Muchas personas utilizan di­s­po­si­ti­vos ele­c­tró­ni­cos como PC, po­r­tá­ti­les, sma­r­t­pho­nes y tablets todos los días, de modo que siempre están empleando algún sistema operativo. Sin embargo, muy pocos usuarios saben para qué sirve este software realmente y por qué está instalado en todos estos di­s­po­si­ti­vos. Si bien los or­de­na­do­res po­r­tá­ti­les y de es­cri­to­rio incluyen pri­n­ci­pa­l­me­n­te Windows, macOS o Linux, la mayoría de los di­s­po­si­ti­vos móviles funcionan con iOS o Android. Aunque todos estos sistemas ope­ra­ti­vos difieren en muchos aspectos, su es­tru­c­tu­ra y funciones son bá­si­ca­me­n­te las mismas.

¿Para qué sirven los sistemas ope­ra­ti­vos?

Cuando enciendes un ordenador portátil, lo primero que ves es cómo se inicia el sistema operativo, es decir, Windows, Linux o macOS, de­pe­n­die­n­do del que tengas instalado. Solo cuando este sistema tan im­po­r­ta­n­te para el fu­n­cio­na­mie­n­to del di­s­po­si­ti­vo se ha cargado, puedes empezar a ejecutar programas, co­ne­c­tar­te a Internet o abrir archivos. Sin embargo, el sistema operativo no se encarga de arrancar el di­s­po­si­ti­vo, sino que va precedido por la BIOS, el firmware re­s­po­n­sa­ble del proceso de inicio real.

Las ca­pa­ci­da­des de la BIOS son muy ru­di­me­n­ta­rias y están re­la­cio­na­das pri­n­ci­pa­l­me­n­te con el proceso de arranque. Este elemento se encarga de iniciar el propio sistema operativo, que, a co­n­ti­nua­ción, se hace cargo de gestionar todo el ordenador. Gran parte de este proceso tiene lugar en segundo plano. Windows y el resto de sistemas ope­ra­ti­vos también actúan como in­te­r­fa­ces entre el usuario y el ordenador: estos completos programas permiten co­n­fi­gu­rar los di­s­po­si­ti­vos, instalar y des­in­s­ta­lar programas o ejecutar software.

Hecho

Los sistemas ope­ra­ti­vos no solo se en­cue­n­tran en los di­s­po­si­ti­vos más populares, como los sma­r­t­pho­nes y las tablets. En principio, casi todos los di­s­po­si­ti­vos digitales complejos tienen un sistema operativo que, por lo general, se ejecuta en segundo plano.

Hoy en día, la mayoría de los sistemas ope­ra­ti­vos cuentan con una interfaz gráfica y están diseñados para facilitar su uso. El objetivo es que el usuario pueda acceder a las funciones más im­po­r­ta­n­tes con solo unos clics del ratón y navegar por los menús de la forma más intuitiva posible. Sin embargo, este no siempre fue el caso. En los albores de la in­fo­r­má­ti­ca, cuando los or­de­na­do­res se uti­li­za­ban con fines cie­n­tí­fi­cos y militares, no existía ningún sistema operativo en absoluto. Por aquel entonces, todo se hacía di­re­c­ta­me­n­te en la propia máquina y aún no había ninguna interfaz. No obstante, cuando empezaron a aparecer los primeros PC, es decir, or­de­na­do­res que ya no tenían el tamaño de un armario, los sistemas ope­ra­ti­vos se co­n­vi­r­tie­ron en un estándar.

Los primeros sistemas ope­ra­ti­vos aún no tenían una interfaz gráfica de usuario, sino que se trabajaba con una línea de comandos que aún se encuentra en la Po­we­r­She­ll de Windows. Para cada acción, ya sea abrir un archivo, navegar por la es­tru­c­tu­ra de carpetas o ejecutar un programa, se debía conocer e in­tro­du­cir el comando correcto. Con el tiempo, a medida que los or­de­na­do­res también se empezaron a emplear para uso doméstico, se es­ta­ble­cie­ron in­te­r­fa­ces de usuario más sencillas, obra de las empresas Microsoft (con Windows) y Apple (con macOS).

Funciones de un sistema operativo

El sistema operativo es el núcleo de un ordenador: sin este software complejo, el resto de programas no pueden funcionar. Las tareas de las que se encarga son de lo más diversas. Algunas se ejecutan co­m­ple­ta­me­n­te en segundo plano, y muchas ocurren en paralelo.

Gestión del hardware

Esta función, una de las más im­po­r­ta­n­tes del sistema operativo, suele quedar en segundo plano, es decir, que se oculta al usuario. El programa gestiona todo el hardware, tanto de entrada como de salida. Para ello, utiliza co­n­tro­la­do­res pro­po­r­cio­na­dos por los fa­bri­ca­n­tes del hardware, que le sirven para recibir y reenviar los comandos de los di­s­po­si­ti­vos, así como para tra­n­s­fe­rir sus propios comandos al hardware. Así es como funcionan el teclado, el ratón, la pantalla, el disco duro, la tarjeta gráfica y todos los demás co­m­po­ne­n­tes de un ordenador.

Gestión del software

Por lo general, cuando te bajas algún programa de Internet, puedes elegir entre varias versiones para los di­fe­re­n­tes sistemas ope­ra­ti­vos en la página de descarga, lo que demuestra hasta qué punto la pro­gra­ma­ción de las apli­ca­cio­nes está re­la­cio­na­da con las es­pe­ci­fi­ca­cio­nes del sistema operativo. Los sistemas de base de los or­de­na­do­res tienen in­te­r­fa­ces que regulan la co­mu­ni­ca­ción con todas las apli­ca­cio­nes. De esta manera, es posible asi­g­nar­les memoria, pe­r­mi­ti­r­les utilizar los recursos del pro­ce­sa­dor o ejecutar las acciones efe­c­tua­das con el teclado y el ratón.

Gestión de archivos

Si has redactado un documento, puedes im­pri­mi­r­lo (para lo cual el programa pasa la orden al sistema operativo, que a su vez la pasa a la impresora) o puedes guardarlo como archivo en una carpeta. El hecho de poder trabajar con una es­tru­c­tu­ra de carpetas solo es posible gracias al sistema operativo, ya que en el propio disco duro no existe ese orden.

Ad­mi­ni­s­tra­ción de derechos

En ciertas si­tua­cio­nes, por ejemplo, en el ámbito em­pre­sa­rial, varias personas trabajan con un mismo di­s­po­si­ti­vo. Sin embargo, no todas deberían poder co­n­fi­gu­rar el sistema. Por lo tanto, los sistemas ope­ra­ti­vos modernos permiten crear di­fe­re­n­tes usuarios y oto­r­gar­les derechos in­di­vi­dua­l­me­n­te. Además, cada cuenta puede pro­te­ge­r­se con una co­n­tra­se­ña.

Orie­n­ta­ción al usuario

Todo el mundo debería poder utilizar un ordenador sin ningún problema, hasta las personas sin muchos co­no­ci­mie­n­tos de in­fo­r­má­ti­ca. Por lo tanto, es im­po­r­ta­n­te que el sistema operativo facilite las funciones y opciones lo máximo posible. También los aspectos más im­po­r­ta­n­tes deberían ser fáciles de utilizar para el usuario básico, aunque muchos sistemas ope­ra­ti­vos (es­pe­cia­l­me­n­te los de PC) ofrezcan opciones adi­cio­na­les para los pro­fe­sio­na­les.

Funciones de red

Como el sistema operativo gestiona el hardware, también es re­s­po­n­sa­ble de la tarjeta de red y, por lo tanto, de la conexión a Internet y otras redes. Por lo general, es posible co­n­fi­gu­rar el ordenador como un nodo de red a través del sistema operativo y, por ejemplo, asignarle una dirección IP concreta. En la co­n­fi­gu­ra­ción, también puedes in­tro­du­cir las es­pe­ci­fi­ca­cio­nes de la LAN y otras subredes para que el equipo pueda co­ne­c­tar­se a otros or­de­na­do­res. La co­n­fi­gu­ra­ción de red también permite es­ta­ble­cer in­di­vi­dua­l­me­n­te el servidor DNS.

Medidas de seguridad

Tra­di­cio­na­l­me­n­te, la seguridad no es una tarea propia del sistema operativo, aunque también puede sumarse a sus funciones mediante un software adicional. Como los or­de­na­do­res co­n­s­ta­n­te­me­n­te co­ne­c­ta­dos a Internet están expuestos a peligros, los sistemas ope­ra­ti­vos también han im­ple­me­n­ta­do sus propias medidas de seguridad. Por ejemplo, Windows ya lleva in­co­r­po­ra­do un firewall y un antivirus.

Es­tru­c­tu­ra de un sistema operativo

El sistema operativo media entre el hardware y el resto del software. Para que los pro­ce­di­mie­n­tos de gestión funcionen, el sistema operativo presenta una es­tru­c­tu­ra li­ge­ra­me­n­te distinta a la mayoría de programas. Podríamos decir que está formado por di­fe­re­n­tes capas. El núcleo, su elemento más im­po­r­ta­n­te, se encuentra en la capa inferior, la más alejada de la interfaz de usuario. Por lo tanto, este programa también se carga primero. El núcleo es la interfaz que está en contacto directo con el hardware, ini­ciá­n­do­lo y tra­n­s­mi­tié­n­do­le los comandos de los programas que se ejecutan.

El resto de capas se su­pe­r­po­nen una encima de otra sobre el núcleo del sistema operativo, di­s­ta­n­ciá­n­do­se cada vez más de la in­ter­ac­ción con el hardware. Cada nivel solo se comunica con el que está por encima o por debajo. Fi­na­l­me­n­te, la última capa es la interfaz de usuario ―que, en estos términos, sería el nivel en que el propio usuario se comunica con el software. Si el usuario realiza una acción, el comando se envía a través de las distintas capas hasta llegar al lugar correcto ―por ejemplo, el pro­ce­sa­dor.

Di­fe­re­n­tes sistemas ope­ra­ti­vos

Los sistemas ope­ra­ti­vos pueden cla­si­fi­car­se desde di­fe­re­n­tes puntos de vista. Por ejemplo, existe una di­s­ti­n­ción obvia entre los sistemas ope­ra­ti­vos para di­s­po­si­ti­vos móviles y para or­de­na­do­res de es­cri­to­rio y po­r­tá­ti­les. Por otra parte, también pueden cla­si­fi­car­se sobre la base del software su­b­ya­ce­n­te: por lo general, se distingue entre los sistemas basados ​​en Unix (como macOS y Linux) y los sistemas ope­ra­ti­vos similares a VMS, como las versiones más recientes de Windows. Las versiones an­te­rio­res de Windows se basan en DOS. Además, hay sistemas ope­ra­ti­vos diseñados es­pe­cia­l­me­n­te para se­r­vi­do­res. Los sistemas ope­ra­ti­vos más conocidos y ex­te­n­di­dos son Windows, macOS, iOS, Android y las diversas di­s­tri­bu­cio­nes de Linux.

Windows

Pro­ba­ble­me­n­te sea el sistema operativo más famoso del mercado y, con sus más de treinta años, uno de los más antiguos: seguro que casi todo el mundo ha trabajado con algún ordenador con Windows, debido pri­n­ci­pa­l­me­n­te al hecho de que muchos de los or­de­na­do­res que se co­me­r­cia­li­zan ya llevan instalado el producto de Microsoft. A in­te­r­va­los regulares, se publica una nueva versión de este sistema operativo. La más actual es Windows 10 y, a pesar de lo que pueda parecer, no se trata de la décima, porque el recuento se ha ido cambiando una y otra vez.

Hecho

Microsoft también ha de­sa­rro­lla­do algunos sistemas ope­ra­ti­vos móviles que, hasta ahora, no han tenido mucho éxito en el mercado. Por ello, la última versión (Windows 10 Mobile) ya no se está de­sa­rro­lla­n­do.

macOS

La empresa de in­fo­r­má­ti­ca Apple también lanzó su primer sistema operativo a la vez que Microsoft. Por aquel entonces, el sistema operativo de la serie Macintosh se conocía si­m­ple­me­n­te como System y, desde el principio, se hizo famoso por su interfaz gráfica de usuario. Con el tiempo, Apple empezó a co­me­r­cia­li­zar el software System bajo el nombre de Mac OS X y, después, pasó a llamarlo macOS ―ada­p­tá­n­do­lo a la no­me­n­cla­tu­ra de iOS, su sistema operativo móvil. Una de las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas es­pe­cia­les de macOS es que se utiliza casi ex­clu­si­va­me­n­te en el hardware de Apple.

Linux

La al­te­r­na­ti­va más conocida a los dos grandes productos de Microsoft y Apple es Linux. Aunque muchos usuarios nunca han utilizado este sistema operativo, la mayoría ha oído hablar de él y lo ha eti­que­ta­do equi­vo­ca­da­me­n­te como un equi­va­le­n­te más co­m­pli­ca­do de Windows. De hecho, Linux en sí mismo es solamente el núcleo, que se integra en di­fe­re­n­tes di­s­tri­bu­cio­nes. Entre las más conocidas se incluyen Ubuntu, Debian, openSUSE, Fedora o CentOS.

Hecho

Muchas di­s­tri­bu­cio­nes de Linux son de código abierto, están siendo de­sa­rro­lla­das por una comunidad de usuarios motivados y están di­s­po­ni­bles de forma gratuita.

iOS

El iPhone de Apple es uno de los sma­r­t­pho­nes con más éxito del mercado y, por lo tanto, ha extendido el sistema operativo móvil iOS por todo el mundo. Este sistema operativo viene instalado en todos los sma­r­t­pho­nes de Apple y sigue el mismo enfoque que macOS: el de permitir que los usuarios puedan navegar por los distintos menús y programas lo más fá­ci­l­me­n­te posible. Sin embargo, todo lo que se gana en términos de usa­bi­li­dad, se pierde en libertad, porque es bien sabido que iOS de Apple no ofrece casi ninguna opción de co­n­fi­gu­ra­ción in­di­vi­dual.

Hecho

Hasta 2019, también iPad, la tablet de Apple, llevaba instalado iOS, pero, en la ac­tua­li­dad, cuenta con su propio sistema operativo, llamado iPadOS. Por su parte, iPod Touch, el re­pro­du­c­tor mu­l­ti­me­dia móvil de la empresa es­ta­dou­ni­de­n­se, sigue in­clu­ye­n­do iOS.

Android

El otro pro­ta­go­ni­s­ta del sector de los sistemas ope­ra­ti­vos móviles es Android, un producto de­sa­rro­lla­do sobre todo por Google. Está tomando un camino co­m­ple­ta­me­n­te diferente al de Apple, su principal co­m­pe­ti­dor. Android está di­s­po­ni­ble como software gratuito y, por lo tanto, ofrece muchas opciones de pe­r­so­na­li­za­ción y no se limita a un solo fa­bri­ca­n­te de di­s­po­si­ti­vos. Casi todos los sma­r­t­pho­nes que no son de Apple llevan instalado Android a día de hoy.

Hecho

Los fa­bri­ca­n­tes de di­s­po­si­ti­vos suelen adaptar Android a su propio concepto, por lo que las opciones de co­n­fi­gu­ra­ción pueden diferir si­g­ni­fi­ca­ti­va­me­n­te de un sma­r­t­pho­ne a otro.

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