“Este artículo podría gustarle.” Quizá te suene esta frase. Efe­c­ti­va­me­n­te, los sistemas de re­co­me­n­da­ción han crecido en im­po­r­ta­n­cia en los últimos años, hasta re­pre­se­n­tar hoy en día una gran opo­r­tu­ni­dad para el comercio digital, sobre todo en relación con el big data. Con la ayuda de so­fi­s­ti­ca­dos al­go­ri­t­mos y apo­yá­n­do­se en esta vo­lu­mi­no­sa base de datos sobre los usuarios, los sistemas de re­co­me­n­da­ción co­n­s­ti­tu­yen la esperanza del sector, que confía en aumentar así las co­n­ve­r­sio­nes. ¿Quién no conoce afi­r­ma­cio­nes como “Personas, que compraron este artículo, también compraron” o “Esto también podría in­te­re­sar­le”, con las que nos tro­pe­za­mos usua­l­me­n­te en nuestras compras online? Estos consejos, idea­l­me­n­te ajustados a las pre­fe­re­n­cias in­di­vi­dua­les del comprador, son el resultado de un re­n­di­mie­n­to in­fo­r­má­ti­co co­n­si­de­ra­ble y de complejos al­go­ri­t­mos. Si en el terreno del eCommerce los sistemas de re­co­me­n­da­ción ya están fi­r­me­me­n­te en­rai­za­dos, también otros sectores se be­ne­fi­cian de una te­c­no­lo­gía que no hace más que mejorar.

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Los sistemas de re­co­me­n­da­ción ex­pli­ca­dos bre­ve­me­n­te

Los sistemas de re­co­me­n­da­ción (“re­co­m­me­n­der system” o “re­co­m­me­n­da­tion system” en inglés) son, bá­si­ca­me­n­te, un sistema de software que filtra in­fo­r­ma­ción de interés para el usuario con el fin de pro­po­ne­r­le lo más ati­na­da­me­n­te posible aquel producto más adecuado a sus ne­ce­si­da­des. A partir de conductas an­te­rio­res, como las compras en una de­te­r­mi­na­da tienda, estos sistemas evalúan cuál es el grado de interés de este usuario por ciertos productos y busca, de forma au­to­má­ti­ca, productos parecidos y con una alta pro­ba­bi­li­dad de atraer su atención.

Las re­co­me­n­da­cio­nes pe­r­so­na­li­za­das en­cue­n­tran apli­ca­ción en diversos ámbitos y suelen en­co­n­trar­se en todos aquellos servicios web (tiendas web, servicios de tra­n­s­mi­sión au­dio­vi­sual online pu­bli­ca­cio­nes) que ofrecen un gran número de objetos, ya se trate de libros, ropa o películas, de los cuales solo una parte podría ser in­te­re­sa­n­te para el usuario. Las re­co­me­n­da­cio­nes serían una forma de ayudar al usuario a encontrar esas piezas de su agrado entre todas las que componen el catálogo global de artículos, ya que realizan una pre­se­le­c­ción basándose, por ejemplo, en búsquedas an­te­rio­res del usuario.

En qué nos be­ne­fi­cian los sistemas de re­co­me­n­da­ción

Re­tra­ta­das así, estas pro­pue­s­tas au­to­ma­ti­za­das si­g­ni­fi­can, sin duda, un alivio para los co­n­su­mi­do­res, porque, en lugar de tener que recorrer una lista inaca­ba­ble de ofertas poco re­le­va­n­tes hasta que en­cue­n­tran lo que buscan, les ayudan, en teoría, a desgranar lo más in­te­re­sa­n­te de lo menos in­te­re­sa­n­te. Los pro­pie­ta­rios de los sitios web, por su parte, esperan que este efecto positivo se refleje en un aumento del tráfico o de las ventas. En el eCommerce, las buenas re­co­me­n­da­cio­nes siempre conducen a carritos de la compra llenos que amplían los márgenes de ganancia.

Sin embargo, la otra cara de la moneda del mero cálculo a partir de al­go­ri­t­mos ma­te­má­ti­cos se encuentra en la falta del co­m­po­ne­n­te humano. Incluso los cálculos más refinados fracasan en conductas humanas muy básicas, lo que hace que, en ocasiones, las pro­pue­s­tas recibidas no sean del todo lo que esperaba el co­n­su­mi­dor o le hagan incluso deses­pe­rar.

Los al­go­ri­t­mos te conocen: así funciona el software de re­co­me­n­da­ción

Para que un sistema de re­co­me­n­da­ción funcione necesita una cantidad de­te­r­mi­na­da de in­fo­r­ma­ción de la que pueda partir. En función de la na­tu­ra­le­za de esta in­fo­r­ma­ción es posible di­fe­re­n­ciar entre distintos tipos de algoritmo de filtrado, entre los que se incluyen los basados en contenido (content-based), los co­la­bo­ra­ti­vos (co­lla­bo­ra­ti­ve), los sensibles al contexto y aquellos que también tienen en cuenta el factor temporal o los datos de­mo­grá­fi­cos.

Sistemas de filtrado basado en contenido

Este tipo de software filtra objetos o co­n­te­ni­dos similares a los que el co­n­su­mi­dor ya ha buscado, visto, comprado o valorado po­si­ti­va­me­n­te. Para poder es­ta­ble­cer una similitud entre objetos, el sistema realiza un análisis del contenido. Por ejemplo, en las pla­ta­fo­r­mas de re­pro­du­c­ción de música online, el software evalúa las piezas musicales ana­li­za­n­do su es­tru­c­tu­ra interna para encontrar piezas similares que podrían tener una línea de bajo parecida.

Sistemas de filtrado co­la­bo­ra­ti­vo

En los métodos de filtrado co­la­bo­ra­ti­vo, la re­co­me­n­da­ción se basa en usuarios que han hecho va­lo­ra­cio­nes se­me­ja­n­tes. Si estas han delatado un gran interés por un de­te­r­mi­na­do producto en el pasado, el sistema lo re­co­mie­n­da a otros usuarios. Aquí no es tan necesaria la in­fo­r­ma­ción sobre el artículo en sí. Es el sistema que usa Amazon, por ejemplo (filtrado co­la­bo­ra­ti­vo ítem a ítem).

Pre­di­c­ción basada en memoria o en modelo

Los sistemas co­la­bo­ra­ti­vos utilizan di­fe­re­n­tes métodos de apre­n­di­za­je, entre los cuales los de uso más frecuente son los basados en memoria (memory-based) y los basados en modelo (model-based). El primero calcula la semejanza entre usuarios u objetos a partir del volumen total de va­lo­ra­cio­nes al­ma­ce­na­das. El resultado co­n­s­ti­tu­ye la base sobre la que se podrán pro­no­s­ti­car co­m­bi­na­cio­nes usuario-objeto aún no valoradas. Los métodos basados en modelo trabajan, por el contrario, según los pri­n­ci­pios del apre­n­di­za­je au­to­má­ti­co. Con los datos como re­fe­re­n­cia, el sistema genera un modelo ma­te­má­ti­co con cuya ayuda se puede predecir el interés de un usuario por un de­te­r­mi­na­do producto.

Los sistemas de re­co­me­n­da­ción en la práctica: algunos ejemplos

Los sistemas de filtrado en­cue­n­tran apli­ca­ción hoy día en multitud de te­rri­to­rios. Los tres sectores más im­po­r­ta­n­tes son los servicios de tra­n­s­mi­sión au­dio­vi­sual en línea (Spotify, Netflix), las tiendas ele­c­tró­ni­cas más veteranas, como Amazon, y los sistemas de pu­bli­ci­dad basada en contenido.

Por qué Netflix y Spotify saben (casi siempre) lo que más te gusta

La popular pla­ta­fo­r­ma no­r­te­ame­ri­ca­na de vídeos online Netflix integra, desde pri­n­ci­pios de 2016, un nuevo sistema de re­co­me­n­da­cio­nes que ha mejorado el algoritmo que propone a cada usuario películas y series co­n­grue­n­tes con sus gustos pe­r­so­na­les. Los al­go­ri­t­mos de pe­r­so­na­li­za­ción de Netflix no toman en co­n­si­de­ra­ción aspectos de­mo­grá­fi­cos como la edad o el género, sino solamente los datos que la misma pla­ta­fo­r­ma recoge. Ya en el momento de crear la cuenta el usuario ha de revelar sus películas y series favoritas y, a medida que va co­n­su­mie­n­do material au­dio­vi­sual en la pla­ta­fo­r­ma, se va de­fi­nie­n­do su perfil. Cotejando a los usuarios a partir de sus pre­fe­re­n­cias, la pla­ta­fo­r­ma puede entonces emitir re­co­me­n­da­cio­nes más o menos precisas.

Hasta ahora, iniciar Netflix en un país diferente generaba problemas en este sentido porque carecía de una base de datos a partir de la cual poder calcular las pro­pue­s­tas. El nuevo algoritmo puesto en marcha en 2016 trabaja con grupos de co­n­su­mi­do­res tra­n­s­na­cio­na­les, aunque sigue teniendo en cuenta te­n­de­n­cias re­gio­na­les y na­cio­na­les y busca adaptarse a las pre­fe­re­n­cias cu­l­tu­ra­les y li­n­güí­s­ti­cas.

Spotify, la pla­ta­fo­r­ma para escuchar música online, utiliza las re­co­me­n­da­cio­nes pe­r­so­na­li­za­das desde hace más tiempo. Cada semana los al­go­ri­t­mos crean una lista de canciones (Mixtape o Daily Mix) que po­te­n­cia­l­me­n­te se adecua al gusto del usuario en función de lo que ya ha escuchado o marcado como favorito.

El punto de partida de estos filtros son, por un lado, las listas (playlists) de otros usuarios y, por el otro, un preciso perfil de gustos que Spotify crea para cada usuario. Para ello, este popular servicio de streaming trabaja con de­fi­ni­cio­nes muy ajustadas de los géneros musicales, a lo que se añade un software propio que analiza artículos y textos en blogs y revistas para poder cla­si­fi­car a los artistas lo más exac­ta­me­n­te posible. El sistema de re­co­me­n­da­ción de Spotify puede incluso reconocer a aquellos artistas atípicos que se escuchan a veces pero no se inscriben en el perfil, aunque no los incluye en la lista pe­r­so­na­li­za­da de canciones.

Lo que tus compras dicen de ti: las re­co­me­n­da­cio­nes en Amazon y cía.

En el negocio digital los sistemas de filtrado re­pre­se­n­tan bá­si­ca­me­n­te la venta cruzada más clásica, en la cual se presentan artículos co­m­ple­me­n­ta­rios o se­me­ja­n­tes entre sí a los co­n­su­mi­do­res. Pionera en este tipo de re­co­me­n­da­cio­nes es la tienda Amazon, que, en calidad de líder del sector del eCommerce, dispone de un re­po­si­to­rio enorme de datos generados por los usuarios. Muy pronto, el gigante digital descubrió que con las pro­pue­s­tas adecuadas los carritos de la compra de los clientes se llenaban más rá­pi­da­me­n­te. Hoy en día, a lo largo del proceso de compra, el usuario se encuentra diversos tipos de re­co­me­n­da­cio­nes:

  • “Los clientes que compraron este producto también compraron”
  • “¿Qué otros productos compran los clientes tras ver este producto?”
  • “Productos que has visto re­cie­n­te­me­n­te y re­co­me­n­da­cio­nes de­s­ta­ca­das. Inspirado por tu historial de na­ve­ga­ción”
  • “Los clientes también vieron estos productos di­s­po­ni­bles”

Cuando nadie se lo esperaba, a pri­n­ci­pios de 2017, Amazon ya liberó su software de apre­n­di­za­je profundo (en inglés, Deep learning) DSSTNE, siglas de Deep Scalable Sparse Tensor Network Engine (pro­nu­n­cia­do “Destiny”), que co­n­s­ti­tu­ye el fu­n­da­me­n­to del sistema de re­co­me­n­da­cio­nes en Amazon, pe­r­mi­tie­n­do así que el software sea mejorado por de­sa­rro­lla­do­res en todo el mundo. En general, la tendencia en el eCommerce es ir hacia sistemas de re­co­me­n­da­ción cada vez más pe­r­so­na­li­za­dos. Cada vez hay más empresas que apuestan por una pe­r­so­na­li­za­ción que vaya más allá de la re­co­me­n­da­ción del “artículo más popular” y que es el resultado de la co­m­bi­na­ción de diversas es­tra­te­gias que tienen en cuenta los intereses, los artículos más populares y otros factores como su di­s­po­ni­bi­li­dad y los cambios en el precio.

Pu­bli­ci­dad re­co­me­n­da­da: enlaces pa­tro­ci­na­dos con Outbrain y Plista

Lo que funciona en Netflix con películas y series y en Amazon con cámaras digitales y libros también es un principio muy rentable en el sector de la pu­bli­ci­dad nativa. Quien hoy en día lea revistas online conoce ex­pre­sio­nes del tipo “Esto también podría in­te­re­sar­le” o “Artículos re­co­me­n­da­dos”, seguidas por un listado de co­n­te­ni­dos de páginas externas. La te­c­no­lo­gía de las re­co­me­n­da­cio­nes está aquí al servicio de las es­tra­te­gias de pu­bli­ci­dad nativa. Los pro­vee­do­res más conocidos de pu­bli­ci­dad nativa son Outbrain  y, en menor medida, la alemana Plista.

Outbrain ha alcanzado más de 500 millones de usuarios en todo el mundo y en su página web se jacta de contar con oficinas en 11 países y clientes di­s­tri­bui­dos por todo el globo. Entre sus editores se incluyen medios de co­mu­ni­ca­ción como ABC, El País o El Wa­shi­n­g­ton Post, entre muchos otros nombres de primer nivel. La oferta Outbrain Amplify aspira a alcanzar a otro público objetivo, el de las Pymes, y mo­ti­var­las a ampliar su mercado gracias a un catálogo de marcas que incluiría a la mayoría de grandes fa­bri­ca­n­tes.

Plista, por su parte, promete a los usuarios de su motor de re­co­me­n­da­cio­nes una se­g­me­n­ta­ción ex­tre­ma­da­me­n­te precisa, lo que ga­ra­n­ti­za­ría un alto índice de acierto. La te­c­no­lo­gía de re­co­me­n­da­cio­nes de Plista se apoya en el trabajo en común de varios al­go­ri­t­mos, que ha de lograr que la pu­bli­ci­dad y el contenido se ajusten siempre a las pre­fe­re­n­cias in­di­vi­dua­les del usuario.

Ambas pla­ta­fo­r­mas de pu­bli­ci­dad co­n­te­x­tual funcionan gracias al vo­lu­mi­no­so conjunto de datos generados tanto por los usuarios como por los editores. A diario, el servidor de Plista registra millones de pe­ti­cio­nes que equivalen a las veces que un usuario abre una página con el widget de Plista instalado. En esta acción, atributos como el navegador, el sistema operativo, el di­s­po­si­ti­vo, la fecha y la hora o in­fo­r­ma­ción semántica sobre el contenido que se está leyendo van a parar a un re­po­si­to­rio de datos que se procesan en co­m­bi­na­ción con datos técnicos hasta que fi­na­l­me­n­te el algoritmo los optimiza. En este proceso se dan cita diversas te­c­no­lo­gías, entre otras, la se­g­me­n­ta­ción por co­m­po­r­ta­mie­n­to (beha­vio­ral targeting), el filtrado co­la­bo­ra­ti­vo y la se­g­me­n­ta­ción semántica, dando como resultado un targeting exhau­s­ti­vo que permite la pu­bli­ca­ción de re­co­me­n­da­cio­nes in­di­vi­dua­li­za­das de contenido basadas en los data.

Software para sistemas de re­co­me­n­da­ción

Como hemos visto, los sistemas de re­co­me­n­da­ción tienen una im­po­r­ta­n­cia capital en el ámbito del comercio ele­c­tró­ni­co porque, emitiendo las pro­pue­s­tas adecuadas, re­pre­se­n­tan una opo­r­tu­ni­dad de aumentar la tasa de co­n­ve­r­sión y, con ella, las ventas. Muchos sistemas para tiendas online tienen in­te­gra­das algunas funciones estándar de re­co­me­n­da­ción que, aunque permiten un análisis bien fu­n­da­me­n­ta­do, no aventajan a la uti­li­za­ción de una solución especial de software. Diversos pro­vee­do­res ofrecen a las empresas so­lu­cio­nes SaaS (Software as a Service) con las que integrar re­co­me­n­da­cio­nes pe­r­so­na­li­za­das en su proyecto comercial. Entre los más conocidos se en­cue­n­tran BrainSINS, Ba­ri­llia­n­ce o Certona. La mayor parte de estos pro­vee­do­res prometen so­lu­cio­nes de software capaces de aprender por sí mismas que parten de te­c­no­lo­gías de pe­r­so­na­li­za­ción propias (métodos basados en modelo). Su gran ventaja, además de contar con una fu­n­cio­na­li­dad muy amplia, es que reducen la di­fi­cu­l­tad de su im­ple­me­n­ta­ción de forma co­n­si­de­ra­ble, ya que no es necesario invertir ni en hardware ni en software. Estas so­lu­cio­nes se ocupan, entre otras cosas, de tres pasos fu­n­da­me­n­ta­les: la base de datos de tracking, la llamada in­ge­nie­ría de factores (feature en­gi­nee­ri­ng) y, fi­na­l­me­n­te, el pro­ce­sa­mie­n­to y el análisis de los datos.

Bases de datos de se­gui­mie­n­to

Para poder analizar los datos hay que, ló­gi­ca­me­n­te, re­co­le­c­tar­los antes. Mediante el clásico se­gui­mie­n­to el software recopila in­fo­r­ma­ción central sobre la lo­ca­li­za­ción geo­grá­fi­ca, el carro de la compra, el momento del día, los hábitos y en general sobre todo el customer journey, que el programa guarda en una base de datos.

In­ge­nie­ría de factores

De esta in­fo­r­ma­ción contenida en la base de datos se han de filtrar los de­no­mi­na­dos features, que podrían tra­du­ci­r­se como ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas o factores. Estos pueden ser di­fe­re­n­tes y abarcar desde la hora de la visita y su duración hasta los periodos de tiempo entre acciones, aunque para el diseño del pro­nó­s­ti­co solo son ne­ce­sa­rios unos pocos factores. El desafío de este sistema radica pre­ci­sa­me­n­te en ide­n­ti­fi­car estos aspectos es­pe­cia­l­me­n­te re­le­va­n­tes, que son los que tienen una in­flue­n­cia si­g­ni­fi­ca­ti­va en la conducta de compra y, en de­fi­ni­ti­va, en las de­ci­sio­nes finales. La selección in­di­vi­dual de features varía en función de la tienda, por lo que es necesario llevar a cabo un análisis in­te­li­ge­n­te. Es el paso previo a la ela­bo­ra­ción de los modelos de pre­di­c­ción.

Pro­ce­sa­mie­n­to y análisis de los datos

Basándose en estos aspectos y ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas más re­le­va­n­tes, definidos de forma in­di­vi­dual para la tienda online, el sistema realiza sus pre­vi­sio­nes. La creación de estos modelos de previsión requiere una gran potencia co­mpu­tacio­nal y puede llegar a durar varias horas. El sistema almacena los modelos, que servirán como fu­n­da­me­n­to para el cálculo de las re­co­me­n­da­cio­nes. Es así como cada visita en la tienda recibe consejos y re­co­me­n­da­cio­nes pe­r­so­na­li­za­dos.

La pe­r­so­na­li­za­ción en el eCommerce: valor en alza

El comercio digital tiende a la pe­r­so­na­li­za­ción con he­rra­mie­n­tas cada vez más refinadas. Esto no solo se debe a que las empresas están sometidas a una gran presión e intentan de forma pe­r­ma­ne­n­te di­fe­re­n­ciar­se de sus rivales, sino también a los cambios en la pe­r­ce­p­ción por parte del usuario. La pu­bli­ci­dad se ide­n­ti­fi­ca como tal mucho más rá­pi­da­me­n­te que antes e incluso llega a ser ignorada (ceguera a banners). Si, a pesar de todo, se consigue despertar el interés del co­n­su­mi­dor con in­fo­r­ma­ción in­di­vi­dual y relevante para él y una debida se­g­me­n­ta­ción, crecen las opo­r­tu­ni­da­des de que se produzca una co­n­ve­r­sión. Lo mismo se puede decir de los sistemas de re­co­me­n­da­ción, cada vez más sensibles y exactos. Encontrar la es­tra­te­gia más adecuada y alcanzar al cliente potencial influye po­si­ti­va­me­n­te en las ventas y, en de­fi­ni­ti­va, en el éxito em­pre­sa­rial en el sector del eCommerce.

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