Raspberry Pi ofrece una pla­ta­fo­r­ma para realizar numerosos proyectos que, además de ser útiles, co­n­s­ti­tu­yen una im­po­r­ta­n­te fuente de apre­n­di­za­je. Además de poder aplicarlo en domótica o de usarlo como un me­dia­ce­n­ter doméstico, también permite la in­s­ta­la­ción de un servidor de correo privado. Co­n­fi­gu­ra­n­do un mai­l­se­r­ver con Raspberry Pi no solo tienes la opo­r­tu­ni­dad de conocer de cerca la co­n­s­tru­c­ción y las fu­n­cio­na­li­da­des de los programas in­vo­lu­cra­dos, sino que también in­cre­me­n­tas el control sobre tus mensajes.

Donde hay luz, sin embargo, también hay sombras, y este caso no es ninguna excepción. Entre los aspectos de un servidor de correo en Raspberry Pi que pueden resultar en de­s­ve­n­ta­jas se cuentan los problemas en el envío de mensajes. A co­n­ti­nua­ción, aclaramos las di­fe­re­n­tes opciones exi­s­te­n­tes a la hora de utilizar un Raspberry Pi como mai­l­se­r­ver, así como sus pros y contras, y te mostramos cómo co­n­fi­gu­rar­lo en nuestro tutorial.

Problemas con la dirección IP de un servidor de correo privado

Antes de co­n­fi­gu­rar un mai­l­se­r­ver en Raspberry Pi deberías ser co­n­s­cie­n­te de algo. Un servidor de correo privado no es, por lo general, un simple reemplazo de un servidor de correo tal como lo en­cue­n­tras en un proveedor comercial. Esto se debe, sobre todo, a que la mayoría de accesos a Internet no usan di­re­c­cio­nes IP estáticas. Un servidor de correo ha de estar pe­r­ma­ne­n­te­me­n­te conectado a Internet para que pueda funcionar y, para ello, los se­r­vi­do­res pro­fe­sio­na­les recurren a una conexión que posea como mínimo una dirección estática (fija), que es la que garantiza, al no variar, que el servidor estará siempre di­s­po­ni­ble para recibir pe­ti­cio­nes. La mayoría de co­ne­xio­nes a Internet disponen úni­ca­me­n­te de una dirección IP dinámica, lo que significa que varía co­n­s­ta­n­te­me­n­te, no­r­ma­l­me­n­te en tramos de 24 horas como máximo. Esta ci­r­cu­n­s­ta­n­cia limita eno­r­me­me­n­te el envío de mensajes con un servidor propio, porque el servidor de correo del receptor suele co­n­si­de­rar a los correos enviados a través de una conexión con dirección dinámica como correo “basura”. Esto debido, entre a otras cosas, a que los creadores de correo spam suelen enviarlo desde di­re­c­cio­nes dinámicas para evitar su lo­ca­li­za­ción. Estos correos, enviados desde un ordenador con su dirección IP dinámica, a menudo no han sido siquiera enviados por su pro­pie­ta­rio, sino que son co­n­se­cue­n­cia de un malware que ha hallado el camino para colarse en él. En co­n­se­cue­n­cia, muchos filtros de spam de se­r­vi­do­res de correo suelen de­s­co­n­fiar de di­re­c­cio­nes no estables, de ahí que una conexión con dirección IP dinámica no esté del todo indicada para conectar un servidor de correo. En este sentido, el mai­l­se­r­ver de Raspberry Pi que te pre­se­n­ta­mos en nuestro tutorial no re­pre­se­n­ta un servidor de correo al uso, pero con algunas re­es­tru­c­tu­ra­cio­nes y, en según qué ci­r­cu­n­s­ta­n­cias, un coste adicional, es posible co­n­ve­r­ti­r­lo en un servidor de correo co­n­ve­n­cio­nal.

Pros y contras: ¿cuándo es rentable un mai­l­se­r­ver privado?

Las me­n­cio­na­das di­fi­cu­l­ta­des con la dirección IP dinámica co­n­s­ti­tu­yen el mayor déficit de un servidor privado, lo que lleva a no co­n­si­de­rar­lo apto como servidor de correo habitual, puesto que la mayor parte de los correos entrantes irían a parar a la carpeta de spam. Sin embargo, y siempre que no sustituya al servicio de correo co­n­ve­n­cio­nal, puede merecer la pena co­n­fi­gu­rar uno propio.

En el caso de tener un gran interés en estudiar la co­n­fi­gu­ra­ción y la ad­mi­ni­s­tra­ción de un servidor de correo, im­ple­me­n­tar uno propio es, desde luego, la mejor manera de aprender, puesto que apenas existe un entorno de apre­n­di­za­je mejor y más económico que la Raspberry Pi. Contar con un servidor privado podría tener sentido si se quiere poseer el control absoluto sobre los correos que se envían en una red interna (en una empresa o una or­ga­ni­za­ción). Un servidor de correo en una red local garantiza que la in­fo­r­ma­ción que se in­te­r­ca­m­bia se almacene ex­clu­si­va­me­n­te en los discos duros del emisor, del receptor y en tu servidor de correo.

Pre­ci­sa­me­n­te hoy, cuando la pro­te­c­ción de datos co­n­s­ti­tu­ye una de las mayores preo­cu­pa­cio­nes, un servidor de correo interno co­n­s­ti­tu­ye una buena opción para almacenar tus mensajes, ya que solo los ad­mi­ni­s­tra­do­res de la red, y no un proveedor comercial a través de cuyo servidor se de­sa­rro­lla el in­te­r­ca­m­bio de mensajes, tienen acceso al archivo de correo completo. A co­n­ti­nua­ción hemos resumido las ventajas y los in­co­n­ve­nie­n­tes de co­n­fi­gu­rar un mai­l­se­r­ver con Raspberry Pi.

Consejo

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Ventajas

  • Dentro de una red interna, solo tú tienes acceso al archivo de correo completo, al residir  este ex­clu­si­va­me­n­te en tu servidor. Si otras personas quieren acceder a él, necesitan que autorices su derecho a leer tus correos.
  • Fuera de una red interna también es posible impedir el acceso de terceros a tus correos. Para ello, tanto el emisor como el receptor han de disponer de un servidor de correo privado. Si se da esta ci­r­cu­n­s­ta­n­cia, todos los datos in­te­r­ca­m­bia­dos se mantienen ex­clu­si­va­me­n­te en los dos se­r­vi­do­res privados.
  • La apli­ca­ción de técnicas de en­cri­p­ta­ción también es un método muy re­co­me­n­da­ble para proteger tus datos, también en el in­te­r­ca­m­bio entre dos se­r­vi­do­res de correo privados. Esta es otra de las ventajas que ofrece un mai­l­se­r­ver privado en cuanto a la seguridad de los datos. Cuando se in­te­r­ca­m­bian mensajes en el servidor de uno o varios pro­vee­do­res co­me­r­cia­les de correo, este, aun cuando tanto el emisor como el receptor utilicen una en­cri­p­ta­ción PGP, puede leer los datos del en­ca­be­za­do de los correos, porque en PGP estos datos están siempre abiertos. El uso de un servidor propio de correo en ambos sentidos permite esquivar esta vu­l­ne­ra­bi­li­dad, de tal forma que el envío y la recepción de mensajes siguen siendo privados y nadie no au­to­ri­za­do puede leerlos.
  • El control del sistema de correo está, sin excepción, en tus manos, por lo que tienes total libertad a la hora de ajustar el software. Apenas tienes li­mi­ta­cio­nes en lo que hace al tamaño de los archivos adjuntos o al volumen general de al­ma­ce­na­mie­n­to de tus cuentas de correo, por lo menos si dispones de la capacidad su­fi­cie­n­te para co­ne­c­tar­la al ordenador del servidor de correo.
  • Puedes si­n­cro­ni­zar tus datos (los correos con IMAP, los contactos con CardDAV o el ca­le­n­da­rio con CalDAV), de forma que todos los di­s­po­si­ti­vos que acceden al servidor de correo dispongan de los mismos archivos.
  • Para el dominio vinculado con el servidor de correo puedes crear tantas di­re­c­cio­nes de correo di­fe­re­n­tes como sean ne­ce­sa­rias.
  • Por último, no recibes correos pro­mo­cio­na­les de tu proveedor de correo.

De­s­ve­n­ta­jas

  • servidor propio siempre conlleva una inversión mayor de trabajo a propósito de la seguridad y un servidor de correo no es ninguna excepción, pues también este está pe­r­ma­ne­n­te­me­n­te online y accesible a ataques. En co­n­se­cue­n­cia, para impedir a los hackers el acceso a tu sistema y que lo co­n­vie­r­tan, por ejemplo, en punto de difusión de correo spam, deberías su­pe­r­vi­sar y ac­tua­li­zar re­gu­la­r­me­n­te el software y, en especial, los programas de seguridad. Cuando se ad­mi­ni­s­tra un servidor de correo accesible pú­bli­ca­me­n­te hay que estar al corriente de los es­tá­n­da­res de seguridad y formarse co­n­s­ta­n­te­me­n­te a este respecto.
  • Ya hemos me­n­cio­na­do que los correos salientes, cuando se cuenta con una conexión basada en una dirección dinámica, son co­n­si­de­ra­dos con mucha pro­ba­bi­li­dad como correo basura por el servidor de correo del receptor, ate­rri­za­n­do en la carpeta de spam. Puedes evitar esto de dos maneras:
    1. Re­cu­rrie­n­do a un servidor externo de correo (comercial), en el cual ya dispongas de una dirección, para el envío de mensajes. Una vez tienes un servidor de correo propio, puedes ajustar, mediante un programa de correo conectado, que el envío no se realice a través de tu servidor, sino a través del de tu proveedor.

      In­co­n­ve­nie­n­te: Este pro­ce­di­mie­n­to reduce tu control sobre los mensajes, puesto que, al incluir en el in­te­r­ca­m­bio a un proveedor externo, también estás au­to­ri­za­n­do que los correos salientes se almacenen en su servidor y puedan ser vistos allí.

    2. So­li­ci­ta­n­do una dirección IP estática para tu acceso a Internet. Con esta, tu servidor privado se asemeja a un servidor pro­fe­sio­nal, aun cuando no es im­pro­ba­ble que tu dirección estática tenga que labrarse una cierta repu­tación ante los demás se­r­vi­do­res. Muchos se­r­vi­do­res de correo son al principio su­s­pi­ca­ces ante otros de los cuales reciben mensajes. Antes han de ase­gu­rar­se que no se está usando para enviar correo basura.

      Para poder ad­mi­ni­s­trar un servidor de correo co­m­ple­ta­me­n­te funcional también necesitas, junto a una dirección estática como mínimo para la conexión a Internet, lo siguiente:

      • Un Mail Exchange Resource Record (MX Record) para el dominio utilizado. Se trata de un registro en el sistema de nombres de dominios (DNS), que ide­n­ti­fi­ca a tu servidor de correo como el re­s­po­n­sa­ble de la recepción de correos en un de­te­r­mi­na­do dominio.
      • Un PTR Resource Record (PTR Record), donde, mediante una búsqueda inversa en el DNS se resuelve una dirección IP para el nombre que le pertenece.

      Sin embargo, una dirección IP estática no siempre es fácil de conseguir y, en cualquier caso, siempre va ligada a un aumento de costes para la conexión a Internet.
  • Los filtros de spam de se­r­vi­do­res privados de correo son menos efectivos que aquellos de los que disponen los pro­vee­do­res ya es­ta­ble­ci­dos, cuyos filtros de software ya son veteranos en el re­co­no­ci­mie­n­to y la selección de correo basura por la gran cantidad de correos que ya han procesado. Sin embargo, es posible mejorar la pro­te­c­ción contra spam de tu servidor de correo con los programas co­rre­s­po­n­die­n­tes.

Re­qui­si­tos para un servidor de correo privado

Requisito principal es contar na­tu­ra­l­me­n­te con una dirección de correo ele­c­tró­ni­co de la que puedas disponer li­bre­me­n­te. Para ello, has de registrar un dominio. Partiendo del hecho, como es lo más habitual, de que tu dirección IP es dinámica, te ex­pli­ca­mos a co­n­ti­nua­ción cómo se instala y configura un mai­l­se­r­ver en una Raspberry Pi con una dirección de este tipo. Para instalar un servidor de correo en una Raspberry Pi necesitas, además del di­s­po­si­ti­vo en sí, lo siguiente:

  • un sistema operativo Raspbian,
  • una tarjeta de al­ma­ce­na­mie­n­to SD micro (a partir de 4GB, mejor si es un poco más),
  • una conexión pe­r­ma­ne­n­te a Internet, idea­l­me­n­te por cable,
  • su­mi­ni­s­tro constante de ele­c­tri­ci­dad para el Raspberry Pi con un conector micro USB,
  • un ordenador con un software cliente SSH (PuTTY o OpenSSH) conectado al Raspberry Pi para poder acceder a él de forma externa. Para ello, solo hay que in­tro­du­cir la dirección IP del Raspberry Pi en el cliente SSH. Otra al­te­r­na­ti­va es, si se prefiere pre­s­ci­n­dir de un cliente SSH, una pantalla y un di­s­po­si­ti­vo de entrada.

Si se quisiera aumentar la capacidad del servidor de correo es igua­l­me­n­te posible usar otro medio de al­ma­ce­na­mie­n­to, como una memoria portátil USB o un disco duro externo. La continua di­s­po­ni­bi­li­dad de un servidor de correo en Internet hace que este tenga que ser accesible siempre bajo la misma dirección. También por este motivo una dirección IP estática para la conexión a Internet es la solución óptima, aunque no siempre di­s­po­ni­ble. Una al­te­r­na­ti­va es recurrir a servicios que ofrecen, a menudo de forma gratuita, un DNS dinámico, el de­no­mi­na­do DDNS, que asigna un nombre de dominio a tu servidor de correo. Mediante un programa, este nombre de dominio se acopla a la dirección IP actual de tu conexión a Internet, de forma que actúa de dirección pe­r­ma­ne­n­te del servidor.

Tutorial para co­n­fi­gu­rar un mai­l­se­r­ver en un Raspberry Pi

Antes de iniciar la co­n­fi­gu­ra­ción pro­pia­me­n­te dicha, debes fijar una dirección IP estática privada dentro de tu red para Raspberry Pi, ya que un servidor de correo, exac­ta­me­n­te igual que una página web, funciona bajo una dirección IP en la red y, para estar di­s­po­ni­ble pe­r­ma­ne­n­te­me­n­te para todos los demás se­r­vi­do­res, necesita que la dirección sea siempre la misma. No confundas esta dirección IP fija dentro de una red local con la an­te­rio­r­me­n­te me­n­cio­na­da dirección IP estática de una conexión a Internet.

Fijar la dirección IP estática privada

El servidor de correo Raspberry Pi necesita una dirección IP estática privada en tu red local para poder gestionar todos los correos entrantes y salientes en todo momento. Ge­ne­ra­l­me­n­te, debido a que el di­s­po­si­ti­vo en la red local recibe asignada una dirección dinámica, hay que pro­po­r­cio­nar­le una dirección estática.

Lo primero que hay que hacer, para poder cambiar la dirección local del di­s­po­si­ti­vo, es conocer cuál es la dirección dinámica mo­me­n­tá­nea. Para hacerlo, pasa el puntero del ratón por el símbolo de Internet en el es­cri­to­rio de Raspbian y apunta la dirección que se muestra. En este tutorial usaremos la dirección 192.168.0.3 como ejemplo de dirección IP dinámica de origen del Raspberry Pi.

Haciendo clic con el botón derecho del ratón en el símbolo de Internet se­le­c­cio­na “Co­n­fi­gu­ra­ción de WIFI”, tras lo cual aparece una ventana. En el menú de­s­ple­ga­ble haz clic en “eth0”. En el campo previsto para ello introduce las tres primeras se­cue­n­cias (separadas por puntos) de la dirección IP. En nuestro ejemplo sería 192.168.0. En el campo restante completa la secuencia con una cifra que aún no haya sido asignada a ningún di­s­po­si­ti­vo en tu red (en general, todas las cifras a partir de 100 se reservan para di­re­c­cio­nes IP estáticas). En nuestro tutorial usamos la dirección 192.168.0.101. Una vez hecho esto, reinicia el di­s­po­si­ti­vo.

Instalar Citadel/UX como mai­l­se­r­ver en el Raspberry Pi

En este paso se trata de co­n­fi­gu­rar el servidor en el Raspberry Pi. Para ello uti­li­za­mos la suite para trabajo co­la­bo­ra­ti­vo o groupware Citadel/UX, que soporta SMTP como servidor mail y contiene un servidor IMAP y POP3. Además de una interfaz de usuario de correo web, Citadel ofrece también un ca­le­n­da­rio, una agenda de di­re­c­cio­nes y funciones de tareas. La co­n­fi­gu­ra­ción se lleva a cabo en el di­s­po­si­ti­vo y es aquí donde puedes ac­tua­li­zar todos los paquetes prei­n­s­ta­la­dos con las si­guie­n­tes líneas de comando:

sudo apt-get update
sudo apt-get upgrade

De forma pre­de­te­r­mi­na­da, Citadel está co­n­fi­gu­ra­do para que en la in­s­ta­la­ción se usen IPv4 e IPv6 como pro­to­co­los de tra­n­s­fe­re­n­cia. Tan pronto como el programa detecta que IPv6 no está activo, se in­te­rru­m­pe el proceso de in­s­ta­la­ción. Por eso, actívalo con este comando:

sudo modprobe ipv6

 e instala Citadel con el siguiente comando:

sudo apt-get install citadel-suite

En la siguiente pantalla, se es­pe­ci­fi­ca que el servidor está a la espera de las pe­ti­cio­nes desde todas las di­re­c­cio­nes aceptando la dirección pre­de­te­r­mi­na­da 0.0.0.0. A co­n­ti­nua­ción, podrás es­ta­ble­cer que utilizas una base de datos interna para la gestión de las co­n­tra­se­ñas de Citadel, así como fijar el nombre de usuario del ad­mi­ni­s­tra­dor, para el cual se puede aceptar el “admin” propuesto por el sistema y su co­rre­s­po­n­die­n­te co­n­tra­se­ña. En este punto has de decidir si quieres utilizar Citadel con el servidor web interno Webcit, incluido en el groupware, o si lo quieres conectar a un servidor web Apache ya instalado. Antes de de­ca­n­tar­te por la segunda opción, sería re­co­me­n­da­ble haber leído el tutorial sobre la in­s­ta­la­ción de un servidor web Apache en un Raspberry Pi. Se­gui­da­me­n­te, pre­se­n­ta­mos la creación de un servidor web interno, dando por sentado que utilizas los puertos ge­ne­ra­l­me­n­te pro­pue­s­tos para un servidor mail (crear una re­di­re­c­ción de puertos para el puerto 80 de HTTP y para el 443 de HTTPS). Por último, se­le­c­cio­na el idioma que ha de regir el servidor web Webcit.

Instalar un servidor de correo Citadel

Inicia Citadel en el terminal con este comando:

sudo service citadel start

Introduce se­gui­da­me­n­te en tu navegador web la dirección IP privada estática de tu Raspberry Pi (en nuestro ejemplo, 192.168.0.101), tras lo cual se abre el servidor de correo Citadel, aunque no puedes aún darte de alta en el programa, al tener que co­n­fi­gu­rar primero que Citadel ha de usar IPv4 en lugar de IPv6. Para ello volvemos al terminal y usamos el comando:

sudo /usr/lib/citadel-server/setup

para acceder al setup de citadel de nuevo y entrar como Admin. Ma­n­te­ne­mos el nombre de usuario “citadel” y volvemos a in­tro­du­cir como dirección 0.0.0.0. El resto de ajustes pueden ser aceptados tal como están de­te­r­mi­na­dos. Citadel se re­ini­cia­rá para guardar los cambios

Conectar un servidor de correo Citadel con el Raspberry Pi

Al abrir Citadel en el navegador con la dirección IP del di­s­po­si­ti­vo, deberías poder entrar con el nombre de usuario de ad­mi­ni­s­tra­dor y con la co­n­tra­se­ña que le pertenece. En el menú de la columna izquierda se­le­c­cio­na “Ad­mi­ni­s­tra­tion” y en el recuadro “Global co­n­fi­gu­ra­tion” haz clic en el punto “Edit site-wide co­n­fi­gu­ra­tion”. En este tutorial in­s­ta­la­mos úni­ca­me­n­te el protocolo simple de tra­n­s­mi­sión de correo o SMTP, necesario para el envío. Para la recepción y la petición de correos se configura IMAP y POP3 de forma similar. Se­le­c­cio­na el punto del menú “SMTP”. Aquí se ven los tres puertos que utiliza el servidor Citadel. Para poder usarlos hay que asegurar que están abiertos también en el router, así que lo que debemos hacer es recordar o apuntar las tres cifras y co­n­fi­gu­rar­las en el router. En el caso de de­s­co­no­cer su dirección, en el cuadro de entrada de Windows introduce el comando “ipconfig” y abre la dirección que aparece bajo “Sta­n­da­r­d­ga­te­way”, que, en general, suele ser 192.168.0.1 o 192.168.178.1.  Ahora, con los datos de usuario entra en la página de co­n­fi­gu­ra­ción del router. Si an­te­rio­r­me­n­te no has de­te­r­mi­na­do ningún nombre de usuario in­di­vi­dual ni ninguna co­n­tra­se­ña, bajo Rou­te­r­Pa­s­s­wo­r­ds.com tienes a tu di­s­po­si­ción muchos modelos y sus ajustes estándar. Tan pronto como te en­cue­n­tras en los ajustes de co­n­fi­gu­ra­ción del router, dirígete al menú para la re­di­re­c­ción de puertos (“Port fo­r­wa­r­di­ng”). Allí debes in­tro­du­cir la dirección IP del Raspberry Pi, incluidas las cifras de los tres puertos. Para la interfaz del correo web instala el puerto 80. Cuando ya se han co­n­fi­gu­ra­do los ajustes básicos de Citadel, ya está listo para usarlo como servidor de correo. 

Conectar el nombre de dominio con la dirección IP del servidor de correo

Para permitir que un Raspberry Pi mai­l­se­r­ver esté di­s­po­ni­ble de forma pe­r­ma­ne­n­te debes darte de alta en un servicio de DDNS, registrar allí el nombre de dominio y co­ne­c­tar­lo con Citadel. Has de registrar el nombre de dominio como “DNS Host (A)” junto a la dirección IP mo­me­n­tá­nea que recibes de tu proveedor. Esta dirección la puedes averiguar por ejemplo en la página Whats My IP o en servicios online similares. Al in­tro­du­cir el nombre de dominio re­gi­s­tra­do en el navegador se abre la página del servidor de correo Citadel. En “Ad­mi­ni­s­tra­tion” se­le­c­cio­na el punto “Domain names and Internet mail co­n­fi­gu­ra­tion” e introduce el nombre del dominio en el cual deseamos recibir los correos en “Local host aliases”. Por último vuelve a “Ad­mi­ni­s­tra­tion” y en “Edit site-wide co­n­fi­gu­ra­tion” introduce el nombre del dominio como “Full qualified domain name”. Con todos estos ajustes guardados, vuelve al menú de ad­mi­ni­s­tra­ción y se­le­c­cio­na el reinicio de Citadel. Ahora sí, tu servidor mail propio está preparado para funcionar y puede ser operado mediante el correo web instalado si­mu­l­tá­nea­me­n­te. También admite otros programas de correo como Thu­n­de­r­bi­rd u Outlook, así como la am­plia­ción con funciones adi­cio­na­les.

¿A quién conviene un Raspberry Pi mai­l­se­r­ver?

Para que un mail server en un Raspberry Pi se acerque  a un servidor de correo pro­fe­sio­nal ha de funcionar en co­m­bi­na­ción con una dirección IP estática con la que co­ne­c­tar­se a Internet. En este caso, es re­co­me­n­da­ble es­ta­ble­cer, no solo los registros obli­ga­to­rios PTR Record y MX Record, sino también un SPF Resource Record (SPF Record) y las DKIM (Do­mai­n­Ke­ys). Esto reduce la pro­ba­bi­li­dad de que los correos que son enviados por tu Raspberry Pi sean cla­si­fi­ca­dos por los demás se­r­vi­do­res como correo basura, puesto que, como se ha comentado, los se­r­vi­do­res de correo han de construir una buena repu­tación para que sus mensajes sean co­n­si­de­ra­dos spam solo en contadas ocasiones, algo difícil de lograr para se­r­vi­do­res privados con una actividad bastante más reducida.

Cuando tu acceso a Internet solo dispone de una dirección dinámica, es posible co­n­fi­gu­rar un servidor de correo en un Raspberry Pi al menos en sus funciones básicas, aun cuando puede que los correos vayan a parar con fre­cue­n­cia a la carpeta de spam. En este sentido es re­co­me­n­da­ble que el grupo primario de re­ce­p­to­res sepan que han de ajustar el filtro de spam para aceptar tus mensajes. Este esfuerzo vale la pena cuando este grupo no es muy extenso, como dentro de una oficina o un grupo de trabajo. En otras palabras, si todos los in­vo­lu­cra­dos están co­ne­c­ta­dos a la misma red local, un servidor privado es es­pe­cia­l­me­n­te rentable.

Una de las mayores ventajas que trae consigo un servidor de correo privado radica en el control absoluto sobre los datos. Si esta cuestión no co­n­s­ti­tu­ye una prioridad, entonces el esfuerzo que conlleva la in­s­ta­la­ción y la co­n­fi­gu­ra­ción de un servidor privado no es apenas rentable. En este caso, la mejor opción es, sin duda, utilizar los servicios de un proveedor de correo pro­fe­sio­nal. Los que más se be­ne­fi­cian, en cambio, de un mai­l­se­r­ver en un Raspberry Pi son aquellos amantes de la técnica y del co­no­ci­mie­n­to, que pueden aprender de primera mano cómo funciona un servidor de correo.

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