéntica a la in­s­ta­la­ción del co­n­tro­la­dor desde el ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos. Al acabar, el disco duro no re­co­no­ci­do debería estar activo.

Comprobar el disco duro que no aparece en la BIOS

En algunos casos, es posible que el disco duro interno esté des­ac­ti­va­do en la BIOS (basic input/output system) del ordenador. Apaga el ordenador y conecta el disco con un cable que funcione. La próxima vez que inicies el equipo, pulsa re­pe­ti­da­me­n­te la tecla necesaria para que se abra la BIOS (dependerá del fa­bri­ca­n­te). En “Co­n­fi­gu­ra­ción del sistema”, puedes comprobar si el disco duro que no reconoce el sistema (¡que no sea el disco de arranque!) está “Des­ac­ti­va­do”. Si fuese el caso, procede a activarlo. Las teclas de control suelen de­s­cri­bi­r­se en la ayuda de la propia página principal de la BIOS. Fi­na­l­me­n­te, sal de la BIOS con “Guardar cambios” y reinicia el equipo.

Utilizar la ad­mi­ni­s­tra­ción de discos

La ad­mi­ni­s­tra­ción de discos de Windows ofrece diversas opciones para volver a mostrar un disco duro no re­co­no­ci­do en el sistema. Las causas de que no aparezca un disco duro interno o externo pueden ser las si­guie­n­tes:

  • El disco duro no se ha iniciado.
  • El disco duro no tiene letra de unidad.
  • El disco duro no tiene sistema de archivos o este no es válido.
  • El disco duro no tiene ninguna partición.

Para so­lu­cio­nar­lo, debes abrir la ad­mi­ni­s­tra­ción de discos de Windows:

  • Haz clic derecho en el icono de Windows en la barra de tareas y, a co­n­ti­nua­ción, se­le­c­cio­na “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos”.
  • En el ex­plo­ra­dor de Windows, haz clic derecho en “Este equipo” > “Ad­mi­ni­s­trar” > “Al­ma­ce­na­mie­n­to” > “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos”.
  • En el cuadro de búsqueda, introduce: “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos” y se­le­c­cio­na “Crear y formatear pa­r­ti­cio­nes del disco duro”.

Si el disco duro no se reconoce, no se inicia o no tiene partición y, además, es posible que le falte la letra de unidad, la ad­mi­ni­s­tra­ción de discos ofrece di­fe­re­n­tes rutinas que pueden ayudarte a ge­s­tio­nar­lo. En la unidad co­rre­s­po­n­die­n­te, hay menús co­n­te­x­tua­les (ver campos 1 y 2 de la imagen) di­s­po­ni­bles a los que se accede pulsado el botón derecho del ratón. A co­n­ti­nua­ción, las opciones posibles están marcadas en negrita y las que no son posibles aparecen en gris.

En nuestro tutorial sobre las si­tua­cio­nes en las que el ordenador no reconoce el disco duro, hemos re­co­pi­la­do una serie de consejos para iniciar, realizar pa­r­ti­cio­nes, asignar letras de unidad y crear volúmenes.

Des­ha­bi­li­tar el modo de ahorro de energía

Cuando el sistema no reconoce los discos duros externos USB 3.0, es posible que se deba a que el modo de ahorro de energía está activado. Para so­lu­cio­nar este problema, es preciso hacer clic derecho en “Co­n­tro­la­do­res de bus serie universal” en el ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos de Windows y se­le­c­cio­nar “Pro­pie­da­des”.

La función de ahorro de energía que aquí se presenta se utiliza cuando la unidad de una tablet con Windows se apaga porque queda poca batería. Al desmarcar la casilla, se limitan las de­ci­sio­nes que puede tomar el sistema. En el caso de los discos duros internos del PC, la opción de co­n­fi­gu­ra­ción co­rre­s­po­n­die­n­te se encuentra en “Panel de control” > “Opciones de energía” > “Cambiar co­n­fi­gu­ra­ción de ahorro de energía (se­le­c­cio­nar plan de energía actual)” > “Cambiar la co­n­fi­gu­ra­ción avanzada de energía” > “Co­n­fi­gu­ra­ción de USB”.

Ataque de virus

También es posible que algún virus o software malicioso que se haya colado en el sistema sea la causa de que el disco duro no aparezca. Si esto sucede, la única opción es escanear el ordenador con un software de seguridad que, en el mejor de los casos, repare el daño al momento. A co­n­ti­nua­ción, comprueba si el problema persiste. Al conectar di­s­po­si­ti­vos de al­ma­ce­na­mie­n­to externos al sistema, los programas antivirus actuales suelen solicitar permiso para comprobar la ausencia de virus y programas ma­li­cio­sos en los discos. Tomando esta medida puedes prevenir que se infiltre software dañino en el sistema y ahorrarte problemas po­s­te­rio­res.

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