Cuando accedes a una dirección IP, no­r­ma­l­me­n­te lo haces para es­ta­ble­cer conexión con otro ordenador en Internet. Sin embargo, si in­tro­du­ces la dirección IP 127.0.0.1, en realidad te estás co­mu­ni­ca­n­do con el localhost, es decir, con tu propio ordenador. Entonces, ¿qué sentido tiene hablar con uno mismo en el entorno digital? ¿Para qué sirve exac­ta­me­n­te localhost y cómo funciona el loopback?

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¿Qué es exac­ta­me­n­te el localhost?

Explicado de forma sencilla, el localhost es tu propio equipo. Cuando accedes a localhost, tu ordenador se comunica consigo mismo. Sin embargo, esta ex­pli­ca­ción es solo una si­m­pli­fi­ca­ción. En realidad, localhost no se refiere di­re­c­ta­me­n­te al hardware de tu PC. Suele tener una dirección IP local, como 192.168.0.1, mientras que la dirección pública que usas para navegar por Internet es distinta y la asigna tu proveedor de Internet.

Se habla de localhost cuando utilizas un servidor que se ejecuta en tu propio equipo. Por tanto, el término se emplea úni­ca­me­n­te en el contexto de redes. “Localhost” designa tanto al servidor virtual como a su nombre de dominio. Igual que sucede con .test, .example o .invalid, el dominio .localhost es un dominio de nivel superior reservado para do­cu­me­n­ta­ción y pruebas.

Cuando intentas acceder a localhost en el navegador es­cri­bie­n­do http://localhost, se genera un bucle de retorno (loopback): la solicitud no se envía a Internet a través del router, sino que permanece en tu propio sistema. En este caso, localhost utiliza la dirección IP 127.0.0.1, que apunta al servidor de tu propio ordenador.

Imagen: Localhost (127.0.0.1)
Diagrama de co­mu­ni­ca­ción con localhost
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127.0.0.1: ¿cómo funciona el loopback?

Dentro de una red, las di­re­c­cio­nes IP permiten que los di­fe­re­n­tes di­s­po­si­ti­vos se co­mu­ni­quen entre sí. Cada uno de ellos cuenta con su propia dirección. Los paquetes de datos que se envían mediante el protocolo TCP/IP llegan al destino correcto gracias a este sistema.

El par de pro­to­co­los Tra­n­s­mi­s­sion Control Protocol (TCP) e Internet Protocol (IP o protocolo IP) co­n­s­ti­tu­ye uno de los pilares fu­n­da­me­n­ta­les de Internet. Sin embargo, más allá de la red global, TCP/IP también se utiliza en redes locales. El protocolo IP se encarga, durante la tra­n­s­mi­sión, de que sea posible dirigir los datos a los distintos pa­r­ti­ci­pa­n­tes de una red mediante la dirección IP y la máscara de subred.

Nota

La asi­g­na­ción de di­re­c­cio­nes IP públicas (aquellas ac­ce­si­bles desde Internet) está regulada por una or­ga­ni­za­ción in­te­r­na­cio­nal: la Internet Co­r­po­ra­tion for Assigned Names and Numbers (ICANN). La ICANN también ad­mi­ni­s­tra el Sistema de Nombres de Dominio (DNS). No obstante, existen ciertos rangos de di­re­c­cio­nes re­se­r­va­dos para usos es­pe­cí­fi­cos, como el bloque que va de 127.0.0.0 a 127.255.255.255.

Hasta los años noventa, las di­re­c­cio­nes IP de Internet se dividían en distintas clases. La primera, la Clase A, comenzaba con 0.0.0.0 (una dirección también reservada) y terminaba con 127.255.255.255. Por ello, el número 127, último bloque de la red de Clase A, pro­ba­ble­me­n­te fue elegido para el loopback.

Dentro de este rango de di­re­c­cio­nes se puede co­n­fi­gu­rar una red local (localnet). Lo pa­r­ti­cu­lar de este bloque no es solo que esté reservado por la ICANN, sino también que sus di­re­c­cio­nes IP no se asignan de forma exclusiva, como suele ser habitual. ¿Cómo funciona entonces? No­r­ma­l­me­n­te, cuando in­tro­du­ces una dirección IP o un nombre de dominio en tu navegador, el router envía la solicitud a Internet para que llegue al servidor co­rre­s­po­n­die­n­te. Sin embargo, en el caso de 127.0.0.1, la situación es diferente: las so­li­ci­tu­des no salen a Internet, sino que se quedan en tu propio sistema. El protocolo TCP/IP ide­n­ti­fi­ca el primer bloque (127) y reconoce que se trata de una re­fe­re­n­cia al propio sistema. Por eso se activa el loopback, es decir, la co­mu­ni­ca­ción interna dentro de tu propio equipo a través del localhost.

Hecho

En IPv6, la dirección ::1 está reservada para loopback.

Para que el re­di­re­c­cio­na­mie­n­to hacia el propio ordenador funcione, el sistema crea un di­s­po­si­ti­vo de loopback, que actúa como una interfaz de red virtual. Esta interfaz está im­ple­me­n­ta­da co­m­ple­ta­me­n­te por el sistema operativo. En los sistemas Unix, se denomina “lo” o “lo0” y puede vi­sua­li­zar­se mediante el comando ifconfig. En Windows, el comando equi­va­le­n­te es ipconfig.

Hecho

Si analizas la te­c­no­lo­gía in­de­pe­n­die­n­te­me­n­te del localhost, el concepto de loopback también puede aplicarse de manera análoga: en la te­c­no­lo­gía de co­mu­ni­ca­cio­nes, se emplean circuitos de retorno para comprobar si la ruta de la señal y la recepción funcionan co­rre­c­ta­me­n­te.

¿Para qué se utiliza localhost?

Los de­sa­rro­lla­do­res utilizan localhost para probar programas y apli­ca­cio­nes web. Los ad­mi­ni­s­tra­do­res de redes también pueden usar el bucle de loopback para comprobar las co­ne­xio­nes de red. Otro uso práctico del localhost se encuentra en el archivo hosts, donde el loopback puede usarse para bloquear páginas web ma­li­cio­sas.

Nota

En los entornos de de­sa­rro­llo modernos basados en la nube, se trabaja cada vez menos con se­r­vi­do­res locales. En su lugar, se utilizan máquinas virtuales o co­n­te­ne­do­res que se ejecutan en la nube. En estos casos, el uso clásico de localhost (127.0.0.1) para simular co­ne­xio­nes de red puede resultar menos relevante.

Pro­pó­si­tos de prueba

Localhost se utiliza pri­n­ci­pa­l­me­n­te en entornos de se­r­vi­do­res web y en la pro­gra­ma­ción de apli­ca­cio­nes que necesitan co­mu­ni­car­se a través de Internet. Durante el de­sa­rro­llo, es im­po­r­ta­n­te comprobar si la apli­ca­ción funciona co­rre­c­ta­me­n­te en una conexión real. Algunas funciones solo se ejecutan co­rre­c­ta­me­n­te cuando los archivos co­rre­s­po­n­die­n­tes están di­s­po­ni­bles en un entorno similar a Internet.

Por ejemplo, no es lo mismo abrir un documento HTML di­re­c­ta­me­n­te en tu ordenador que cargarlo en un servidor para acceder a localhost. Sin embargo, publicar un producto sin terminar no es re­co­me­n­da­ble. Para estos casos, los de­sa­rro­lla­do­res utilizan el loopback, que les permite simular una conexión de red sin salir del propio sistema: la co­mu­ni­ca­ción permanece ín­te­gra­me­n­te en el propio sistema.

Otra ventaja del uso del localhost para pruebas es la velocidad. Mientras que una solicitud enviada a través de Internet puede tardar más de 100 mi­li­se­gu­n­dos, un ping al localhost no debería superar un mi­li­se­gu­n­do. Además, esta técnica permite comprobar si el protocolo de Internet está co­rre­c­ta­me­n­te im­ple­me­n­ta­do. Puedes probarlo tú mismo abriendo el símbolo del sistema (en Windows) o la terminal (en Unix o macOS) y eje­cu­ta­n­do el comando ping. Este se puede enviar tanto al dominio “localhost” como di­re­c­ta­me­n­te a la dirección IP:

ping localhost
ping 127.0.0.1
bash

Si quieres co­n­fi­gu­rar un servidor de pruebas en tu propio PC y dirigirlo mediante localhost, basta con instalar un software adecuado. En general, puedes ejecutar cualquier servidor web habitual en tu ordenador, aunque también existen he­rra­mie­n­tas es­pe­cí­fi­cas para este propósito, como el conjunto de software XAMPP.

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Bloqueo de páginas web

Localhost también desempeña un papel im­po­r­ta­n­te en el archivo hosts. Este archivo es, en esencia, un precursor del Sistema de Nombres de Dominio (DNS), y permite asignar di­re­c­cio­nes IP a los dominios co­rre­s­po­n­die­n­tes. Cuando in­tro­du­ces la dirección de una página web en el navegador, el dominio debe tra­du­ci­r­se a una dirección IP. En el pasado, esta tarea la realizaba el archivo hosts. Hoy en día se utiliza no­r­ma­l­me­n­te el DNS global, aunque el archivo sigue estando presente en la mayoría de los sistemas ope­ra­ti­vos. En Windows, se encuentra en \system32\drivers\etc\hosts, y en macOS y otros sistemas Unix, en /etc/hosts.

Si no has realizado cambios en el archivo, pro­ba­ble­me­n­te solo en­co­n­tra­rás dos entradas:

127.0.0.1	localhost
::1			localhost
txt

De este modo, se garantiza que la re­so­lu­ción de nombres para localhost no tenga que rea­li­zar­se a través de Internet. Sin embargo, el archivo también puede usarse para bloquear de­te­r­mi­na­das páginas web. Para ello, basta con añadir la página que quieras bloquear y asignarle la dirección IP 127.0.0.1. Si tú (o, por ejemplo, un script malicioso) intentas acceder a esa página, el navegador co­n­su­l­ta­rá primero el archivo hosts y en­co­n­tra­rá la entrada allí. También es posible utilizar la dirección 0.0.0.0 para el mismo propósito.

En ese caso, el navegador intentará acceder al documento co­rre­s­po­n­die­n­te (la página web) en el servidor bajo 127.0.0.1, pero lo más probable es que no lo encuentre, ya que el archivo so­li­ci­ta­do no existe en tu sistema. No obstante, si tienes co­n­fi­gu­ra­do un servidor de pruebas propio, el navegador podría encontrar un archivo como home.html, aunque sería uno tuyo. Si no tienes un servidor de pruebas, en lugar de la página so­li­ci­ta­da aparecerá un mensaje de error. Esta técnica también puede uti­li­zar­se para bloquear anuncios pu­bli­ci­ta­rios en todo el sistema. Para evitar tener que añadir cada entrada ma­nua­l­me­n­te, es posible encontrar en Internet archivos hosts completos y ac­tua­li­za­dos con re­gu­la­ri­dad.

Nota

El archivo hosts puede influir co­n­si­de­ra­ble­me­n­te en tu seguridad al navegar por Internet. Aunque resulta útil para bloquear páginas web ma­li­cio­sas, también puede ser ma­ni­pu­la­do por de­li­n­cue­n­tes para añadir entradas frau­du­le­n­tas. Por eso, debes ase­gu­rar­te de no importar registros desde otras páginas sin co­m­pro­bar­las y de que ningún malware realice cambios en el archivo sin tu co­no­ci­mie­n­to.

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