Cuando personas con distintas ha­bi­li­da­des y pe­r­so­na­li­da­des colaboran en un proyecto, comparten tareas y asumen la re­s­po­n­sa­bi­li­dad conjunta sobre el resultado del mismo, se suele hablar de un buen trabajo en equipo. Pero ¿qué es exac­ta­me­n­te trabajar en equipo y qué factores de­te­r­mi­nan el éxito y el fracaso?

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Qué es trabajar en equipo

Por norma general, se habla de trabajo en equipo cuando varias personas trabajan juntas en un proyecto o por el objetivo de una empresa. Cada persona se encarga de sus propias tareas e in­te­r­ca­m­bia re­gu­la­r­me­n­te in­fo­r­ma­ción con sus co­m­pa­ñe­ros de equipo sobre el estado y el progreso. Sin embargo, la respuesta a la pregunta “¿Qué es el trabajo en equipo?” es mucho más compleja, porque, en el mejor de los casos, el equipo comparte la re­s­po­n­sa­bi­li­dad del éxito (de un proyecto o de una empresa), confía en los demás y disfruta tra­ba­ja­n­do juntos.

¿Por qué es tan im­po­r­ta­n­te un buen trabajo en equipo?

Antes de entrar en los re­qui­si­tos previos y en las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas que hay que tener en cuenta para trabajar en equipo, pre­se­n­ta­re­mos las ventajas concretas (para las empresas y los empleados) que se derivan de un buen trabajo en equipo. El énfasis lo ponemos en “buen trabajo”: el trabajo en equipo que no funciona bien puede tener numerosas de­s­ve­n­ta­jas.

Trabajar en equipo tiene, en el mejor de los casos, las si­guie­n­tes ventajas:

  • Tra­n­s­fe­re­n­cia de co­no­ci­mie­n­tos e in­no­va­ción: una vez en­co­n­tra­do el experto adecuado para cada tarea en el equipo, los demás miembros del equipo se be­ne­fi­cian de sus co­no­ci­mie­n­tos. Mediante el in­te­r­ca­m­bio regular, también se obtienen nuevos co­no­ci­mie­n­tos y se descubren formas de encontrar so­lu­cio­nes. Como resultado, se pueden resolver retos que un empleado de forma in­di­vi­dual no habría podido manejar.
  • Aumento de la pro­du­c­ti­vi­dad: los problemas se resuelven más rápido, todos pueden co­n­ce­n­trar­se en lo que mejor saben hacer.
  • Mayor mo­ti­va­ción: por un lado, surge una presión “amistosa” de la co­m­pe­te­n­cia, que estimula a cada empleado a alcanzar el máximo re­n­di­mie­n­to o, al menos, uno mayor. Por otro lado, hay un se­n­ti­mie­n­to de comunidad en el que no se quiere dejar a nadie colgado.
  • Mayor re­s­po­n­sa­bi­li­dad personal: si la co­mu­ni­ca­ción en el equipo es correcta, los empleados in­di­vi­dua­les suelen trabajar de forma más in­de­pe­n­die­n­te.
  • Diversión y bienestar: trabajar en un buen equipo es más divertido que cuando cada uno lidia con las di­fi­cu­l­ta­des por sí mismo. Esto también conduce a un mayor co­m­pro­mi­so de los empleados con la empresa y a una di­s­mi­nu­ción de la flu­c­tua­ción.

¿Qué es crucial para trabajar en un equipo con éxito?

El consultor de gestión es­ta­dou­ni­de­n­se Patrick Lencioni elaboró en su día la llamada Pirámide de Lencioni, en la que cinco escollos decisivos para un buen trabajo en equipo se apoyan unos en otros. En términos positivos, la pirámide muestra qué ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas deben estar presentes para que un equipo trabaje con éxito: se puede de­sa­rro­llar una cultura del conflicto y crear un co­m­pro­mi­so sobre la base de la confianza mutua. Esto refuerza el sentido de re­s­po­n­sa­bi­li­dad por el conjunto y permite centrarse en los re­su­l­ta­dos.

Además de la pirámide de Lencioni, existen otros estudios y ob­se­r­va­cio­nes sobre las co­n­di­cio­nes que deben cumplirse para un buen trabajo en equipo. Los más im­po­r­ta­n­tes son:

Co­mu­ni­ca­ción abierta y regular

Son in­di­s­pe­n­sa­bles las reuniones pe­rió­di­cas y los inte­r­ca­m­bios sobre cómo están yendo los di­fe­re­n­tes proyectos. En el mejor de los casos, cada miembro del equipo sabe lo que hacen los demás en todo momento. Durante la co­mu­ni­ca­ción en el trabajo o equipo, es im­po­r­ta­n­te que todas las voces se escuchen por igual y que las cue­s­tio­nes des­agra­da­bles también puedan abordarse abie­r­ta­me­n­te, ya sean problemas para resolver una tarea o dentro del equipo.

Co­m­pre­n­sión común de los objetivos, valores y normas

Por un lado, debe haber un acuerdo sobre lo que debe lograrse exac­ta­me­n­te y cuándo, pero, sobre todo: cómo. ¿Cómo quieren trabajar juntos los miembros del equipo, con qué fre­cue­n­cia in­te­r­ca­m­bian ideas, cómo afrontan los problemas? Para poder responder a estas preguntas, es im­po­r­ta­n­te trabajar en valores y normas comunes sobre cómo discutir, ar­gu­me­n­tar, hablar, etc.

El co­no­ci­mie­n­to y la función deben ir juntos

La gente trabaja de forma más pro­du­c­ti­va cuando hace exac­ta­me­n­te lo que se le da bien y le gusta hacer. Por lo tanto, las tareas deben di­s­tri­bui­r­se de tal manera que el puesto y la función se ajusten entre sí. En el mejor de los casos, también debe ser posible que los miembros del equipo sean as­ce­n­di­dos a un nuevo puesto si así lo desean. Si surgen nuevas áreas de re­s­po­n­sa­bi­li­dad dentro de un equipo, todos los miembros del personal deben pa­r­ti­ci­par y ser es­cu­cha­dos en la di­s­tri­bu­ción de estas áreas.

Di­ve­r­si­dad

Aunque un equipo se ocupe de una tarea muy es­pe­cí­fi­ca, es im­po­r­ta­n­te que los miembros del equipo con ex­pe­rie­n­cia y ha­bi­li­da­des similares no trabajen juntos ex­clu­si­va­me­n­te. Cuanto más amplio (dentro de lo razonable) sea un equipo, mejor. Esto no solo significa mayor co­m­pe­te­n­cia pro­fe­sio­nal, en­co­n­trar­se con di­fe­re­n­tes pe­r­so­na­li­da­des y formas de pensar favorece el trabajo en equipo – la clave aquí es la “Di­ve­r­si­dad y la inclusión”.

Trabajar en equipo en lugar de un es­pe­c­tácu­lo in­di­vi­dual

Un buen trabajo en equipo solo funciona si ningún miembro (de forma pe­r­ma­ne­n­te) se coloca en primer plano. Si la misma persona siempre quiere brillar delante del jefe, el se­n­ti­mie­n­to de equipo puede des­apa­re­cer. Los éxitos deben ce­le­brar­se siempre como éxitos conjuntos.

El entorno de trabajo debe ser favorable al equipo

A menudo no es culpa de los propios miembros de que el trabajo en equipo no funcione, sino del entorno: esto puede deberse al estilo de liderazgo de la dirección o a la empresa que socava el éxito del trabajo en conjunto a través de métodos de trabajo an­ti­cua­dos, falta de salas de reuniones y he­rra­mie­n­tas.

He­rra­mie­n­tas útiles para el éxito del trabajo en equipo

Aparte de cualquier software, la forma correcta de trabajar es una clave im­po­r­ta­n­te: trabajar de forma ágil por ejemplo, describe un método que se centre en un ambiente de trabajo dinámico para los equipos: autónomo, co­la­bo­ra­ti­vo y con un uso óptimo de las po­si­bi­li­da­des técnicas.

Para la co­la­bo­ra­ción digital puedes apoyarte en so­lu­cio­nes en la nube, como Microsoft 365 o Google Workspace. Estas he­rra­mie­n­tas basadas en la nube también se re­co­mie­n­dan para almacenar y trabajar co­n­ju­n­ta­me­n­te en los archivos, entre ellas se encuentra el al­ma­ce­na­mie­n­to HiDrive que incluye una función de copia de seguridad. Para la co­mu­ni­ca­ción, son útiles apli­ca­cio­nes como Slack, Zoom y otras muchas al­te­r­na­ti­vas. Para organizar las tareas y los proyectos, existen so­lu­cio­nes muy potentes como Jira u ofertas gratuitas como Asana o Trello.

Todas estas ideas de he­rra­mie­n­tas son fáciles de aplicar y ayudan a los equipos a trabajar juntos con éxito.

Desafíos o problemas de trabajar en equipo

Aunque las ventajas de trabajar en equipo para las empresas y los empleados suelen superar con creces los in­co­n­ve­nie­n­tes, también existen posibles escollos que los jefes o en­ca­r­ga­dos, en pa­r­ti­cu­lar, deben conocer y co­n­tra­rre­s­tar a tiempo. Entre ellas se en­cue­n­tran:

  • El aumento de los esfuerzos de coor­di­na­ción y co­mu­ni­ca­ción.
  • Los miembros in­di­vi­dua­les del equipo dependen del trabajo, la mo­ti­va­ción y los es­tá­n­da­res de calidad de los demás para su éxito personal.
  • La antipatía personal entre dos o más miembros dificulta el trabajo en equipo.
  • Los empleados in­di­vi­dua­les dejan de lado su opinión real, ya que esto parece ponerlos en minoría (Group Think).
  • Los empleados in­di­vi­dua­les se apoyan en la ambición y el éxito de los demás.

Los jefes de equipo y los su­pe­r­vi­so­res co­n­tra­rre­s­tan muchos de estos peligros mediante la co­mu­ni­ca­ción regular con cada miembro del equipo. Una buena base de confianza y una cultura de equipo abierta son fu­n­da­me­n­ta­les en este caso.

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