Es de saber que un ordenador se calienta rá­pi­da­me­n­te debido a la gran cantidad de cálculos que realiza la CPU. Si te interesa saber la te­m­pe­ra­tu­ra exacta de tu CPU, puedes ave­ri­guar­lo fá­ci­l­me­n­te. La te­m­pe­ra­tu­ra más si­g­ni­fi­ca­ti­va de la CPU se mide en los núcleos in­di­vi­dua­les del pro­ce­sa­dor.

Ver la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU: in­s­tru­c­cio­nes paso a paso

La in­fo­r­ma­ción sobre el modelo y el re­n­di­mie­n­to co­n­s­ti­tu­yen la base para evaluar la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU. Para de­te­r­mi­nar­la, hay di­fe­re­n­tes he­rra­mie­n­tas di­s­po­ni­ble. Pero cabe señalar que Windows, por ejemplo, no pro­po­r­cio­na esta in­fo­r­ma­ción. Solo existe la po­si­bi­li­dad de comprobar el uso de la CPU así como el tra­n­s­cu­r­so de los últimos 60 segundos para controlar qué parte tienen los programas y procesos en ejecución en esta carga a través del ad­mi­ni­s­tra­dor de tareas de Windows o con el comando “top” en Linux.

Consejo

Si no estás seguro de qué modelo de pro­ce­sa­dor está instalado en tu ordenador, puedes averiguar toda la in­fo­r­ma­ción necesaria con la Freeware CPU-Z. Esta he­rra­mie­n­ta no solo indica el fa­bri­ca­n­te y el tipo de pro­ce­sa­dor, sino que también ofrece in­fo­r­ma­ción sobre otras ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas, como el número de núcleos, la fre­cue­n­cia de ciclos, el voltaje, etc.

Si quieres acceder a los sensores de tu CPU para ver la te­m­pe­ra­tu­ra, debes instalar programas adi­cio­na­les. Core Temp y HWMonitor son, por ejemplo, los programas más conocidos. Aquellos que no quieran instalar programas adi­cio­na­les pueden ver la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU en la BIOS. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los valores indicados son más altos que en el fu­n­cio­na­mie­n­to de Windows o Linux. Esto se debe a que el consumo de energía no se regula hacia abajo en la BIOS.

Mostrar la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU con Core Temp

Core Temp es una apli­ca­ción popular para ver la te­m­pe­ra­tu­ra de tu CPU. A co­n­ti­nua­ción, te mostramos paso a paso cómo averiguar la te­m­pe­ra­tu­ra de tu pro­ce­sa­dor con Core Temp.

Paso 1. Instalar Core Temp

En primer lugar, debes descargar Core Temp. Solo tienes que clicar en el enlace que aparece en la página oficial de Core Temp. Después de descargar la apli­ca­ción, se abre el installer. Sigue las in­s­tru­c­cio­nes e inicia el programa.

Paso 2. Leer la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU

Core Temp muestra la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU en "Te­m­pe­ra­tu­re Readings" para cada núcleo del pro­ce­sa­dor de forma in­di­vi­dual.

En la columna "Min." puedes ver el mínimo y en la columna "Max." los valores máximos que se midieron en el intervalo de tiempo actual. El signo de ex­cla­ma­ción que aparece junto a un valor significa que la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU estuvo en el rango crítico al menos una vez durante el intervalo evaluado.

Mostrar la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU con HWMonitor

El programa HWMonitor es una he­rra­mie­n­ta popular para ver diversas es­ta­dí­s­ti­cas de hardware del ordenador, como por ejemplo la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU.

Paso 1. Instalar HWMonitor

En primer lugar, debes descargar HWMonitor. Para ello, solo tienes que clicar en el enlace que aparece en la página oficial de CPUID. A co­n­ti­nua­ción, sigue las in­s­tru­c­cio­nes del asistente de in­s­ta­la­ción para completar el proceso de in­s­ta­la­ción.

Paso 2. Vi­sua­li­zar la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU

Con la he­rra­mie­n­ta HWMonitor, puedes ver la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU para cada núcleo del pro­ce­sa­dor en las entradas "Te­m­pe­ra­tu­res" > "Cores". Junto al valor actual, muestra el valor mínimo y los valores máximos del intervalo actual, así como Core Temp.

En cuanto un valor alcanza o supera un límite crítico, el valor co­rre­s­po­n­die­n­te se muestra en rojo. De esta manera puedes ver de un vistazo si la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU es demasiado alta.

¿Cuál es la te­m­pe­ra­tu­ra normal de la CPU?

Para poder estimar si la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU es normal o no, en primer lugar, hay que conocer su margen de to­le­ra­n­cia, es decir, su rango de valores normales. Esto no es una tarea fácil, ya que el margen no solo depende de co­n­di­cio­nes externas como la ubicación del ordenador o la te­m­pe­ra­tu­ra ambiente, sino también del tipo concreto de pro­ce­sa­dor. Por esta razón, los si­guie­n­tes valores solo se co­n­si­de­ran como puntos de re­fe­re­n­cia:

  • Uso reducido del pro­ce­sa­dor (fu­n­cio­na­mie­n­to normal): entre 30°C y 50 °C.
  • Uso elevado por programas de alto re­n­di­mie­n­to: hasta 95 °C.
  • No se deberían superar nunca los 100 °C, como te­m­pe­ra­tu­ra máxima.

Como se puede ver, los pro­ce­sa­do­res pueden soportar te­m­pe­ra­tu­ras muy altas: incluso el límite de 100 °C puede superarse durante períodos cortos de tiempo (los nuevos pro­ce­sa­do­res soportan hasta 103 °C) sin que la CPU sufra daños.

Sin embargo, los valores cercanos al límite acortan la vida útil del pro­ce­sa­dor, ya que los co­m­po­ne­n­tes que lo integran son muy sensibles al calor. Este riesgo puede sonar alarmante, pero no lo es en absoluto para el usuario medio, ya que el ordenador (o la CPU) suele re­em­pla­zar­se antes de que esto ocurra por un modelo más potente, con el fin de cumplir los re­qui­si­tos de nuevos programas.

¿Se puede reducir la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU?

Si eres el tipo de usuario habitual de un ordenador estándar, este tema no debería preo­cu­par­te, ya que los sistemas ope­ra­ti­vos en general regulan la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU au­to­má­ti­ca­me­n­te. Si alcanza los valores críticos definidos por el fa­bri­ca­n­te, se ralentiza la CPU, de manera que se reduce la fre­cue­n­cia de ciclos y, por lo tanto, se produce menos calor hasta que la te­m­pe­ra­tu­ra vuelva al rango normal.

Sin embargo, la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU puede ser más alta de lo necesario si los ve­n­ti­la­do­res están sucios. Por lo tanto, hay que limpiar los ve­n­ti­la­do­res con re­gu­la­ri­dad.

La situación es diferente si se ha hecho un ove­r­clo­c­ki­ng a la CPU para mejorar su capacidad de pro­ce­sa­mie­n­to y acelerar así los procesos, como lo hacen muchos gamers para poder jugar online en las mejores co­n­di­cio­nes. En estos casos, se puede reducir la te­m­pe­ra­tu­ra a corto plazo abriendo la carcasa del ordenador o uti­li­za­n­do medios externos, como por ejemplo un ve­n­ti­la­dor. De esta manera se aumenta el efecto del ve­n­ti­la­dor integrado, que puede des­ha­ce­r­se del calor generado y hacer llegar el aire frío a los co­m­po­ne­n­tes so­bre­ca­le­n­ta­dos de forma más rápida. Estos métodos, aunque son muy útiles en ciertos momentos, no son una solución duradera. Respecto a los vi­deo­jue­gos, suele ser útil bajar la co­n­fi­gu­ra­ción gráfica para reducir la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU.

Si, en tu día a día, usas programas de alto re­n­di­mie­n­to que elevan la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU, te co­n­ve­n­dría más usar programas concretos para regular la velocidad del ve­n­ti­la­dor integrado y poder adaptarla ma­nua­l­me­n­te.

Otra opción aún más eficiente sería montar un llamado sistema de re­fri­ge­ra­ción activo (por ejemplo, con agua). Antes de escoger cua­l­quie­ra de las opciones, pre­gú­n­ta­te cuál de ellas se adapta mejor a las ne­ce­si­da­des de re­n­di­mie­n­to de tu CPU en concreto o, quizá, si no valdría más la pena re­em­pla­zar el pro­ce­sa­dor por uno más potente.

Por favor, ten en cuenta el aviso legal relativo a este artículo.

Ir al menú principal